Lo divino y lo humano en el universo de Stephen Hawking
Francisco J. Soler Gil. Lo divino y lo humano en el universo de Stephen Hawking. Ediciones Cristiandad: Madrid, 2008. 314 pp.
Carlos A. Marmelada
Reseña publicada en Aceprensa, 21 enero 2009, servicio n.º 6/09
Hace justamente veinte años el libro Historia del
tiempo, del físico Stephen Hawking, se convertía
en un best seller. ¿Cómo un libro que trata
sobre el origen del universo pudo causar un impacto tan grande en
el público? El famoso divulgador científico (y
también físico) Carl Sagan da una pista en el
prólogo: “la palabra Dios llena este libro”. De
hecho, el propio Hawking ha declarado en una entrevista a la BBC:
“Es difícil discutir el origen del universo sin
mencionar el concepto de Dios. Mi trabajo sobre el origen del
universo se halla en la frontera entre ciencia y religión,
pero intento permanecer en el lado científico de la
frontera. Es completamente posible que Dios actúe de formas
que no pueden ser descritas por las leyes físicas. Pero, en
ese caso, uno tienen que recurrir a las creencias
personales”.
En este contexto se enmarca el libro de Soler Gil, doctor en
filosofía por la Universidad de Bremen, especialista en el
debate sobre cosmología, ciencia y religión, y autor
de Dios o la materia (2008), entre otros trabajos. En este
último, Soler aborda las consecuencias metafísicas
que se desprenden de la cosmología de Hawking.
Pese a que el físico de Oxford ha dicho en varias
ocasiones que en su modelo cosmológico no hay lugar para un
creador, Soler sostiene que esta afirmación (más
filosófica que científica) no se desprende de sus
tesis; es, a su juicio, un añadido ideológico fruto
de sus prejuicios materialistas y que, en ningún caso, se
deriva de las ecuaciones que definen su modelo cosmológico.
Es más, Soler defiende la tesis contraria. Según
Soler, el modelo de Hawking expresado en Historia del
tiempo, es totalmente compatible con el teísmo. De
ahí que el objetivo de este libro sea, pese a todos los
déficits filosóficos que tienen los análisis
de Hawking, “un intento de proseguir el diálogo con
Hawking, para tratar de establecer algunas de las implicaciones de
su cosmología en el ámbito de la filosofía de
la naturaleza”.
Entre la infinidad de asuntos posibles a tratar, Soler restringe
el diálogo a dos temas: “las consecuencias del modelo
de Hawking para la teología natural, y la relación
entre el concepto de ‘tiempo’ subyacente a dicho modelo
y la experiencia humana de la temporalidad”. Para ello el
autor divide el ensayo en tres partes. En la primera, la más
breve, analiza las ideas básicas del modelo de Hurtel y
Hawking. En la segunda se define en qué consiste realmente
el desafío de dicho modelo para la teología natural,
la respuesta que han dado algunos especialistas en este campo a lo
largo de estas dos décadas. Soler concluye que ese modelo no
supone el fin de la teología natural, “sino que
podría ser empleado para presentar algunas de las
vías cosmológicas de acceso a la existencia de Dios
con más claridad incluso que la derivada de usar el modelo
cosmológico estándar”. La última parte
dedica sus cuatro capítulos a reflexionar en torno al
concepto de tiempo.
Soler nos brida así un libro de gran valor para todos
aquellos interesados en la reflexión en torno a los temas
fronterizos entre cosmología, metafísica y
religión. El único inconveniente es que en ciertas
ocasiones el lenguaje supone un obstáculo para el
público no especializado.
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