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Capítulo 26. Crisis energética.

N. López Moratalla

a) FUENTES DE ENERGIA

Un ámbito de gran actualidad para la Ciencia -y en cierta medida para la Biología- es el problema energético mundial. La tecnología tiene plateada la urgente necesidad de preparar una transición progresiva hacia nuevas, y variadas formas de energía, que reduzcan el predominio de la actual utilización de unos combustibles fósiles, que se van agotando. Es un campo prioritario de la investigación científica y técnica que requiere una estrecha cooperación Ciencia-Sociedad.

Hay para el científico, hasta cierto punto, una obligación ética general de realizar una investigación dentro de sus capacidades y medios, hacia aquellas áreas en las que hay una mayor necesidad. Es obvio que esta obligación, que recae también en quienes en la sociedad planifican la investigación y dirigen la política científica, no afecta a todos de modo directo. Sin embargo, todo científico puede aportar una contribución con un conocimiento riguroso del tema, que permita colaborar responsablemente en la tarea de la información y sirva de estímulo en la búsqueda de soluciones.

Mc Divitt -director de la División de Investigación y Enseñanza Superior Científicas de la UNESCO- ha señalado que la información constituye un factor indispensable en este problema: "¿Por qué a los adelantos tecnológicos sobre el aprovechamiento de las fuentes de energía renovables y no contaminantes no ha seguido su aplicación y utilización inmediata y generalizada? No puede darse una respuesta única a este complejo problema, pero, en general, se admite que los obstáculos no son de orden técnico. Entre los que se señalan en los estudios internacionales que a este respecto ha realizado la UNESCO figuran la falta de información especializada y de información pública y la escasez de personal científico en lo que toca a las instalaciones y a su reparación. Así uno de estos estudios, sobre educación y formación en esta materia, muestra que, pese al enorme interés que suscitan las nuevas fuentes de energía, aún no se ha elaborado un programa sistemático para satisfacer la apremiante necesidad de mano de obra calificada. La encuesta, que abarca unas 300 instituciones de 86 países, revela que, así como se dispensa formación a los investigadores, técnicos e ingenieros en todos los aspectos de la nueva tecnología energética, es igualmente necesario crear cursos para quienes deben adoptar decisiones en esta esfera.

En muchos casos, la falta de información es el obstáculo mayor para una formación más eficaz y un mejor conocimiento del público sobre las posibilidades de las nuevas fuentes de energía. Incluso en los países que disponen de sistemas modernos de información, hoy es prácticamente imposible estar al día respecto de los nuevos adelantos técnicos, debido a que el volumen de publicaciones es enorme y a que las fuentes de información está muy dispersas. Hay una preocupación generalizada por los peligros que pueden correr las inversiones basadas en una información poco digna de confianza. Los usuarios prefieren evitar el exceso de entusiasmo que muestran ciertos círculos, en lo tocante a ciertas fuentes alternativas de energía, cuyos resultados y rendimiento pueden constituir una decepción. Todos tienen conciencia de que la elección de una energía alternativa podría estar sujeta a presiones directas o indirectas, ejercidas por quienes se ocupan de la promoción y venta de los materiales e instalaciones que aquélla requiere" (1).

A lo largo de los siglos, los tipos de energía disponibles, así como los modos de utilizarla, han sido uno de los factores influyentes en las formas de vida, e incluso, en algunos aspectos, en la misma estructura social. La utilización del carbón a gran escala, junto a otros factores -invención de la máquina de vapor, progreso de la química y siderúrgica- transformó las sociedades agrarias con la primera revolución industrial. La electricidad hizo también cambiar los modos de vida y permitió la formación de los grandes centros urbanos actuales. A partir del siglo XX, los combustibles fósiles y la energía hidroeléctrica y nuclear han permitido el avance de las sociedades industrializadas.

Actualmente se hace necesaria la utilización de nuevas fuentes de energía, múltiples y renovables, ya que no sería posible satisfacer las necesidades mundiales, si se continuara explotando exclusivamente los limitados recursos no renovables disponibles.

Los conocimientos científicos son más que suficientes para obtener energía a la medida de las necesidades de la sociedad actual; el problema técnico es el elevado costo de las inversiones para la explotación de las fuentes renovables y los cambios estructurales de orden social y tecnológico que entraña el uso progresivo de las nuevas fuentes. El hombre es lo suficientemente "sabio" como para liberar esa energía de los recursos naturales. Lo que es necesario es que tenga la suficiente prudencia para dominar y orientar adecuadamente las fuerzas energéticas que libere.

La energía que se necesitará disponer para el año 2.000 será del orden de 20,5 terevatios (siendo el terevatio -TW- un billón de watios), suponiendo un aumento de población de 5.500 a 6.700 millones de seres humanos, y que el consumo medio por persona aumente del 2,2 KW actual al 3,06; es decir, poco menos del doble del actual. Las principales fuentes de energía serán:

-combustibles fósiles, como carbón, petróleo, gas natural y las arenas y pizarras bituminosas;

-la energía nuclear obtenida de la conversión de masa en energía, por reacciones de fisión o de fusión;

-la mareomotriz de las mareas, que acumulan unos 3 TW;

-la de las olas de los océanos;

-la energía eólica: en los vientos que soplan sobre la Tierra se acumulan unos 2.700 TW;

-la hidráulica liberada en el ciclo por el cual el agua evaporada cae de nuevo en forma de lluvia o nieve;

-en las corrientes oceánicas hay acumulados de 5 a 8 TW;

-la energía solar y la de los combustibles solares, es decir, las plantas fotosintéticas;

-la geotérmica: calor de las rocas, aguas térmicas, volcanes.

La energía nuclear, por su carácter y por los riesgos que comporta su utilización -nos referimos ahora exclusivamente a su uso como fuente de energía-, requiere unas consideraciones.


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