El aprendiz de detective   por Alberto Sánchez  

La señora Smith te está esperando en el pasillo. Está pálida, pero serena.
Está llevando la situación con mucha entereza, colaborando en lo posible 
con la policía, que empieza a inundar la casa sin el menor respeto. De hecho, 
te admiras de la entereza con que la viuda ha aceptado este terrible golpe.
Demasiado extraño...



Ella es la culpable, decides acusarla ante el inspector de policía.

Mejor no precipitarse. Por lo pronto decides aceptar el caso.