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Muerte. Canonización
El 26 de junio de 1975 entregó
santamente su alma a Dios, desplomándose, como consecuencia
de un ataque repentino, al entrar en la habitación donde
habitualmente trabajaba, después de una visita realizada
al Colegio Romano de Santa María. Moría así
con la misma sencillez que había caracterizado toda su existencia.
La fama de las virtudes heroicas del Fundador del Opus Dei se extendió
pronto por todo el mundo, siendo innumerables las personas que acudieron
a su intercesión en petición de favores tanto materiales
como espirituales. El 12 de mayo de 1981 se inició en Roma
su Causa de Beatificación y Canonización. Después
del estudio riguroso de su vida y sus escritos, y de la prueba de
un milagro obrado por su intercesión, Juan Pablo II lo beatificó
el 17 de mayo de 1992 en Roma, ante una muchedumbre que llenaba
la plaza de San Pedro. Después de la aprobación de
un nuevo milagro, fue canonizado solemnemente por el Papa, el 6
de octubre de 2002 ante una multitud que superaba a la anterior,
alcanzando casi el medio millón de personas. Cifra que venía
a rubricar la amplitud de la devoción a San Josemaría
Escrivá de Balaguer. Y, realidad aún más importante, el
eco alcanzado por la predicación de la llamada universal
a la santidad en todos los ambientes y en todas las latitudes a
la que el Fundador del Opus Dei dedicó la totalidad de su
vida.
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