Capítulo 7. Ciencia y vida humana en la sociedad tecnológica.A. Llanoc) AMBITOS Y LIMITES DE LA CIENCIA Si se admite que sólo hay objetividad en la Ciencia, nada ni nadie puede dar razón de los problemas y cuestiones de interés existencial. Como decía Unamuno, "sólo hay una única cuestión: la cuestión humana"; ¿Qué va a ser de mí, de mi conciencia individual, una vez que muera y se agote mi curso biológico? A esto no pueden contestar la Ciencia, ni la Técnica. Ante ello, los subjetivistas o existencialistas asumen que es algo que sólo se puede responder al hilo de la existencia individual. Sin embargo, la solución que buscamos no puede venir por la vía de una emulsión o componenda entre el imperialismo de la Ciencia y la contracultura, entre la burocracia y el permisivismo. Desde estas dos posturas no podemos resolver el problema del sentido de la Ciencia, el problema de la crisis de las ciencias europeas, que a su vez se remite a la crisis de la humanidad europea. Para hacerlo, hay que considerar que la objetividad científica es sólo un tramo del conocimiento humano total, que no es la única objetividad que el hombre puede alcanzar. Desarrollando esta idea, se puede considerar que hay tres campos de conocimiento, más o menos rigurosos, a los que corresponden tres niveles de objetividad: La objetividad 1, que corresponde al nivel precientífico; la objetividad 2, al nivel científico; y la objetividad 3, al nivel metacientífico. La experiencia precientífica es anterior a la Ciencia; es propia de la existencia cotidiana y de aquellas culturas que no han llegado a lo que se llamaría un "status" científico. Hay que señalar que ahí ya existe una objetividad, que hay posibilidad de un saber comunicable. Si no fuera así, la existencia cotidiana sería inviable y no se habrían desarrollado las culturas de los pueblos primitivos; culturas que sólo a través de una visión "europeocéntrica" se pueden calificar de inferiores, porque no configuran su vida según una imágen científica y técnica. Desde la objetividad científica no se puede saber si esas culturas son inferiores o superiores. Lo que está claro es que es otra manera de pensar, que no carece de rigor ni de objetividad. La experiencia científica se basa en la experiencia precientífica. Por muy sofisticada que sea la investigación científica, por muy depurados que sean sus instrumentos, siempre se remite, en último término, a la observación correspondiente a la experiencia precientífica. Por muy complejo que sea un microscopio electrónico, el observar con él la transformación ultraestructural que experimenta un linfocito tras la llegada de un antígeno, al final, el acto de mirar y la experiencia que así se obtiene es, en definitiva, la misma que al mirar un coche por la calle. Es más, se puede considerar que entre el nivel precientífico y el estrictamente científico hay continuidad, porque en ambos niveles el conocimiento se constituye a sí mismo y progresa por un mismo método: ensayo-error. La diferencia fundamental entre ambos niveles es que en la Ciencia se buscan conscientemente los errores de los modelos científicos. En la experiencia precientífica, los errores aparecen sólos, se nos muestran sin que los busquemos. Por lo tanto, la praxis científica no constituye un ámbito cerrado y completamente autónomo y autosuficiente, sino que es un campo que está abierto "por abajo" a la objetividad del mundo vital, de las vivencias inmediatas, de la experiencia contidiana. Además, el conocimiento científico apela a un nivel de inteligibilidad superior, que podríamos denominar "Metaciencia". Es la reflexión sobre la verdadera naturaleza de la realidad, que busca el sentido último de todo, especialmente el de la existencia humana; sólo desde este nivel se pueden plantear rigurosamente las cuestiones morales y, en concreto, desarrollar una Etica de la actividad científica, una Etica científica. La objetividad 1 es, en gran parte, una objetividad dada: nos la encontramos, está en el mundo, en medio de la vida. La objetividad 2, en cambio, está en buena medida construida sobre la primera, es una objetividad formalizada, selectiva. Por último, la objetividad 3, que engloba a la Etica, es una objetividad ni dada, ni construida, sino buscada. El sentido de la Ciencia, de nuestra vida, etc., son cuestiones cubiertas. Es una objetividad a descubrir, una objetividad trascendente, no inmediata. En el juego de estos tres niveles está la clave para pensar bien el sentido de la Ciencia experimental y de la Técnica. Si, como hace el cientificismo, se absolutiza la objetividad 2 y se limita exclusivamente a ella la objetividad del conocimiento, si se ignora su radicación extracientífica y su apertura supracientífica, entonces el problema del sentido humano y social de la Ciencia no tiene solución. Anterior Siguiente Indice
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