Pero volvió a comenzar un nuevo curso. Yo empecé con ganas, porque ya que el año anterior no había sido nada del otro mundo quería que este sí lo fuera, y así fue. Los monitores también ayudaron a este éxito de año, ya que nos tocaron unos monitores muy majos: Javi, Petrus y Laura. Un trío explosivo. Desde el principio sabíamos que nos lo íbamos a pasar bien, y misión cumplida.
El primer campamento fue a Adoáin. Nos volvimos a ir solos, tal vez para comenzar el año bien, y para que nos mentalizáramos del buen año que nos esperaba. Nos nevó, y lo pasamos muy bien, de excursión, jugando con al nieve, y además hicimos una velada, en la que me reí un montón. Era una especie de concurso, en los que cada grupo (repartimos la rama en cinco grupos) tenía que hacer una actuación.

Así, después de este campamento todos estábamos muy motivados, yo creo que los monitores también lo estaban. Decidimos hacer como "empresa", una fiesta para los de ANFAS. Y así lo hicimos, por un día, pudimos ayudarles, y todos pasamos un buen rato, tanto ellos como nosotros.
Llegó el campamento de Semana Santa, y nos fuimos todos juntos a Alsasua. Éramos por aquel entonces, unos noventa en el grupo. Conocíamos bien la casa, y por eso pudimos hacer alguna trastada que otra. Con las otras ramas, hacía campamentos que yo no estaba por eso, me gustó y pude aprender muchos nombres de los pequeños, que hasta entonces no sabía.
Y por último, el campamento de verano, fue a Ansó. Fue un campamento muy especial, porque nosotros, en el campamento propiamente dicho, sólo estuvimos cuatro días, el resto nos lo pasamos de travesía por los Pirineos. Esta había sido nuestra empresa del tercer trimestre, preparar una travesía por la zona en la que sería el campamento. Salió muy bien todo. En este campamento hicimos una totem muy bonita, y nos divertimos mucho.La travesía fue dura, pero mereció la pena, ya que los paisajes que vimos...hicimos mucha rama, aunque como es normal también hubo pequeños piques, pero nada que no se pudiera resolver. Pero lo más importante en ésta: ¡SUBIMOS A BARACEA!

Así, finalizó un año más, y con él también otra etapa más, cada vez éramos mayores, y ya sólo nos quedaba la última etapa del escultismo: Rutas. Pero esto es algo del próximo capítulo así que si quieres saber qué tal fueron mis dos últimos años como "chavala" en el Grupo Scout Baracea, ya sabes qué hacer.