INDIANA GRAFIELD EN BUSCA DE LA LASAÑA PERDIDA
EL PRÓLOGO
(PART 1: La almohada)

 

Corría el año 1936 (osea, hace un huevo de tiempo; a pesar de a que los papis les guste decir eso de que "fue ayer"). Nuestro joven y horondo amigo, el arqueólogo Indiana Garfield, llevaba cuatro horas delante del televisor. Ya le quedaba poco para acabar la comida del tercer carro de la compra del Superoski, cuando una llamada le sorprendió en su paraíso gastronómico. Buscó un teléfono al que se le oía llorar entre la montaña de despojos de todo tipo de cosas comestibles y sacó un aparato pringado de chocolate derretido y dijo:

- ¿Quién osa interrumpirme en mi tentenpié diario ubicado entre la merienda y la cena?
- Siento molestarle, Dr. Garfield, pero le estamos esperando para iniciar la expedición a la selva de Perrun que organizamos hace seis semanas.
- Sí, creo que se ha equivocado de siglo.
- Se trata de una expedición encaminada a buscar la única almohada con relleno de pelos del pecho del Travolta.
- ¿Y le parece a usted que a mí me puedan interesar sus historietas peludas, con la de sangre que hay en la tele?
- Pues no lo sé, pero se trata de un encargo de su amiguete Jon. Quiere regalarle la almohada a su Tía Gussie. Usted fue nombrado para capitanear la expedición que se dirige a Perrun, donde se cree que se encuentra la almohada, y le estamos esperando desde hace cuatro horas.

 

El responsable Dr. Garfield decide ir a su expedición

Dr. Garfield deja a todo el mundo tirado