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Una hemorragia es la salida de sangre de los vasos sanguíneos por una rotura de los mismos. Parece sencillo saber que una persona tiene una hemorragia, pero conviene tener en cuenta que no siempre será una hemorragia visible. Podemos clasificar las hemorragias en: 1) Externas: Por una herida visible en la piel. a)Venosa: Son prácticamente la mayoría que hemos visto todos. La sangre fluye con flujo lento y constante, y tiene un color rojo oscuro. b)Arterial: La arterias no se encuentran en la superficie de la piel como las venas, por tanto, ocurrirán en heridas más profundas. En este caso la sangre sale de forma pulsátil, a presión, al unísono con los latidos del corazón. Esta sangre es rica en oxígeno, el cual le da un color rojo brillante. c) Capilar: Son las típicas hemorragias superficiales que son porducidas por raspaduras o pequeños cortes.
2) Internas: Estas ya no son visibles. Tendremos que intuirlas por los distintos síntomas que producen la pérdida de sangre (ver también shock hipovolémico):
Taquicardia
NOTA: Estos síntomas
sólo son visibles cuando hay una pérdida de sangre mayor
de medio litro. La pérdida de menos de medio litro no acarrea ninguna
consecuencia sobre la salud. Este es el fundamento por el que los donantes
de sangre donan 450 ml.
¿Cómo podemos actuar ante una hemorragia? HEMORRAGIAS EXTERNAS 1) Presionar directamente sobre
la herida.
Si esto no consigue parar la hemorragia, presionaremos sobre las arterias que irrigan la extremidad. En el brazo, palparemos debajo del bíceps, por la cara interna del brazo. Notaremos el pulso, y ahí es donde presionaremos.
3)Si la hemorragia es muy grande, y pensamos que puede hacer peligrar la vida, aplicaremos como última opción un torniquete. El torniquete es mejor evitarlo lo más posible, porque puese causar graves lesiones en las extremidades.
HEMORRAGIAS INTERNAS
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