NUESTRA SEGUNDA ETAPA: PIONEROS
Cuando tenía 15 años pase a ser una miembro más de la cuarta rama del escultismo: pioneros. Para dar este cambio, hicimos el paso de ramas. Fue en Alsasua, después de irnos a pasar el fin de semana allí los alrededor de 80 que formábamos antes el grupo.
Así, pasábamos a ser miembros de una rama distinta: pioneros. Una rama, en la que ya éramos más mayores y esto se notaba en muchos aspectos. por un lado, los monitores nos dejan mayor libertad que los años anteriores, y las actividades que hacíamos también eran diferentes, estaban enfocadas para chavales más maduros. Ya no jugábamos tanto, y me acuerdo que en un principio esto nos hizo mirar con malos ojos mal la etapa pioneros, pero pronto nos dimos cuenta, de que los monitores tenían razón éramos más mayores y eso se tenía que notar.
Empezamos a trabajar en la empresa, y nuestro primer campamento fue a Alzuza. Nos fuimos solos, y nos lo pasamos bien. En parte sirvió para conocer a Luis Mi, que en años anteriores no habíamos estado con él, y tratar de acercarnos a Arantxa. Al principio, pareció misión cumplida, pero como el segundo trimestre demostró, no fue así, sino todo lo contrario.

Lo siguiente importante y que recuerdo con gran claridad fue el día de mi promesa. El 29 de febrero de 1995, nos fuimos a Urroz, con la intención de hacer la promesa cinco pioneras. Estuvimos un fin de semana reflexionando y hablando con nuestros monitores sobre cuál era nuestra promesa, que pretendíamos con ella. Después de la vela de armas, en la que pasamos toda la noche en vela hablando, contando chistes...el día 1 de mayo de 1995, a las siete de la mañana despertamos a todos y nos fuimos a una pequeña cima que había en un monte cercano y allí hicimos la promesa, para la que yo tuve dos padrinos: Luis Mi e Inma.