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Capítulo 8. Conocimiento Científico

Parte I: Fiabilidad de la Ciencia

N. López Moratalla

INTRODUCCION

La realidad física, el universo, tiene un orden racional, una "lógica" que es natural, es decir no dada por el hombre, a diferencia de la que poseen los artificios construidos por él. Esa racionalidad natural del mundo físico puede ser conocida por la inteligencia humana; es decir, se ofrece al conocimiento humano y le permite formarse una idea acerca de él, cuando la idea que se ha forma se corresponde con la realidad alcanza un conocimiento que es verdadero.

Una vía para entrar en relación con la realidad es la experiencia: un contacto directo a través, principalmente, de la percepción sensorial. El hombre, observa la naturaleza y adquiere una serie de datos, una información, que se le ofrece de forma inmediata y directa; otros datos los obtiene con la ayuda de instrumentos que amplifican el alcance de sus sentidos. Puede, además, experimentar, provocar situaciones nuevas en relación con los procesos naturales, y al observar las respuestas que le da la naturaleza consigue otras informaciones más allá de las logradas por la mera observación. La metodología de las ciencias experimentales permite alcanzar una explicación de la realidad, o más precisamente de algunos aspectos de la realidad; con la información así obtenida se construyen teorías que deberán ser contrastadas, sometiéndolas al control de la experimentación. Las teorías no son un reflejo directo de la realidad; son más bien un entramado abstracto, una red de modelos; son una construcción inventada. Por otra parte, la experimentación es, además de fuente de informaciones, la forma de constatar la validez de los conocimientos. La verdad científica es, por tanto, la correspondencia entre las realidades naturales y las teorías científicas que explican cómo son.

Las ciencias experimentales permiten alcanzar un conocimiento fiable de un ámbito concreto de la realidad física y por ello, como todo conocimiento, son propiamente un bien del hombre, y una parte integrante de la cultura. La Ciencia tiene valor: es un bien humano; y ello con independencia de que sus hallazgos conlleven o no directamente unas aplicaciones técnicas. El sentido propio de la Ciencia no está ligado al poder y capacidad de dominio que de forma inherente engendran los conocimientos científicos.

Sin embargo, no siempre aparece la Ciencia, los conocimientos científicos teóricos, como tal bien; incluso hay quienes presentan una cierta dificultad para admitir o para respetar la verdad científica. Como veremos después, algunos niegan la posibilidad de alcanzar unas verdades, reduciendo los conocimientos científicos a meras conjeturas, sin posibilidad alguna de establecer con seguridad si hay o no conexión entre una teoría y la realidad teorizada; otros reducen su significado exclusivamente a la utilidad de la aplicación de sus hallazgos; incluso hay quienes sostienen que la verdad científica es convencional, mero acuerdo entre científicos, mientras que otros atribuyen a la Ciencia la consideración de único saber riguroso.


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