A finales de octubre, los estudiantes nos trasladamos a Tafalla. Allí vimos la viña por primera vez:
eran cinco hectáreas de cepa emparrada joven. Con semejantes dimensiones, no es de extrañar que nos
desanimáramos un poco.
Pero todo es empezar, y poco a poco nos fuimos entusiasmando con esta nueva forma
de pasar un día en el campo.
Al terminar, apenas nos lo podíamos creer: habíamos vendimiado un rencle que, después del despalillado,
¡pesaba 480 kilos! La variedad de uva es el tempranillo. Según nos dijeron, es la más idónea para la elaboración del vino.