Hola, mi nombre es Javier Echeverría. Pasé en Estados Unidos dos meses. Primero estuve trabajando de cajero en un supermercado y, más tarde, cambié de trabajo y me fui a un parque de atracciones. Pero, ¿mereció la pena? Saca tú mismo las conclusiones.
Mi ansia de aventura me llevó a Boston. Llegué yo solo, y la primera noche que pasé allí me pregunté qué estaba haciendo. Casi me dieron ganas de volver a coger un avión de vuelta. Claro que eso no fue nada, en comparación con el segundo día Ahí empezó la verdadera aventura. Tuve que coger un autobús para llegar a Orleans, pueblo de Cape Cod donde tenía que trabajar. Después de no enterarme de nada según preguntaba a la gente (por estas cosas del acento tan raro que tienen), al final, llegué a mi destino: la tienda de Tedeschi. Si quieres saber más de lo que aconteció en esta tienda, envíame un cheque nominativo por valor de $30. Una pista, la película Clerks se queda en nada si la comparamos con la gente tan extraña que tuve que atender y las cosas tan absurdas que me sucedieron.

Bonita foto del exterior de Tedeschi Orleans (Massachusetts)
El segundo mes, y debido al gran aburrimiento que reinaba en Cape Cod (sólo de podía pescar e ir a playas con piedras), me cambié de trabajo. Fui al norte de Massachusetts, a Salisbury Beach, donde unas amigas estaban trabajando en un parque de atracciones. Para atracciones, la gente que tuve que ver. Nunca había visto a tanto americano borracho junto. Si quieres saber más sobre la flora y la fauna del Pirate's Fun Park, envíame otro cheque por valor $40 (las historias aquí son más jugosas).
Pirate's Fun Park, en un día tranquilo. Como puedes observar, no tiene, nada que ver con Disneyworld.

 

Y para lo último lo mejor. Es la imagen de mi maravillosa ducha. No te pierdas la cortinilla. Daba igual que lloviese o no. Era la única ducha disponible en la primera casa que estuve. Fue la única que me pude permitir, al precio de $60 a la semana por una cosa que llamaban habitación, pero que era el sótano, con goteras y diversas arañas. Para ver las fotos de este singular lugar... lo mismo de antes. Me envías un dinerillo y yo las enseño.

En esta misma casa, pero en una autocaravana vivían un par de irlandeses, una pareja de lituanos y un pintor de Nueva York.

Cosa aparte era la familia propietaria de la casa. Creo que algún día escribiré un libro que relate sus historias. Sinceramente, desde que los conocí ya no soy el mismo. Sobre todo desde el día que la hija de la familia me preguntó por qué iba tan limpio yo... Mejor será no hacer más comentarios.

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