El aprendiz de detective   por Alberto Sánchez

Entráis en el cuarto. No hay nada desordenado. Sobre la pared se distingue la marca 
del cuadro ausente. La habitación está realmente inmaculada. El ladrón sabía bien 
lo que se hacía. Ahora recuerdas que en la escena del crimen las ventanas estaban 
abiertas, como si el ladrón hubiera entrado por ellas. Pero no había huellas en el césped 
húmedo del jardín. Tampoco creíste ver huellas de barro en el suelo de madera. Tendrás 
que comprobarlo mañana, a la luz del día. Pero tomas un apunte mental: "No huellas de 
barro. El asesinado fue sorprendido de espaldas, cosa difícil si entran por la ventana de 
tu salón. El ladrón sabía perfectamente qué robar y dónde estaba. 


Es ella, ya no cabe duda. Es mala, muy mala. Tienes que decírselo. 

Mejor acostarse por hoy. Ya estás otra vez pensando tonterías.