La consciencia
Amadeo Muntané Sánchez
La consciencia es el estado de conocimiento de uno mismo y
del entorno por la cual el individuo realiza sus funciones
perceptivas, intelectuales, afectivas y motoras. Desde el punto de
vista neurológico la consciencia se manifiesta en su
actuación mediante la actividad cerebral y se considera
como un complejo de unidades de información que tiene su
base material en el cerebro.
En el sistema nervioso central existen neuronas implicadas
y mecanismos neurobiológicos que se relacionan con la
consciencia. Es conocido el llamado sistema activador reticular
que controla la actividad del sistema nervioso central en el que
está incluido la vigilia y el sueño. En este sistema
se incluyen estructuras como el tronco cerebral, en donde se
localiza la formación reticular que es un conjunto de
núcleos nerviosos formados por neuronas que tienen formas y
dimensiones diversas, el tálamo y la corteza cerebral. El
tálamo es una estructura cerebral que recibe e integra la
información que posteriormente llega a la corteza cerebral
mediante los circuitos tálamo-corticales. La consciencia
representa la actividad de toda la corteza cerebral, es decir, no
debe comprenderse centrándose en una región cerebral
sin considerar la relación de esta región con las
demás, por lo tanto la consciencia se relaciona
neurofisiológicamente con las áreas cerebrales
corticales de asociación 1 .
Una de las dificultades con la que nos encontramos en el
estudio de la consciencia es su carácter subjetivo
intrínseco. Una persona sabe que está consciente, y
por otra parte los demás comprueban que es así,
porque el individuo tiene la capacidad de responder de forma
apropiada a los estímulos ambientales. El ser humano cuando
está consciente y mentalmente es normal puede intercambiar
con otros individuos diferentes elementos de tipo social,
lingüístico, ideológico, sentimental, etc., sin
embargo la pérdida de la consciencia puede impedir en mayor
o en menor medida este intercambio.
En condiciones normales el ser humano para poder ejercer su
libertad, su actividad volitiva, intelectual, emocional y en
definitiva mental, así como darse cuenta de la
percepción a través de los sentidos y órganos
sensoriales tiene que estar consciente, es decir, el yo se
manifiesta en este estado.
Searle dice que “la consciencia se refiere a un
estado de “darse cuenta” que comienza cuando
despertamos del dormir y continua durante el día hasta que
volvemos a dormir, morimos o en otras palabras cuando nos volvemos
inconscientes. Los sueños son también una forma de
consciencia, aunque en muchos aspectos es muy distinta de los
estados normales de alerta” 2 . Básicamente el mecanismo de
producción del sueño resulta de una
disminución en la excitabilidad del sistema reticular por
centros hipnógenos que se localizan en el
hipotálamo, tronco del encéfalo y cerebelo
así como a cambios en el estado bioquímico de las
neuronas de este sistema, ya que existen moléculas que
tienen relación con el sueño como la serotonina y la
noradrenalina. Este ciclo sueño-vigilia es un
fenómeno que ocurre fisiológicamente y es necesario
para el funcionamiento normal del sistema nervioso 1.
Desde el punto de vista filosófico se ha dicho que
la consciencia es un fenómeno que siempre está en
presente, no cambia, por eso percibe el tiempo, es decir, el
cambio que afecta a los procesos del mundo físico, aunque
esta actividad requiere no sólo del presente consciente
sino también de la relación del pasado con el
futuro, algo típico de la consciencia en conjunción
con la memoria y otras funciones cognitivas. En la
percepción del tiempo tenemos por un lado que no
sabríamos nada del tiempo si no formáramos parte del
mundo cambiante, por otro lado, si sólo fuéramos
cambiantes, no sabríamos reconocer los hechos pasados como
pasados. Si no pudiéramos evidenciar el transcurso de lo
externo y de nuestra corporeidad a una realidad que no pasa ni
transcurre, o sea, que no está afectada por el cambio
físico, no seríamos conscientes del tiempo. La
percepción del tiempo es intemporal y no física.
Esto induce a pensar que hay inmaterialidad en el proceso de la
consciencia 3 .
Gerald Edelman distingue dos tipos de consciencia: La
consciencia primaria y la consciencia de orden superior. La
consciencia primaria estaría formada por ciertas
experiencias fenoménicas como las imágenes mentales
que estarían ligadas al presente inmediato. Aquí no
existe la posibilidad de reconocer un pasado o un futuro. Edelman
conceptualiza la consciencia primaria como la conjunción de
las distintas percepciones en un momento dado, que el sujeto vive
o experimenta como una escena. Esto no significa que exista
“un lugar” en el cerebro donde se reúnan las
percepciones y se forme la escena, sino que más bien la
escena es un producto emergente del funcionamiento del cerebro no
reducible a ninguno de sus componentes. En este sentido puede
afirmarse que la consciencia no es algo que se tiene sino que se
construye momento a momento. La consciencia de orden superior
involucra el reconocimiento del sujeto de su propia actividad,
así como la posibilidad de visualizar un pasado, un
presente y un futuro. Desde el punto de vista funcional y
estructural, la consciencia primaria es necesaria para la
consciencia de orden superior. Los componentes
neurobiológicos de la consciencia primaria están
presentes y su funcionamiento forma parte de los elementos
nerviosos que operan en la consciencia superior. En ese sentido,
los seres humanos con consciencia superior no experimentan la
consciencia primaria por sí sola, ni tampoco lo opuesto 2
.
Génesis de la consciencia
La activación a nivel del sistema reticular en el
tronco del encéfalo, genera impulsos nerviosos que se
transmiten a la corteza cerebral a través del tálamo
y nos permitirá la experiencia consciente. Esta
activación puede estar motivada por estímulos
sensitivos y sensoriales que originan impulsos en la propia
corteza cerebral así como estímulos que pueden
originarse en el cíngulo, el hipocampo, el
hipotálamo y ganglios basales. ¿Cómo es
posible que los cambios iónicos que se producen en las
membranas de las células nerviosas y los fenómenos
bioquímicos de los impulsos nerviosos originen la
consciencia con todo lo que representa? No hay una
explicación neurocientífica definitiva de
cómo se produce la consciencia a pesar de que existen
partes anatómicas en el encéfalo que intervienen en
la elaboración de la misma. Comenta Zagmutt que
“llegar a formular una teoría explicativa de la
consciencia equivaldría a develar el mayor misterio de las
ciencias humanas y biológicas. Lamentablemente aun no
estamos en condiciones de llegar a tal formulación
teórica” 2.
Uno de los primeros que situó en la consciencia el problema
del alma inmaterial e inmortal fue el dualista interaccionista
John Eccles, incluso le asignó un lugar en el cerebro, como
antes lo había hecho Descartes con el alma. El lugar desde
el que, según la metáfora que él usó,
el piloto conduce el cuerpo humano 4 .
Este Premio Nóbel conocía bien los avances de
las ciencias cognitivas para explicar las operaciones de la mente.
Sin embargo Eccles declaraba inexplicable la consciencia subjetiva
que tenemos de nuestras operaciones mentales. Esta vendría
a ser la esencia misteriosa del alma espiritual. Así el
dualismo de Eccles se oponía a cualquier intento
científico por reducir la consciencia a la actividad
neuronal 4 .
Chalmers viene a coincidir con Eccles al afirmar
también la irreductibilidad de la consciencia a actividades
neuronales 4 . Chalmers comenta: “contra el
reduccionismo defenderé que las herramientas de la
neurología no pueden proporcionar una explicación
completa de la experiencia consciente, aunque tengan mucho que
ofrecer” 5 .
“Sin embargo, explicar la consciencia subjetiva constituye
el “problema duro”, pues aunque lleguemos a localizar
y describir los grupos de neuronas que reciben o componen las
sensaciones, siempre nos seguirá resultando difícil
explicar por qué y cómo esa activación llega
a producir la experiencia subjetiva que tenemos de los colores,
sonidos, gustos, etc., así como de nuestro mundo interior,
sentimientos, etc” 4 . Para Chalmers la ciencia
de la consciencia deberá aspirar a encontrar un paralelismo
entre dos series de datos: una la de los fenómenos que
observan y describen los neurólogos desde el exterior, y,
por otro lado, la de nuestras experiencias, que son sólo
objeto de descripciones en primera persona. Este paralelismo queda
descrito en su tercer principio para una teoría
informacional de la consciencia, el principio del doble aspecto:
“hay un isomorfismo directo entre ciertos espacios
informativos físicamente encarnados y ciertos espacios
informativos fenoménicos. Podemos encontrar la misma
información abstracta grabada en el procesamiento
físico y en la experiencia consciente” 4 .
Chalmers también asigna a la ciencia de la consciencia la
tarea de dar cuenta de cómo ciertas micro estructuras y
micro dinámicas neuronales pueden producir efectos macro
estructurales y macro dinámicas neuronales. Pero a
diferencia de las teorías emergentistas, mantiene la
distinción irreductible entre estas macro dinámicas
colectivas y la experiencia subjetiva, por lo tanto no se puede
hablar de producción de la consciencia como definen los
emergentistas 4 .
Damasio, desde una teoría naturalista y
biológica critica esta separabilidad entre cerebro y
consciencia. John Searle es un ilustre representante de lo que
denomina “naturalismo biológico” y defiende el
carácter biológico de la mente y la consciencia.
Según estos autores la mente y la consciencia sólo
pueden entenderse y simularse si incluimos los fenómenos
que están subyacentes, esto es, su base biológica o
somática 4 . Damasio dice que
“todavía no hemos resuelto numerosos detalles que
conciernen a la función molecular de neuronas y circuitos;
ni hemos logrado entender el comportamiento de las poblaciones de
neuronas en el marco de una región particular del cerebro;
y aún tenemos una pobre comprensión de los sistemas
de gran escala, es decir, los que incluyen múltiples
regiones del cerebro. Creo que la mente es de naturaleza
biológica y que llegará un momento en que podamos
describirla mediante expresiones biológicas y
mentales” 6 .
Francis Crick y Christof Koch han propuesto que la
consciencia dependería de descargas electroquímicas
sincronizadas de las neuronas corticales a una frecuencia de 40
Hz. Daniel D. Dennet postula que existe una combinación de
numerosos procesos independientes que producen una respuesta
coherente a un suceso percibido 5 .
Roger Penrose es uno de los pensadores más
originales y creativos de la actualidad. Es uno de los
físicos más importante que ha trabajado en
Relatividad General desde Einstein. Para Penrose tiene que haber
algo de naturaleza no computable en las leyes físicas que
están por venir. Este argumento tiene como base el ya
famoso teorema de Gödel que implica que la indemostrabilidad
formal de una cierta proposición matemática es
señal de que de hecho es verdadera. De ahí concluye
Penrose que nuestro pensamiento, al menos nuestro pensamiento
matemático, tiene componentes no computables. Si se admite
que existen procesos físicos no computables, hay que ver
cómo el cerebro podría hacer uso de éstos. En
primer lugar, Penrose cree que existe una relación directa
entre esta no computabilidad y el puente entre el nivel
cuántico y el nivel clásico que a su vez se
relaciona con el proceso de medida cuántica. Por lo tanto,
habría que buscar un lugar en el cerebro que pueda
aprovechar los efectos de coherencia cuántica para
acoplarlos a la actividad neuronal que se observa a gran escala en
el cerebro. El lugar más probable parece ser los
microtúbulos de Stuart Hameroff y sus colegas de la
Universidad de Arizona, que forman parte del citoesqueleto celular
5 .
El filósofo Joseph Levine dice que existe una laguna
en la explicación que relaciona los procesos físicos
neuronales y la consciencia. Además el físico Steven
Weinberg afirma que pese a la potencia de la teoría
física, la existencia de la consciencia no parece derivarse
de sus leyes. Seguramente al final se podrán acabar
explicando los correlatos neuronales de la consciencia, pero eso
no es explicar la consciencia misma 5.
El físico y teólogo John Polkinghorne en su
libro Ciencia y teología comenta: “La consciencia
parece ser un fenómeno tan diferente de otros
fenómenos perceptibles en el mundo físico que debe
ser algo muy especial. En cuanto a su organización
física, puedo discernir con claridad que se trata de ideas
tradicionales de la Física organizadas en sistemas
más complejos. Pero tiene que haber algo más, algo
cuya naturaleza sea completamente diferente de las otras cosas que
son importantes en la forma que funciona el mundo. Algo que aunque
se use ocasionalmente, tenga una organización tan refinada
que se aproveche de la organización de estados y la
canalice con el objetivo de hacernos funcionar, pero que muy
raramente se aproveche en los fenómenos físicos de
manera útil” 7
.
La consciencia permite vivir los procesos mentales en un
instante en que se percibe todo como una experiencia unificada.
Hay un ensamblaje en donde se ponen en juego la entrada visual, el
área auditiva, los receptores de la sensibilidad
táctil y dolorosa, la vía olfatoria, los mecanismos
de comprobación del espacio en donde se mueve el sujeto, la
memoria, el entendimiento, los actos volitivos, la atención
y las emociones. Y todo ello tiene representaciones en diferentes
zonas de la corteza cerebral. ¿Cómo es posible que
todos los fenómenos mentales se unan en un instante?
El Dr. Róger Sperry ganó el Premio Nobel en
1981 por sus estudios sobre las funciones especializadas del
cerebro humano. A pacientes que sufrían convulsiones
epilépticas incontrolables les practicó una
callosotomía, es decir, la cirugía de
separación de los dos hemisferios cerebrales cortando las
fibras nerviosas del cuerpo calloso que los conectaban.
Después de la cirugía, un hemisferio parecía
participar en diferentes experiencias del otro hemisferio. La
habilidad de hablar, caminar o comer no estaban alteradas, pero si
funciones cerebrales superiores. Se observaba afectación de
la coordinación y dinámica interhemisférica:
ocurrían contradicciones en las acciones bimanuales;
ocultando las manos a la vista, podía ocurrir que una mano
no conociera lo que hacía la otra 8 .
Existe la evidencia de que, después de la
separación quirúrgica de los hemisferios cerebrales,
el aprendizaje y la memoria no se afectan y cada hemisferio
permite sentir y percibir de forma independiente. Estudios
posteriores han demostrado que el hemisferio derecho está
involucrado con la expresión no verbal, la
intuición, lo espontáneo, recitar poemas,
melodía de canciones, discriminación de colores,
hacer juego de objetos con imágenes, emparejar palabras con
un significado, dibujar y manipular objetos, la expresión a
través de la cara, la voz, gestos corporales, respuesta a
instrucciones demostradas, visualización, recordar
caras-formas-melodías-imágenes
complejas-historias-eventos emocionales, soñar despierto,
imaginar, crear y descubrir. Por otra parte el hemisferio
izquierdo se relaciona con la expresión verbal, la
utilización de palabras para nombrar-describir-definir, la
asociación de colores con objetos, pensar con palabras, la
utilización de símbolos para nombrar las cosas,
deletrear palabras, organizar, expresión a través
del lenguaje, respuesta a instrucciones verbales, cálculo y
análisis matemático, recordar nombres, hechos,
días y secuencias motoras complejas.
Resumiendo se puede decir que en el hemisferio derecho se
desarrollan aquellas funciones que requieren una visión
intelectual sintética de muchas cosas a la vez, y en el
izquierdo se desarrollan la funciones que precisan un pensamiento
analítico y elementalista. La conexión de ambos
hemisferios permite una función globalizadora,
sistemática y continua, que discurre prácticamente
en simultaneidad 9
El neurofisiólogo Rodolfo Llinás, afirma que
el tálamo, que está conectado a diferentes regiones
de la corteza cerebral, sostiene un “diálogo”
continuo entre sus neuronas y las neuronas de la corteza cerebral,
de tal manera que se produce una oscilación que se expande
y se transmite mediante un “barrido” desde la corteza
frontal hasta la corteza occipital cada 12.5 milésimas de
segundo. Esta dinámica está basada en los
potenciales de acción y en el paso del estado polarizado al
despolarizado de millones de neuronas que se ponen en
acción en este tiempo. Esto quiere decir que las
experiencias de la realidad se integran en ese brevísimo
lapso de tiempo en la corteza frontal, en la corteza parietal, en
la corteza occipital, etc. Llinás postula que este barrido
es el que nos permite tener unificadas todas estas experiencias
polisensoriales y el que nos da la sensación de continuidad
y de unidad del mundo externo. Hay medidas hechas con el llamado
magnetoencefalógrafo que puede registrar los campos
magnéticos de las células nerviosas, los cuales son
muy débiles. Tiene la ventaja de poder hacer registros de
mayor profundidad que el electroencefalograma, pues lo que
registra son las fluctuaciones de voltaje debidas a las corrientes
eléctricas que fluyen a través de las membranas de
las neuronas. Este aparato ha mostrado que el intervalo
mínimo de tiempo en el cual se pueden percibir dos eventos
en el mundo externo, lo que se llama el cuanto
psico-físico, dura 12.5 milésimas de segundo
10 .
Conclusión
La consciencia es uno de los temas más complejos en
el estudio de la fisiología cerebral.
A pesar de las diferentes teorías que anteriormente
se han expuesto, por el momento, no se han logrado explicar los
mecanismos neuronales precisos que tienen lugar en el proceso de
la consciencia. Es un hecho comprobable que existe un sustrato
anatómico y neurobiológico para su desarrollo, lo
cual viene avalado por el hecho de que lesiones encefálicas
como traumatismos craneoencefálicos, hemorragias, infartos
cerebrales, tumores o tóxicos pueden dar lugar a un
trastorno de la consciencia por afectación de las
estructuras neuronales y/o de la función
neuroquímica. Sin embargo aunque es necesaria la
concurrencia del tejido nervioso en la elaboración de la
consciencia, hay autores cuya opinión pone de relieve que
esta actividad no puede reducirse únicamente a la
función neuronal.
Referencias bibliográficas
(1) Guyton A C. Tratado de
fisiología médica. 5ª Ed. Interamericana. 1977.
(2) Zagmutt A, Silva J.
Conciencia y autoconciencia: Un enfoque constructivista. Revista
Chilena de Neuropsiquiatría. 1999; año 53, 37: 1.
(3) Fernández
Burillo S. Curso de filosofía elemental: http://www.arvo.net
(4) Carreras A.
Melodías neuronales: http://www.zendodigital.net
(5) Chalmers D J. La
conciencia. Investigación y ciencia. 233-Febrero-1996
(6) Damasio AR.
Creación cerebral de la mente. Investigación y
ciencia. 280-Enero-2000
(7) Polkinghorne J.
Ciencia y teología. Sal Térrea. 2000.
(8) Rehermann C. Mitad
más mitad es igual a mitad. http://www.henciclopedia.org.uy/autores/Rehermann/Sperry.htm
(9) Guirao M,
Guirao-Piñeyro M, Morales-Hevia Mª M. Anatomía
de la consciencia. Neuropsicoanatomía. 2ª Ed. Masson,
S.A. 1997.
(10) Chimal C. La
experiencia consciente y la integración de la realidad: http://eclipse.red.cinvestav.mx/publicaciones/avayper/julago/chimal.pdf
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