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Anejo a la Declaración de Nuremberg


Creación: Comité permanente de médicos europeos (Comité Permanent des Médecins Européens, Standing Committee of European Doctors, CPME)
Fuente: Comité permanente de médicos europeos
Lengua original: Francés
Copyright del original francés: No
Traducción castellana: Gonzalo Herranz
Copyright de la traducción castellana: Gonzalo Herranz
Adopción: Luxemburgo, 29-30 de mayo de 1970
Comprobado el 16 de mayo de 2002

 


Anejo a la Declaración de Nuremberg

El presente anejo tiene por objeto precisar algunas reglas para la aplicación de la Declaración de Nuremberg.

Los médicos vinculados por contrato están sometidos, como todos los demás, a las reglas de la ética y de la Deontología médica establecidas por la Corporación médica.

En ellas se establece el carácter inalienable de la independencia profesional del médico, que es un derecho y una garantía para el paciente y, a la vez, la condición de su confianza.

Las reglas que siguen deben regular en los países del Mercado Común las condiciones del ejercicio de los médicos que practican su arte bajo un vínculo contractual o estatutario. Estas reglas definen las condiciones de colaboración con un tercero, propietario en todo o en parte de los medios puestos a disposición de los médicos, ya se trate de un organismo público o privado, de un establecimiento sanitario o de un servicio de medicina curativa o preventiva, como, por ejemplo, un servicio de medicina laboral o un servicio de inspección.

Las relaciones entre las partes deben prever las garantías de derecho y de hecho que permitan al médico cumplir su misión en el respeto de los imperativos de su conciencia, de las reglas científicas y técnicas de su profesión y de los preceptos de la Deontología. Los derechos y obligaciones del médico no estipulados por la ley deben figurar en un reglamento o acuerdo escrito, fruto de un convenio entre la profesión médica organizada y los establecimientos u organismos contratantes o sus representantes.

Para concretar estos principios debe exigirse el cumplimiento de las condiciones que siguen. Si no se las respetara, quedaría comprometida la independencia moral y técnica del médico.

1. El contrato o estatuto debe respetar la deontología médica, teniendo en cuenta las reglas y procedimientos característicos de cada país.

Entre esos procedimientos se incluye el control deontológico por parte de la Organización Colegial en todos los países en que ésta exista.

El respeto de la Deontología implica la imposibilidad de imponer sanciones disciplinarias por razones profesionales sin la intervención de la jurisdicción profesional oficial competente. Esta debe ser, en todos los casos, independiente de los poderes contratantes.

La actividad profesional del médico jamás podrá ser controlada por un no médico.

2. Los contratos, los reglamentos o la ley deberán asegurar al médico:

2.1. El respeto de su libertad de prescripción y de decisión.

2.2. El respeto del secreto profesional.

2.3. El derecho a determinar personalmente los procedimientos, métodos y tiempo necesarios para dar a su actividad médica la mayor eficacia, según su conciencia y los datos de la ciencia; el derecho a disponer de los medios, en equipo técnico y personal auxiliar, que sea compatible, en nivel de calidad y en cantidad, con la naturaleza de los actos médicos, cuya responsabilidad le incumbe; y el derecho a verse libre de toda limitación unilateral reglamentaria o contractual de los medios citados.

La responsabilidad propia e inalienable del médico en su trabajo implica su participación en la determinación de las necesidades de material y de personal, y en su elección.

2.4. La autoridad funcional y el control del personal puesto a su disposición.

2.5. El derecho a organizar bajo su responsabilidad su servicio y su actividad del modo que estime más adecuado para cumplir su misión.

Esto presupone el derecho de disponer de las historias clínicas y de la documentación aneja según el principio esencial del secreto médico y el derecho a llamar al colega que estime más apto para practicar los exámenes especializados.

2.6. De modo general, una influencia efectiva sobre la gestión de la institución o del servicio médico del que es responsable y en la medida de tal responsabilidad.

3. La actividad del médico sólo puede ser eficaz y útil a los beneficiarios si la entidad organizadora reconoce al médico una capacidad de concertación y de control ante la administración o los órganos de gestión (a semejanza del comité de empresa en el caso del médico de empresa) que le permita ejercer plenamente y sin trabas sus actividades en cuanto médico.

4. El médico debe tener, aseguradas por ley, por contrato o por acuerdo resultante de convenios entre la profesión y los representantes de las instituciones, las condiciones de incorporación y de despido que garanticen su independencia profesional.

4.1. No es posible esta independencia si el médico responsable comienza su carrera en condiciones de nombramiento discutibles en el fondo y en la forma.

Las condiciones de nombramiento deben fundarse siempre y exclusivamente sobre criterios de valor humano y de formación médica específica que corresponda a la especialidad en cuestión.

El Comité Permanente es partidario de que los nombramientos se hagan por convocatoria pública y que sean sometidos, o mejor aún, confiados, a un comité de selección compuesto por médicos.

4.2. La independencia exige garantías de estabilidad de empleo.

Esta condición no se cumple si sólo existe el aviso previo y la indemnización por despido.

Los problemas relativos al acceso y al ejercicio de la actividad médica en entidades, públicas o privadas, lo mismo que la revocación o la terminación de la colaboración del médico con ellas, deberán someterse a un órgano de participación constituido por delegados designados por los médicos implicados y por las entidades citadas.

En caso de desacuerdo entre este órgano y la Dirección, la decisión final debe confiarse a una comisión regional o nacional de la que formen parte paritariamente representantes de la corporación médica y de las entidades organizadoras de servicios.

La revocación de un médico no podrá tener lugar más que por medio de acuerdo previo de esas mismas instancias.

5. Deberá respetarse el derecho sindical.

6. El contrato o reglamento deberá igualmente asegurar:

6.1. La determinación precisa y la extensión de las obligaciones del médico en cuanto a las circunstancias de lugar y horario de sus servicios, de modo que le permitan una actividad profesional sana;

6.2. La posibilidad de los médicos de perfeccionarse técnicamente y de poner al día sus conocimientos durante el tiempo de trabajo remunerado;

6.3. Una remuneración o unos honorarios en proporción al trabajo, la importancia social y la dignidad del médico, que aseguren su independencia económica y que excluya, para el organismo donde el médico ejerce, la posibilidad de obtener de la actividad de éste, una participación financiera.

Estos principios son válidos también para los médicos en la etapa de formación complementaria que sigue a sus estudios normales básicos. Esos médicos tienen derecho a una retribución proporcionada a sus prestaciones siempre que su trabajo esté al servicio de los pacientes que les son confiados, en particular en los establecimientos hospitalarios;

6.4. Esta remuneración debe acompañarse de suplementos que aseguren los beneficios sociales indispensables y, en concreto, vacaciones pagadas, permisos por enfermedad y convalecencia, indemnizaciones por incapacidad, pensiones y reajustes periódicos al costo de la vida.

 

Annexe à la Charte de Nuremberg

Annexe à la déclaration du comité permanent des médecins de la CEE au sujet de l'exercice de la profession concernant son application dans les rapports contractuels ou statutaires unissant les médecins a des pouvoirs organisateurs de services médicaux

La présente annexe a pour but de préciser les règles d'application de la Charte de Nuremberg.

Les médecins contractuels sont soumis comme tous les autres aux règles de l'éthique médicale et à la déontologie médicale établie par le Corps Médical.

Ce caractère postule l'inaliénabilité de leur indépendance professionnelle, laquelle constitue à la fois un droit et une garantie du patient et la condition de sa confiance.

Les règles ci-après doivent régir dans les pays du Marché Commun les conditions d'exercice des médecins pratiquant leur art dans un lien contractuel ou statutaire définissant les conditions de leur collaboration avec un tiers propriétaire en tout ou partie des moyens mis à la disposition des médecins, organisme public ou privé, institution de soins, service de médecine curative ou préventive tel un service de médecine du travail ou service de contrôle.

Les relations entre les parties doivent donc prévoir les garanties de droit et de fait permettant au médecin d'effectuer sa mission dans le respect des impératifs de sa conscience, des règles scientifiques et techniques de sa profession, et des règles de déontologie. Les droits et obligations du médecin non stipulés par la loi doivent figurer dans un règlement ou dans une convention écrite, résultant d'une concertation entre la profession médicale organisée et les établissements ou organismes intéressés ou leurs représentants.

La concrétisation de ces principes postule la réalisation des conditions suivantes sans le respect desquelles l'indépendance morale et technique du médecin est compromise.

1. Ce contrat ou statut doit respecter la déontologie médicale en tenant compte des règles et procédures propres à chaque pays.

Ces procédures comportent le contrôle par les Ordres des Médecins dans tous les pays ou ils existent.

Le respect de la déontologie implique l'impossibilité de sanctions disciplinaires pour raisons professionnelles sans l'intervention de la juridiction professionnelle officielle compétente; celle-ci doit dans tous les cas être totalement indépendante des pouvoirs organisateurs.

L'activité professionnelle du médecin ne peut jamais être contrôlée par un non-médecin.

2. Les contrats, les règlements ou la loi doivent assurer au médecin:

2.1 Le respect de sa liberté de prescription et de décision.

2.2 Le respect du secret professionnel.

2.3 Le droit à la détermination personnelle des procédés, des méthodes et du temps nécessaires à son activité médicale en toute efficacité selon sa conscience et les données de la science, le droit à disposer des moyens, en équipement technique, et en personne! auxiliaire, en quantité et en qualité, d'un niveau compatible avec la nature des actes médicaux dont la responsabilité lui incombe et l'interdiction de toute limitation unilatérale réglementaire ou contractuelle des dits moyens, la responsabilité propre et incessible du médecin dans sa mission implique son intervention dans la définition des besoins en matériel et personnel et dans leur choix.

2.4 L'autorité fonctionnelle sur le personnel mis à sa disposition et son contrôle.

2.5 Le droit d'organiser sous sa responsabilité son service et son activité de la façon qu'il estime la plus apte à lui permettre d'assurer sa mission.

Ceci implique le droit de disposer des dossiers médicaux et pièces annexes selon le principe essentiel du secret médical et le droit de faire appel au confrère qu'il estime le plus apte pour des examens spécialisés.

2.6 De façon générale, une influence effective sur la gestion de l'institution de soins ou le service médical dont il a la responsabilité et dans la mesure de cette responsabilité.

3. L'activité du médecin ne peut être efficace et utile aux bénéficiaires que si le pouvoir organisateur reconnaît au médecin une position dans l'institution, notamment vis-à-vis de l'administration ou des organes de gestion, de concertation et de contrôle (comme le Comité d'entreprise dans le cas du médecin du travail), lui permettant d'exercer pleinement et sans entrave ses activités en tant que médecin.

4. Le médecin doit être assuré par la loi, par contrat ou par convention résultant de concertations entre la profession et les représentants des institutions, de conditions d'engagement et de licenciement propres à garantir son indépendance professionnelle.

4.1 Aucune indépendance n'est possible si le médecin responsable commence sa carrière dans des conditions de nomination discutables dans le fond et dans la forme.

Les modalités de nomination doivent toujours se fonder sur les seuls critères de valeur humaine et médicale spécialisée correspondant à la discipline du poste en vue.

Le Comité permanent préconise que les nominations se fassent sur appel public et soient soumises, ou mieux encore, confiées à un Comité de sélection, composé de médecins.

4.2 L'indépendance postule des garanties de stabilité d'emploi.

L'existence d'un préavis ou d'indemnités de licenciement ne peut réaliser à elle seule cette condition.

Les problèmes relatifs à l'accès et à l'exercice de l'activité médicale dans un organisme public ou privé ainsi que la révocation ou la fin de la collaboration d'un médecin avec ces organismes doivent être soumis à un organe de participation constitué de délégués désignés par les médecins concernés et par l'organisation professionnelle.

En cas de désaccord entre cet organe et la Direction, la décision finale doit appartenir à une instance régionale ou nationale où les représentants du Corps médical et ceux des pouvoirs organisateurs se rencontrent paritairement.

La révocation d'un médecin ne pourra intervenir que moyennant accord préalable de ces mêmes instances.

5. Le droit syndical doit être respecté.

6. Le contrat ou le règlement doit également assurer:

6.1 la détermination précise de l'étendue des obligations du médecin quant aux circonstances de lieu et d'horaire de ses prestations, permettant une saine activité professionnelle:

6.2 la possibilité pendant le temps de travail rémunéré de perfectionnement des médecins en exercice et l'adaptation de leurs connaissances au développement scientifique:

6.3 une rémunération ou des honoraires correspondant à l'activité, à l'importance du rôle social et à la dignité du médecin, et excluant pour l'organisme où le médecin exerce, de tirer une participation financière de l'activité du médecin et assurant son indépendance économique. Ces principes valent également pour les médecins en voie de formation complémentaire au-delà des études normales de base, qui ont droit à une rétribution correspondant à leurs prestations dans le cas où leur activité sert en même temps aux patients qui leur sont confiés, notamment dans les établissements hospitaliers:

6.4 cette rémunération doit s'accompagner des dispositions assurant les avantages sociaux indispensables, notamment les vacances, les congés de maladie et de convalescence, les indemnités d'incapacité, la pension, l'indexation.


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