Sir John Templeton, inversor pionero y filántropo
John Marks Templeton, el inversor pionero que fundó la
Templeton Mutual Funds, y dedicó durante las tres
últimas décadas su fortuna al trabajo de su
Fundación sobre las "grandes cuestiones" de ciencia,
religión y sentido de la vida humana, falleció de
neumonía el 8 de julio de 2008, en el Hospital Médico
de Nassau, Bahamas.
Como pionero en las inversiones financieras y la
filantropía, John Templeton ha dedicado toda su vida a
fomentar el espíritu de apertura. Si no hubiera buscado
nuevos caminos, dijo una vez, "habría sido incapaz de lograr
tantos objetivos". El lema que Templeton creó para su
Fundación, "qué poco sabemos, y cuánto
deseamos aprender", ejemplifica su filosofía en los mercados
financieros y sus métodos pioneros en la
filantropía.
Templeton comenzó su carrera en Wall Street en 1937 y
pasó a crear uno de los fondos de inversión
más grandes del mundo y de mayor éxito internacional.
Considerado por la revista Money "posiblemente el mayor gestor de
acciones mundial del siglo" (enero de 1999), vendió la
Templeton Funds en 1992 al Grupo Franklin por 440 millones de
dólares.
Naturalizado como ciudadano británico, vivía en
Nassau, Bahamas; fue nombrado Caballero por la Reina Isabel II en
1987 por sus numerosos actos filantrópicos, incluyendo su
donación para convertir el Oxford Centre for Management
Studies en college de pleno derecho, el Templeton College, de la
Universidad de Oxford, en 1983.
En 1972, creó el premio anual más grande del mundo
otorgado a una persona individual, el Premio Templeton, dotado con
un millón de libras, que se anuncia en Nueva York y se
presenta en Londres. El Premio está destinado a reconocer
logros sobresalientes en trabajos relacionados con la
dimensión espiritual de la vida. Su valor monetario, siempre
superior al de los Premios Nobel, fue para Templeton la manera de
subrayar su convicción de que los avances en el dominio
espiritual no son menos importantes que los de otras áreas
de la actividad humana.
Templeton contribuyó con una suma considerable de su
fortuna a la John Templeton Foundation, creada en 1987 y con sede
en West Conshohocken, Pennsylvania. La Fundación cuenta
actualmente con una dotación de aproximadamente 1,5 millones
de dólares y reparte unos 70 millones de dólares en
subvenciones anuales. La Fundación tiene la misión de
servir como catalizador filantrópico para la
investigación sobre lo que los científicos y
filósofos llaman "grandes cuestiones". Esta visión se
deriva de la creencia de Templeton en que las investigaciones
rigurosas y de vanguardia en la ciencia son el corazón del
progreso humano.
La mayor parte de las subvenciones concedidas por la
Fundación apoyan la investigación científica
en las principales universidades, en ámbitos como la
física teórica, la cosmología, la
biología evolutiva, las ciencias cognitivas, y las ciencias
sociales en relación con el amor, el perdón, la
creatividad, la finalidad y la naturaleza y el origen de las
creencias religiosas. La Fundación también fomenta y
apoya el diálogo informado y abierto entre
científicos y teólogos que trabajan en las "grandes
cuestiones" en sus respectivos campos de investigación.
Las ideas progresistas de Templeton en materia de negocios, fe y
espiritualidad lo convirtieron en una figura señera en estos
campos, pero a este sudista de voz suave nunca le preocupó
ser un iconoclasta. "Rara vez un conservador se convierte en un
héroe de la historia", observó en su libro de 1981,
"El enfoque humilde", uno de los más de doce que
escribió o editó.
Tomando una ruta menos trillada para invertir, Templeton
mostró cómo realizar inversiones internacionales
cuando los estadounidenses rara vez consideraban la
inversión en el extranjero. Cuando la norma de la
adquisición de acciones era "compra barato, vende caro",
Templeton empleó una estrategia extrema, apuntando a
naciones, industrias y empresas que estaban tocando fondo, lo que
él llamó "los puntos de máximo pesimismo".
Cuando comenzó la guerra en Europa en 1939, prestó
dinero para comprar 100 acciones a 104 empresas que las
vendían a un dólar por acción, o menos, entre
ellas 34 empresas que estaban en quiebra. Sólo en cuatro
resultó ser una inversión inútil, y
consiguió grandes beneficios de las demás
después de haberlas conservado un promedio de cuatro
años.
Después de iniciar su carrera en Wall Street en 1937,
Templeton compró un pequeño bufete de asesoramiento
sobre inversiones en 1940, que se convirtió en Templeton,
Dobbrow y Vance, Inc. Entró en el negocio de los fondos de
inversión en 1954 cuando creó el Templeton Growth
Fund.
En 1956 Templeton se unió al consultor de marketing
William Damroth para poner en marcha el Nucleonics, Chemistry, and
Electronics Fund, un fondo especializado que refleja el
interés constante de Templeton por la ciencia y la
tecnología. Cuando el interés de los inversores en
fondos especializados aumentó a finales de los 50, el nuevo
fondo de Templeton y Damroth creció de forma
espectacular.
Templeton vendió su participación en Damroth
Templeton en 1962, y durante los tres decenios siguientes
creó algunos de los fondos de inversión mayores y de
más éxito internacional del mundo. Cada 10.000
dólares invertidos en el Templeton Growth Fund Clase A en
1954, con reinversión de los dividendos, habría
crecido a 2 millones en 1992, cuando Sir John Templeton
vendió el Templeton Growth Fund. Esto significa un
rendimiento anual del 14,5% desde el comienzo.
Durante su trayectoria profesional, que incluyó cargos
directivos en bancos, empresas y compañías de
seguros, Templeton mantuvo su vinculación con la Iglesia
Presbiteriana (EE.UU.). Fue administrador en el consejo de
administración del Seminario Teológico de Princeton,
el mayor seminario Presbiteriano, durante 42 años y fue su
presidente durante 12 años. También colaboró
con su visión para los negocios al fondo de pensiones de los
ministros presbiterianos durante más de tres décadas
hasta 1993.
Templeton era conocido por comenzar las reuniones anuales de sus
fondos de inversión con una oración. Explicaba que
las palabras devotas no eran para pedir beneficios
económicos en las cuestiones mundanas, sino más bien
una pausa de calma y lucidez. Templeton decía a menudo a los
entrevistadores que "los negocios", en su opinión, pretenden
en muchos aspectos los objetivos compasivos de las entidades
religiosas. "Al fin y al cabo, se enriquece más a los pobres
que con ningún otro sistema que la humanidad haya tenido
nunca", dijo una vez a la revista Insight. "Los negocios
competitivos han reducido los costes, han aumentado la variedad,
han mejorado la calidad". Y si una empresa no es ética,
añadió, "fracasará, quizás no de
inmediato, pero sí con el tiempo."
Aunque fue un anciano presbiteriano activo en su comunidad y
sirvió en la junta directiva de la American Bible Society,
Templeton había adoptado lo que él llamó un
"enfoque humilde" con respecto a la teología. Al declarar
que se sabe relativamente poco acerca de Dios a través de la
escritura y de la teología actual, una vez predijo que "las
revelaciones científicas pueden ser una mina de oro para
revitalizar la religión en el siglo 21".
Templeton tuvo una visión transigente de la
espiritualidad y de la ética. Estuvo influenciado por la
Unity School of Christianity, un movimiento que propugna una
interpretación no literal del cielo y del infierno y que
considera la divinidad como algo compartido entre Dios y la
humanidad. Como él escribió, "somos conscientes de
que nuestra propia divinidad surge de algo más que
simplemente ser 'hijos de Dios' o 'hechos a su imagen'". Templeton
no pretendió ser un teólogo, pero estaba decidido a
apoyar la labor de quienes pudieran profundizar en nuestro
"conocimiento y amor de Dios".
El Premio Templeton anual se derivó de su creencia de
filántropo en que debería de otorgarse a los
innovadores vivos en la vida espiritual, de acción y
pensamiento un honor equivalente a un Premio Nobel. La Madre Teresa
de Calcuta fue la primera galardonada con el Premio Templeton en
1973, seguida más tarde en esa década por el
evangelista Billy Graham y el escritor Aleksandr Solzhenitsyn. En
los últimos años, el premio ha sido otorgado
principalmente a físicos, cosmólogos y
filósofos, entre los que se cuentan Freeman Dyson, Paul
Davies, Ian Barbour, John Polkinghorne, George Ellis, Charles
Townes, John Barrow, Charles Taylor y Michael Heller. En el grupo
de nueve jueces del Premio ha habido siempre representantes de las
principales religiones del mundo, y entre los galardonados ha
habido cristianos, judíos, musulmanes, budistas e
hindúes.
John M. Templeton nació el 29 de noviembre de 1912, en la
pequeña ciudad de Winchester, Tennessee. Siguió los
pasos de su hermano y estudió en la Universidad de Yale,
manteniéndose a sí mismo durante la Depresión
y graduándose en 1934 entre los primeros de su clase. Obtuvo
una Beca Rhodes para el Balliol College de Oxford, donde
realizó el Máster en Derecho. Se casó en
primer lugar con Judith Folk en 1937, y la pareja tuvo tres hijos,
John, Christopher y Anne. Ella murió en febrero de 1951. Se
casó con Irene Butler Reynolds siete años más
tarde el día de año nuevo de 1958. Ella
falleció en 1993 tras 35 años de matrimonio.
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