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Los años del Concilio Vaticano II
En 1959, Juan XXIII, que había sido elegido Romano Pontífice
unos meses antes, anunció la convocatoria del Concilio Ecuménico
Vaticano II, cuya celebración se inició en 1962 para
concluir en 1965. San Josemaría acompañó con
intensidad, con ilusión en los momentos florecientes y con
preocupación en los momentos de tensión, que tampoco
faltaron, tanto la celebración de las sesiones conciliares,
como la posterior puesta en práctica de los diversos documentos
aprobados y los procesos de renovación y de cambio que la
acompañaron.
La
difusión del Opus Dei atrajo la atención hacia su
Fundador por parte no sólo en los ambientes cristianos, sino
también por parte del conjunto de la sociedad y en consecuencia
por parte de los medios de comunicación. En los años
1966 y siguientes diversos periodistas de Francia, Estados Unidos,
España e Italia, acudieron a San Josemaría solicitando
entrevistas. Se trató en todos los casos de entrevistas amplias,
que el Fundador del Opus Dei contestó con detenimiento. Recogiendo
esas entrevistas, junto con una homilía pronunciada en 1967,
se publicó, en 1968, otra de sus obras: Conversaciones
con Mons. Escrivá de Balaguer. Por esos mismos años,
San Josemaría consideró oportuno seleccionar algunas
de entre las meditaciones y homilías que había predicado,
y de las que se conservaban los textos orales, para revisarlas y
darlas a la publicación; ese es el origen de dos nuevos libros:
Es Cristo que pasa, aparecido en 1973, y Amigos de Dios,
publicado póstumo (1977) pero con textos ya preparados por
el autor. Un origen análogo tienen otras obras publicadas
también poco después de su fallecimiento: Via Crucis
(1981), Surco (1986) y Forja (1987).
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