Células madre: el humano no es modelo
adecuado
José Masdeu. Director del Dpto. de Neurología.
Clínica Universitaria de Navarra. Pamplona
Publicado en Diario Medico, el 28 de noviembre de 2001
(http://www.diariomedico.com/edicion/noticia/0,2458,80997,00.html)
Las nuevas estrategias para tratar enfermedades
neurodegenerativas son siempre bienvenidas como noticia. Por otro
lado, todos los lectores queremos un sano realismo, y más si
se trata de profesionales de la medicina, tan acostumbrados a
sufrir la hipérbole sobre nuevas terapias.
Este es ahora el caso en relación con el papel de los
trasplantes celulares como panacea para curar diversos tipos de
trastornos neurodegenerativos. En el último capítulo
de la saga, una compañía de Massachusetts ha
declarado haber conseguido clonar embriones humanos con el fin de
proporcionar células que reemplacen a las que han degenerado
en el cerebro u otros órganos.
Sin embargo, los llamados embriones clonados murieron antes de
tener ocho células, y no se consiguió producir
ninguna célula madre. Los investigadores de otros
laboratorios, como George Seidel, un experto en clonación de
la Universidad del Estado de Colorado, y el científico
danés experto en esta área, Steen Willadsen, llaman
al experimento "un completo fracaso". Pero aunque los
investigadores hubieran conseguido clonar un embrión humano,
este tipo de experimento deja de lado dos hechos fundamentales.
En primer lugar, no es ético destruir una vida humana, en
cualquier estado de desarrollo o con cualquier calidad de vida para
curar a otra. En segundo lugar, y esto es en lo que me voy a
concentrar, la experimentación con células
embrionarias humanas no nos va a dar la clave de si células
madre van a tener algún papel en el tratamiento de
enfermedades neurodegenerativas.
Antes de poder utilizar células madre para intentar
tratar enfermedades humanas, necesitamos saber los factores que
regulan su reproducción, causan su diferenciación
hacia el tipo de células deseadas (por ejemplo,
células dopaminérgicas para la enfermedad de
Parkinson) y les permiten establecer conexiones fisiológicas
con otras células, de modo que su crecimiento y actividad
puedan ser regulados de modo conveniente. Sin tener este
conocimiento, la utilización de células humanas para
tratar enfermedades es peligrosa, como se ha puesto en evidencia
con el ensayo de trasplante de células fetales humanas a
pacientes con enfermedad de Parkinson.
Margen de seguridad
Los resultados de este experimento fueron desastrosos, causando en
bastantes pacientes movimientos incontrolables, quienes en varios
casos necesitaron alimentación artificial para poder
sobrevivir en un estado incomparablemente peor del que
tenían antes del tratamiento. Antes de intentar nuevas
terapias en humanos debemos tener un margen de seguridad de que van
a ayudarles.
Según un modo simplista de pensar, si vamos a tratar a
humanos, experimentemos con células humanas. Sin embargo, el
humano no es el modelo adecuado para este tipo de
experimentación por muchas razones, entre las que se
encuentran las siguientes:
1. El comportamiento de células humanas no puede
estudiarse con la profundidad, rapidez y certeza que nos
proporcionan animales genéticamente modificados (sobre todo
los ratones knock-out y transgénicos).
2. Por razones obvias de tipo ético y práctico, no
se puede estudiar en humanos el comportamiento de células
madre trasplantadas a un adulto de la misma especie. El trasplante
de células humanas a animales experimentales complica el
tema, porque el comportamiento de las células trasplantadas
se modifica por el sistema inmunitario del receptor, alterando
precisamente los factores de proliferación,
diferenciación y reconocimiento objeto de estudio.
3. Además, dado el parentesco genético entre los
humanos y los primates, es muy probable que el comportamiento de
células madre de estas especies sea similar para muchos
tejidos del cuerpo, entre los que se encuentran células del
sistema nervioso que constituyen la sustancia negra, de estructura
y función similar en primates y humanos.
Hay otros muchos modelos de animales de experimentación,
como pueden ser las planarias, que están proporcionando una
información importante para llegar un día a conseguir
la regeneración de células en humanos.
No gastemos recursos y tinta en callejones sin salida.
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