Al final el campamento terninó y yo me llevé un buen sabor de boca.

Pero sin duda, mi mejor año como monitora fue el del año pasado. Esta vez, el kraal general habia cambiado mucho. Casi todos éramos los nuevos que habíamos entrado el año pasado y únicamente había 6 de los de mayor experiencia. Fue en Lerruz nuevamente donde elegimos los kraales, y así me tocó con : Adrián, Paula u Juan Pedro Un kraal, con el que yo me mantenía un poco a la expectativa, porque excepto Adrían, con los otros no había trabajado nunca y no sabía como funcionaría. Además, ahora éramos Adrián y yo los únicos que teníamos experiencia tanto con esos chavales como con la metodología ranger.

El primer campamento fue a Garisoain.

Allí nos fuimos sólos, más que todo para que los chavales se hicieran a los nuevos monitores. Todo el campamento lo ambientamos en el reino de Camelot, y a través de esta historía les tratábamos de dar enseñanzas... fue un campamento muy bueno, y sirvió también para crear un muy buen ambiente en el kraal ranger.

El segundo campamento fue a Nanclares de la Oca, un pueblecito situado en Álava. Allí, tuvimos un muy buen campamento, y nos dimos cuenta de que había una verdadera conexión con los chavales aunque esta conexión podía convertirse hasta en peligrosa, porque podía llegar el momento en el que los chavales nos vieran como amigos y no como monitores, algo que no queríamos. Por eso, desde ese momento tuvimos más cuidado con este aspecto.

 

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