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Decirle a dos personas mamá es muy dificil

Luis Arechederra
Catedrático de Derecho Civil

Así se expresó un zaragozano de 26 años (El País, 25.X.06) tras una díficil experiencia. Su madre le dio a luz cuando su distrofia muscular aún se lo permitía. Cuando tenía 8 meses, hace ya un cuarto de siglo, su padre murió en un accidente de circulación y su madre, incapaz de sacarlo adelante sola, lo entregó en adopción. Pero la llamada de la sangre impuso al joven zaragozano la búsqueda de sus orígenes. Rastreó en el Registro Civil y encontró la información que necesitaba.

De este modo, supo que su madre se llamaba Inmaculada Rodríguez y residía en el hospital de San Rafael de Granada. Cuando la conoció personalmente comprobó que su madre sufría una distrofia muscular en estado avanzado que requería asistencia respiratoria y una gran fortaleza para enfrentarse a un horizonte de vida aparentemente cerrado. Estuvo con ella un día y regresó a Zaragoza enfermo."Cuando volví a mi casa empece a estar mal. No dejaba de llorar".

Recientemente se ha enterado del deseo de su madre de que la dejen morir. "No me he portado bien con ella, pero yo es que he tenido problemas psicológicos. Decirle a dos personas Mamá es muy dificil. Y por curarme yo, no me he ocupado de ella". Le ha pedido a su madre, Inmaculada, que no siga adelante con su deseo de morir, y le ha propuesto trasladarla a un hospital de Zaragoza. Pero sabe que Inmaculada es difícil de convencer. "No puedo hacer nada si no quiere, pero sólo la he visto un día en mi vida y me gustaría pasar más tiempo con ella".

Esto es la vida. Pero junto a ella se encuentra la imaginación, el voluntarismo y una progresía ensoñadora próxima a la estupidez. Así, por ejemplo, la afirmación de que "el primer derecho de mi niño es ver a sus dos madres" (El País, 7. XI. 06). No hace falta que les explique que quien dice tal cosa, Maribel, no ha dado a luz al niño, a pesar de ese cariñoso "mi niño." Lo dio a luz por inseminación artificial su ex pareja. "Nosotras íbamos a casarnos, pero la relación se rompió antes. Cuando ‘tuvimos’ al niño, ni siquiera podíamos hacerlo, porque gobernaba el PP. Si no, hubiéramos hecho como la pareja de chicas de Algeciras, que han registrado al niño como hijo de ambas."

Distingamos entre el caso de Talavera de la Reina y el de Algeciras. Una juez de Talavera de la Reina, donde viven las dos "madres" de Miguel (nombre figurado), le ha concedido a Maribel un régimen de visitas "que está muy bien: tres horas martes y jueves, y fines de semana alternos". Según la abogada, "la resolución judicial se basa en que existe una relación materno-filial y en que sería perjudicial para el niño que dejara de ver a quien él considera su madre". Relación "materno filial" que no se apoya ni en la naturaleza ni en la adopción. Por lo tanto, en el Registro Civil únicamente figura como madre su madre biológica, y dado que el casillero referente al padre debía cumplimentarse así sea a meros efectos de identificación (antes del Real Decreto 820/2005, de 8 de julio, que modificó el artículo 191 del Reglamento del Registro Civil), en dicho casillero figurará un nombre masculino de uso frecuente. Por lo tanto, Maribel no figura en la inscripción de nacimiento de Miguel en el Registro Civil a ningún efecto.

Teniendo en cuenta que la relación entre ambas mujeres puede ser algo más que amistad, ¿no pudo Maribel adoptar a Miguel como hijo de su compañera? En Talavera de la Reina no es factible lo que en Navarra sí se puede hacer. En efecto, al amparo de la Ley Foral navarra 6/2000, de 3 de julio, para la Igualdad Jurídica de las Parejas Estables, la titular del Juzgado número tres (Familia) de Pamplona dictó el Auto de 22 de enero de 2004, por el que aprobaba la adopción por una lesbiana del hijo que había tenido su compañera mediante inseminacion artificial razonando de este modo: "Si el legislador navarro está permitiendo la adopción conjunta por parejas homosexuales, difícilmente se puede encontrar sentido a una exclusión de la adopción (...) por la compañera de la madre biológica, del hijo/a/s de ésta".

A pesar de ello, en este caso la juez del Juzgado de Primera Instancia (n.º1) de los de Talavera, en su sentencia de 19 de marzo de 2007, reconoció a la MADRE NO BIOLOGICA, que no figura en el Registro Civil bajo ningún concepto, un regimen de visitas similar al de un ex-cónyuge. Recurrida la anterior sentencia, la Audiencia Provincial de Toledo (Sección Primera), en su sentencia de 22 de abril de 2008, admite parcialmente el recurso y entiende que "la supresión del termino "MADRE NO BIOLÖGICA", del fallo de la sentencia [recurrida], es procedente al no existir pronunciamiento judicial alguno que determine legalmente tal situación, siendo exclusivamente en este punto estimado el recurso". Es decir, que negando título alguno a la demandante, para ostentar el regimen de visitas que la juez de primera instancia le reconoció, la Audiencia Provincial de Toledo lo mantiene. Contra esta segunda sentencia se ha interpuesto el correspodiente recurso de casación que la Audiencia Provincial de Toledo lo ha admitido.

Se han atenido a la relación humana ya existente. Pero por mucho que Maribel se empeñe, quedará relegada a esa condición, coloquial y poco rigurosa, conocida como "tía". Miguel tiene y tendrá una madre, no tiene ni tendrá padre –porque el donante de semen no es padre–, y tiene y tendrá una "tía" que no es tía.

Una amistad, por muy íntima que sea, por muy en cuenta que tenga la orientación sexual de las amigas, no es título para adquirir vínculos familiares respecto a los hijos y demás parientes de la otra amiga. Es lo propio de las uniones de hecho homosexuales. Cuando no hay ni reproducción ni adopción se les pueden reconocer derechos de tipo patrimonial, basados en la solidaridad, pero no relaciones de parentesco. A lo sumo la demandante podría acogerse a su posible condición de "allegada" recogida en el artículo 160, párrafo segundo, según el cual "no podrá impedirse sin justa causa las relaciones personales entre el hijo y otros parientes y allegados". El Tribunal Supremo podría ponderar si la oposición de la madre a la relación de su hijo con su antigua partner es o no justa causa. Porque no olvidemos que en este caso la única titular de la patría potestad es la madre. La madre a secas, como siempre ha sido y será.

La procreación y la adopción son los dos únicos títulos que confieren derechos sobre los hijos. Derechos correlativos a los deberes que se adquieren y que son legalmente exigibles. Si Miguelito sale hecho un "bala", y a los 16 años le pide a Maribel que le pague el piso y los estudios a título de alimentos, ¿qué hará Maribel? Le dirá: "pídeselo a tu madre". O si Miguelito rompe la luna de una pastelería y el pastelero se presenta con la factura de la luna nueva, ¿la pagará Maribel?

El caso de Algeciras es distinto. Un matrimonio de lesbianas ha conseguido incluir en la inscripción de nacimiento del hijo, en primer lugar, como madre, a la mujer que le dio a luz mediante inseminación artificial, pero, además, también como "madre", a la mujer que está casada con la madre biológica.

Si difícilmente el matrimonio puede ser "culturalmente" homosexual, la reproducción es esencialmente heterosexual. Por eso, en su Exposición de Motivos, la Ley 13/2005, de 1 de julio, que permitió el matrimonio homosexual, dejó claro que "subsiste no obstante la referencia al binomio formado por el marido y la mujer en los artículos 116, 117 y 118 del Código, dado que los supuestos de hecho a los que se refieren estos artículos [la reproducción, la filiación] sólo pueden producirse en el caso de matrimonios heterosexuales."

La reciente Ley 14/2006, de 26 de mayo, sobre Técnicas de Reproducción Humana Asistida, mantiene la heterosexualidad como base de la reproducción: "Si la mujer estuviera casada, se precisará, además, el consentimiento de su marido" (artículo 6.3). Luego, aunque una mujer esté casada con otra mujer que dé a luz, su cónyuge ni es madre ni muchísimo menos padre, salvo que la Ley disponga a partir de ahora una cosa distinta, lo que significaría que una misma persona puede ostentar dos sexos, pertenecer a dos géneros. Como todo es cultural y las palabras no tienen un sentido unívoco, todo es cuestión de ponerse a jugar…

Hasta ahora, el cónyuge femenino de la mujer que daba a luz debía adoptar a la criatura para así ostentar, por vía de la filiación adoptiva, la patria potestad sobre el hijo de su esposa. Como la adopción es una mentira institucionalizada, la realidad no sufría violencia y la cosa era soportable. Pero inscribir en el Registro Civil dos madres para un solo hijo es una maravilla que no contemplaron tiempos pasados.

Una cosa es reconocer un régimen de visitas a quien por su estrecha relación humana con la madre es "mami" hasta que Miguel tenga uso de razón, momento en el que conoceremos la opinión del realmente interesado, y otra inscribir en el Registro Civil como madre "bis" a quien, claro está, no es ni padre ni madre. Esta juez ha perpetrado un ataque frontal a la institución social conocida como Registro Civil, de la que todos esparámos rigor y exactitud. Es posible que la juez sea "progre", pero, en cualquier caso, es una irresponsable a la que hay que retirar de dicha función y hacer público su nombre para que el ciudadano pueda recusarla en cualquier tipo de pleito, porque si inscribe como madre a quien no lo es, por igual gentileza te condena a pagar lo que no debes.

El matrimonio homosexual tiene acceso al Registro Civil ya que lo admite el legislador. Si las cosas se quedan en eso, en cierto modo, no pasa nada o no pasa mucho. Ahora bien, si se inscribe en el Registro Civil no sólo un matrimonio de lesbianas, sino también un-hijo-de-ambas, se está incurriendo en un imposible humano y en una manifiesta inexactitud registral, contraria a la naturaleza de las cosas y a la Ley que rige dicho organismo público. Esto es lo que ha hecho la juez de Algeciras.

"No hay duda de que la regulación de la filiación en el Código civil se inspira en el principio de verdad biológica, de modo que un reconocimiento de la paternidad no matrimonial es nulo de pleno derecho y no podrá ser inscrito cuando haya en las actuaciones datos significativos y concluyentes de los que se deduzca que tal reconocimiento no se ajusta a la realidad" (Resolución de la Dirección General de los Registros y del Notariado de 24 de enero de 2006; el énfasis es mío). Téngase en cuenta que en estos casos –"reconocimientos de complacencia"– el que da un paso al frente como padre es un hombre que, aunque no sea el padre, al menos podría haberlo sido. Imagínense Uds. una "mamá de apoyo", junto a la madre que ha dado a luz, inscrita en el Registro Civil. ¿Dónde queda la verdad biológica que desde su función directiva proclama la Dirección General? El Tribunal Constitucional, en sus Sentencias de 27 de octubre de 2005 y 16 de febrero de 2006, interpretando el artículo 133.1 del Código Civil, ha subrayado, si cabe, la realidad biológica como fundamento de la filiación.

Un supuesto similar lo planteó una pareja de lesbianas, en el que una de ellas dio a luz una niña por inseminación artificial, prestando la otra mujer, integrante de la pareja de hecho, su consentimiento a la inseminación artificial.

El 1 de septiembre de 2005, doña M., y doña E, comparecieron en el Registro Civil de Barcelona solicitando la inscripción de nacimiento de una niña, hija biologica de la primera promotora, solicitando que la menor fuese inscrita también como hija no matrimonial de la segunda promotora, por ser pareja de hecho, en base al consentimiento que presentó a la inseminación artificial, reconociendo formalmente ser progenitora de la menor.

El Juez Encargado del Registro Civil dictó providencia con fecha de 2 de septiembre de 2005, "acordando que se procediese a la inscripción de la menor como hija no matrimonial de Doña M., disponiendo que no había lugar a tener por determinada legalmente filiación alguna respecto de la promotora doña E., por entender que no procedía la aplicación analógica del artículo 97 del Código de Familia. Asimismo se consideraba carente de eficacia juridica el reconócimiento de filiación de esta última, en cuanto la maternidad era única y había quedado ya determinada en cuanto a la primera promotora".

Notificada la resolución a las promotoras, éstas interpusieron recurso ante la Dirección General de los Registros y del Notariado, solicitando la revocación del acuerdo calificador, y que se procediera a la inscripcción registral de la filiación materna de la menor de su madre E.

El 5 de junio de 2006 dictó la correspondiente Resolución en la que se dice que la Dirección General "ha acordado, de conformidad con la propuesta reglamentaria, desestimar el recurso y confirmar la calificación recurrida".

En los Fundamentos de derecho de la Resolución se señala que "en definitiva el vinculo intentado de maternidad respecto de quien no es madre biológica sólo puede obtenerse a traves de todo el mecanismo de la adopción".

Sin embargo, en el diario El País (8.XI.06. p. 42) se pudó leerse lo siguiente: "una lesbiana podrá inscribirse como madre del bebé que su pareja tuvo por inseminación". Se trataba de una enmienda de adición de un apartado 3 al artículo 7 de la citada Ley de Reproducción Humana Asistida. Enmienda aprobada en la Comisión de Justicia del Congreso con ocasión de la tramitación del "Proyecto de ley reguladora de la rectificación registral de la mención relativa al sexo de las personas".

Aprobada ya dicha enmienda, el apartado 3 del artículo 7 de la Ley de Reproducción Humana Asistida dice lo siguiente: "Cuando la mujer estuviere casada, y no separada legalmente o de hecho, con otra mujer, esta última podrá manifestar ante el Encargado del Registro Civil del domicilio conyugal, que consiente en que cuando nazca el hijo de su cónyuge, se determine a su favor la filiación respecto del nacido".

Es bonito que la progresía se preocupe del reconocimiento del "nasciturus". Y si antes de nacer Miguelito la pareja rompe, ¿qué le contamos al Encargado del Registro? El reconocimiento es irrevocable. ¿Habrá que recurrir a los tribunales para que dicha mención desaparezca del Registro Civil explicando lo inexplicable? Si un varón despues de reconocer a un hijo rompe con su pareja no pasa absolutamente nada. ¿Pero cómo mantenemos como madre bis a quien no lo es y además ya no esta casada con la madre? Curiosamente, el apartado 2 de dicho artículo 7 dispone que "en ningún caso, la inscripción en el Registro Civil reflejará datos de los que se pueda inferir el carácter de la generación". ¿Qué pretende el legislador que pensemos cuando nos encontramos en el Registro Civil con un nacido de un matrimonio de dos lesbianas? ¿Que la generación ha tenido lugar por rozamiento? Rozando con cierta intensidad dos piedras el hombre encontró el fuego, que no es poca cosa. Pero esto va más allá de lo razonable. Se me puede objetar que la generación pudo deberse a la generosa cooperación de un amigo de ambas. En ese caso estaríamos ante un reconocimiento de complacencia. Rigurosamente inexacto y rigurosamente imposible. Es decir, nulo, y por lo tanto no inscribible.

El Tribunal Constitucional, en las sentencias anteriormente citadas, interpretó el principio de libre investigación de la paternidad, recogido en el artículo 39.2 de la Constitución, como una manifestación del derecho del hijo a conocer su propia identidad y como una proyección de la persona del padre a establecer su paternidad. Es decir, en esta cuestión está en juego el principio de la dignidad de la persona genéricamente recogido en el artículo 10.1 de la Constitución. La dignidad del que va a nacer exige poder tener una proyección social normal y que no se le atribuya una filiación imposible en términos biológicos que le discrimine respecto a los demás nacidos. En este sentido, el nuevo apartado 3 del artículo 7 de la Ley de Reproducción Humana Asistida, ademas de contradictorio con el apartado 2 del mismo artículo, es claramente inconstitucional. No es lo mismo que la mujer con la que esté casada tu madre pretenda ser también tu madre, y lo sea por adopción, a que pretenda ser coprogenitora. Se me dirá que la esposa de la madre no pretende eso. A lo que cabe contestar: "pues entonces, que no lo proclame el Registro Civil".

¿Por qué el legislador muestra tanto empeño en hacer algo que no procede? Porque así se salva el matrimonio homosexual. Si un nacido por inseminación artificial es hijo extramatrimonial de su madre casada e hijo adoptivo de la esposa de su madre, el matrimonio, visto desde la procreación, es inexistente. Y el matrimonio homosexual una quimera. Algunos no están dispuestos a aceptar eso. Y para ello se manipula lo que sea preciso. Como en la cuestión que nos ocupa. La irrealidad del matrimonio homosexual exige la irrealidad de la adopción que exterioriza una filiación convenida socialmente. Para el capricho inoculado en la cultura hegemónica, el que va a nacer o ya ha nacido es una cobaya cuyo interés no se contempla y respecto a la que el capricho de los mayores campea como instancia soberana. "Yo también quiero ser la mamá".

Del Sr. Zapatero, visto lo visto –España "es un país más decente" después de aprobar el matrimonio homosexual-, no se puede esperar mucho, pero pedirle que respete el Registro Civil no es pedirle la Luna. Me parece que es más una responsabilidad suya que mía.

Todo esto no es que esté mal, es que es estúpido. Una sociedad que prescinde de unos principios mínimos – pocas cosas habrá en esta Tierra más elementales que llamar madre a quien lo es - en aras del sentimentalismo, es una sociedad abocada al desconcierto en el mejor de los casos. ¿Por qué la progresía se la tiene jurada a la realidad? No me refiero al status quo. Me refiero a lo que las cosas son.

Y volvamos al principio: "decirle a dos personas Mamá es muy díficil". Díficil e indeseable. Siguiendo la canción, me atrevería a añadir: "Sólo le pido a Dios / que la progresía no me ponga en una ventana y me obligue a volar".


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