EMBOTELLADO (Y CATA)
Y por fin llegó el momento de la cata. Podemos decir que nuestro vino tiene un color turbio y velado, con desprendimientos de gas carbónico y aroma.

Su sabor es propio de los vinos que no han terminado de fermentar: abocado áspero en el tinto, donde se denotan sus taninos.

En pocas palabras: no se puede beber, pero promete.

El posterior embotellado llegará cuando estimemos que la crianza del vino ha alcanzado su perfección. Para ello, contamos con que la madre naturaleza nos eche una mano porque el nuestro, es un vino ecológico.