Desde el corazón de África,
nuevas estrategias preventivas contra el sida
Jokin de Irala
Doctor en Medicina y Doctor en Salud Pública
Unidad de Epidemiología y Salud Pública
Universidad de Navarra
Publicado en la sección de opinión del Diario de
Navarra el 2 de diciembre de 2003
Al acercarse el día mundial contra el sida, es posible
que a algunos les hayan sorprendido los datos desalentadores que
nos arrojan los medios de comunicación sobre el terrible
avance del sida en el mundo. En lo que va del año 2003, hay
ya cinco millones de personas infectadas y tres millones de
fallecidos por causa de esta enfermedad. Una epidemia
particularmente devastadora para las mujeres; hay países
donde el 60% de mujeres en edad de reproducción están
infectadas. Son de especial preocupación algunos casos como
el de África donde están alcanzando esperanzas de
vida tan bajas como los 37 años en Malawi. Aquí, la
esperanza de vida es de 80-85 años.
Hablo de "sorpresa" porque esto contrasta con la fabulosa
campaña internacional que se lleva realizando durante tanto
tiempo a favor del uso del preservativo como estrategia preventiva
prioritaria contra el avance de esta enfermedad que esta
aniquilando generaciones enteras de seres humanos. La
campaña se realiza con medios técnicos y
económicos sin precedentes, con el apoyo masivo de los
medios de comunicación y de políticos de todas las
tendencias. Se asumen ciertas situaciones con toda normalidad, como
el oportunismo de los fabricantes que "generosamente" distribuyen
miles de preservativos en colegios o en fiestas juveniles.
Ante esta situación, un mínimo de sentido
crítico nos tendría que llevar a preguntarnos:
¿Cómo es posible que una epidemia siga aniquilando a
poblaciones enteras a pesar de semejante despliegue de medios
supuestamente preventivos?; ¿por qué las autoridades,
a cualquier nivel, no tienen en cuenta algunas evidencias
científicas sobre estos temas?
Algunas recomendaciones internacionales para prevenir el sida
afirman, en primer lugar, que la abstinencia es el
único método seguro para evitar el contagio; que si
no fuera posible la abstinencia, en segundo lugar se
debería recomendar a la población que mantenga
relaciones sexuales mutuamente monógamas con personas no
infectadas; y sólamente en tercer lugar advierten a
la población que el preservativo puede reducir el
riesgo de contagio pero nunca eliminarlo del todo. Los datos
científicos (Base de datos Cochrane, 2003) indican que el
preservativo reduce en un 80% el riesgo de contagio (pero la
promiscuidad acaba incrementando la probabilidad real de contagio).
A pesar de esto, da la impresión de que a los responsables
de la salud a muchos niveles solamente les interese anunciar que
"el preservativo protege de las infecciones".
Por otra parte, me parece decepcionante que no nos hablen de
otras epidemias graves, como la del Virus del Papiloma Humano, que
produce cáncer y que está aumentando vertiginosamente
entre los jóvenes. En éste
caso, el preservativo es muy poco efectivo porque el virus no se
transmite por vía seminal sino por contacto piel-piel. En un
estudio científico publicado este año y realizado en
un grupo de mujeres universitarias se demuestra que al cabo de 3
años, el 40% de mujeres acababan infectadas por este virus y
en varias de las estudiantes incluso sin que hubieran tenido
relaciones sexuales completas.
Se han publicado recientemente los últimos datos sobre el
avance del sida en el mundo y resulta que en algunos lugares, como
en Uganda, el problema parece controlarse poco a poco. Sería
interesante que nos hablen con más detalle de lo que pasa en
Uganda, teniendo en cuenta que podría tratarse de una
pequeña luz de esperanza. El informe 2003 de las Naciones
Unidas y de la Organización Mundial de la Salud afirma que
"ningún otro país ha igualado este logro, al menos no
a nivel nacional", pero sin dar más detalles al respecto. En
Uganda han pasado de tener un 15% de infectados en 1991 a un 5% en
el 2001. El informe afirma que este descenso es "único en el
mundo".
¿Qué ha sucedido realmente en este país de
Africa? Existe un informe
científico de la Agencia para el Desarrollo Internacional de
los Estados Unidos (USAID, septiembre de 2002) que se titula:
"¿Qué ha pasado en Uganda?; lecciones aprendidas de
un proyecto", donde se detallan las razones de la
disminución paradójica del sida en este país
(ver portada del documento). Resulta que en Uganda han aplicado
estrategias preventivas basadas en las tres recomendaciones
internacionales antes citadas y han conseguido frenar la epidemia
(Figura 1). Como se puede observar en las figuras 2, 3 y 4 han
conseguido que los jóvenes retrasen el inicio de sus
relaciones sexuales (recomendando la abstinencia) y que la
población tenga menos relaciones sexuales esporádicas
coincidiendo o no con una relación estable. El informe
concluye, entre otras cosas, que la estrategia preventiva de Uganda
está consiguiendo un efecto que se podría comparar a
la "existencia de una vacuna que fuera 80% eficaz contra el sida".
Por otra parte, afirman que "la disminución de casos de sida
en Uganda se relaciona más con los cambios de los estilos de
vida de la población que con el uso de preservativos".

Figura 1. Proporción de
mujeres, embarazadas entre 15 y 19 años, infectadas por el
VIH
La proporción de mujeres infectadas va reduciéndose
de aproximadamente un 35% en 1991 a menos del 10% en el 2000.

Figura 2. Retraso del comienzo de las
relaciones sexuales en estudiantes de 13 a 16 años.
Se observa, por ejemplo, que la proporción de varones entre
13 y 16 años que inician a esas edades sus relaciones
sexuales se reduce de aproximadamente un 60% en 1994 a
aproximadamente un 5% en el 2001.

Figura 3. Proporción de la
población que refiere haber tenido relaciones sexuales
esporádicas fuera de una relación estable en los
últimos 12 meses.
Tanto a nivel rural como urbano, disminuye la proporción de
personas con relaciones sexuales esporádicas de 1989 a 1995.
Por ejemplo, Esta proporción pasa de aproximadamente un 40%
en 1989, en hombres de ciudades grandes, al 20% en 1995.

Figura 4. Frecuencia de relaciones
sexuales fuera de la pareja habitual en los últimos 12 meses
y en personas no casadas.
La figura muestra que Uganda es el país Africano con menor
proporción de relaciones sexuales esporádicas fuera
de la pareja estable habitual, en todos los grupos de edades.
Lo que se está haciendo en muchos países es
simplemente una irresponsabilidad. Confiar ciegamente en los
preservativos sin aportar nada más en la estrategia
preventiva, cuando se ha visto que ni siquiera ha sido suficiente
para frenar la epidemia en colectivos, a priori muy motivados, como
el de los homosexuales, es un error que se puede acabar pagando muy
caro. Así lo indican algunas proyecciones de futuro sobre
población juvenil posiblemente infectada. La gente
podría exigir de sus autoridades más seriedad y
originalidad a la hora de resolver estos graves problemas. Se
debería pedir al menos el mismo coraje que se ha tenido
para, por ejemplo, iniciar con seriedad la importante lucha contra
el tabaquismo. No podemos quedarnos impasibles creyendo
ingenuamente que un problema tan complejo se pueda solucionar con
un "parche" como el preservativo.
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