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Escribir cartas, versos y
diarios. Te gustaba escribirlo todo.
Tenerlo todo en tus pequeños cuadernos
marrones. Anotar cada anécdota, cada
suceso, cada frase dicha por mí. En tus
cuadernos estaba nuestra memoria, estaban
nuestro recuerdos. Disfrutabas de la
sensación de tenerlo todo bajo control
dentro de todo hojas de líneas. Pero a mí
me incomodaba la idea de que cualquier
hecho del pasado volviera desde tus
escritos para recordarme cosas que yo
quería olvidar. Prefería no tener
memoria. Pero tú sí, y no te pudiste
resistir a escribir la despedida. Aún
guardo esa carta
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