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Declaración sobre la llamada “reducción embrionaria”


Creación: Consejo Pontificio para la Familia
Fuente: Santa Sede
Lengua original: Italiano
Copyright del original italiano: No
Traducción castellana: Santa Sede
Copyright de la traducción castellana: No
Fecha: 12 de julio de 2000
Comprobado el 30 de abril de 2003

 


Declaración sobre la llamada “reducción embrionaria”

El Pontificio Consejo para la Familia, invitado a expresar su posición sobre la llamada "reducción embrionaria", tras haber consultado la Congregación para la Doctrina de la Fe publica la siguiente Declaración.

Hoy son menos raros los casos de embarazos múltiples, esto es, cuando el seno materno es compartido por varios embriones. Suelen presentarse ya sea por la aplicación de la estimulación ovárica en caso de infertilidad o por la fecundación artificial, sobre lo cual el Magisterio se ha ya pronuciado (Cong. Doct. Fe, Inst. Donum vitae, II). Hay que tener en cuenta las situaciones difíciles y aún dramáticas que el uso de tales técnicas pueden originar. No se puede omitir una llamada a la responsabilidad a aquellos médicos que ponen en riesgo la vida de la madre y de los hijos concebidos por falta de pericia y precaución o en la aplicación de las técnicas de fecundación artificial

Es frecuente la afirmación, por parte de algunos, de que los embarazos múltiples no pueden llegar a término, sea por la muerte espontánea en el útero de los embriones o por su nacimiento prematuro no viable. Añaden además que si los nascituros llegan al parto, la dificultad obstétrica (con el consiguiente peligro para la madre) es mayor. Con estos presupuestos ellos concluyen que podría justificarse la selección y eliminación de algunos embriones para salvar a los otros o, al menos uno de ellos. Por este motivo se ha introducido la técnica denominada "reducción embrionaria".

En relación a lo anterior, es preciso señalar lo siguiente. Como todo embrión debe ser considerado y tratado como persona humana (Cong. Doct. Fe, Inst. Donum vitae, I. 1), con la eminente dignidad que esto implica, el nascituro es sujeto de derechos fundamentales desde el primer momento de la concepción, y en primer lugar del derecho a la vida, que de ninguna manera puede ser violado. Por tanto hay que afirmar claramente evitando cualquier confusión o ambigüedad que la "reducción embrionaria" es un aborto selectivo. Es la eliminación directa y voluntaria de un ser humano inocente (Juan Pablo II, Enc. Evangelium vitae, n. 57). Por tanto, querida como fin o usada como medio, es siempre un desorden moral grave (Juan Pablo II, Enc. Evangelium vitae, n. 62). Tratándose de una verdad naturalmente accesible a la razón, la ilicitud de tal comportamiento es una norma para todos válida y también para los no creyentes (Juan Pablo II, Enc. Evangelium vitae, n. 101).

La prohibición moral permanece también en el caso en que la prosecución del embarazo comportara riesgo para la vida de la madre y de los otros hermanos gemelos. En efecto, no es lícito jamás hacer el mal, ni siquiera para alcanzar con ello un bien (Juan Pablo II, Enc. Evangelium vitae, n. 57).

La vida del hombre proviene de Dios, es su don, su imagen e impronta, participación de su soplo vital (Juan Pablo II, Enc. Evangelium vitae, n. 39). La selección embrionaria no puede ser justificada en base al llamado principio de mal menor, porque se elimina una vida humana y tampoco puede ser justificada en base al principio de doble efecto; ninguno de los dos pueden ser aplicados en este caso. La selección embrionaria puede conducir además mediante las técnicas de diagnóstico pre-natal a una mentalidad eugenésica, es decir, medir el valor de una vida humana y seleccionarla, siguiendo sólo parámetros de "normalidad" y de bienestar físico (Juan Pablo II, Enc. Evangelium vitae, n 63), invocando para ello el concepto de "calidad de vida" de modo reductivo. Esta posibilidad no debería ser minusvalorada.

Que el Señor de la vida acompañe a los padres, en el cumplimiento de su eximia misión sosteniéndolos en el compromiso de respetar el derecho a la existencia del nascituro, y a los hijos, guiando a quienes están al servicio de la vida a hacer todo lo posible para salvar a la madre y los niños, en medio de dificultades, a veces dramáticas. Gracias a Dios, merced a los considerables avances científicos no son pocos los casos en los que los embarazos múltiples pueden ser conducidos a buen término.

Sigue siendo verdad que, aunque la limitación humana comporta a veces que se deba asistir impotentes a la muerte anticipada de criaturas inocentes, jamás es moralmente lícito provocar voluntariamente su muerte.

Ciudad del Vaticano, 12 de julio de 2000

Alfonso Cardenal López Trujillo
Presidente

Francisco Gil Hellín
Secretario

 

Dichiarazione sulla cosiddetta “riduzione embrionale”

Il Pontificio Consiglio per la Famiglia, essendo stato invitato ad esprimere la sua posizione sulla cosiddetta "riduzione embrionale", dopo aver consultato la Congregazione per la Dottrina della Fede pubblica questa Dichiarazione.

Attualmente sono diventati meno rari i casi di gravidanze multiple, quando cioè il grembo materno è condiviso da parecchi embrioni. Questi casi di solito avvengono sia a causa della stimolazione ovarica in caso di infertilità, sia a causa del ricorso alla fecondazione artificiale, su cui il Magistero si è già pronunziato (Cong. Dott. Fede, Istr. Donum vitae, II). E doveroso innanzitutto prendere consapevolezza delle situazioni difficili e persino drammatiche, alle quali tali tecniche possono dare origine. Non si può, pertanto, non richiamare la responsabilità di quei medici che, praticando la iperstimolazione senza la debita perizia e precauzione oppure applicando le tecniche di fecondazione artificiale, provocano situazioni tali da mettere a rischio la vita della madre e dei figli concepiti.

Quanto alle gravidanze multiple, si afferma da alcuni che esse non possono insieme raggiungere il termine, sia per la morte spontanea degli embrioni nellutero, sia per la nascita prematura di feti senza speranza di vita. Si aggiunge, inoltre, che, se i nascituri arrivano tutti al parto, la difficoltà ostetrica (e il conseguente pericolo per la madre) è maggiore. Su questa base, si giunge a concludere che sarebbe giustificata la selezione ed eliminazione di alcuni embrioni per salvare gli altri o almeno uno di essi. E stata per questo motivo introdotta la tecnica che viene chiamata "riduzione embrionale".

Al riguardo, occorre rilevare quanto segue: poiché ogni embrione debe essere considerato e trattato come persona umana nel rispetto della sua eminente dignità (Cong. Dott. Fede, Istr. Donum vitae, I, 1), al nascituro devono essere riconosciuti dal primo momento del concepimento i diritti umani fondamentali e, in primo luogo, il diritto alla vita, che non può quindi essere violato in alcun modo. Al di là di ogni confusione e ambiguità, si deve pertanto affermare che la "riduzione embrionale" costituisce un aborto selettivo: consiste infatti nelleliminazione diretta e volontaria di un essere umano innocente (Giovanni Paolo II, Enc. Evangelium vitae, 57). Essa pertanto, sia quando è voluta come fine che quando è utilizzata come mezzo, costituisce sempre un disordine morale grave (Giovanni Paolo II, Enc. Evangelium vitae, 62). Trattandosi di verità accessibile alla semplice ragione, la illiceità di tale comportamento si pone come norma valida per tutti, anche per i non credenti (Giovanni Paolo II, Enc. Evangelium vitae, 101). Il divieto morale permane anche nel caso in cui la prosecuzione della gravidanza comporti un rischio per la vita o la salute della madre e degli altri fratelli gemelli. Non è lecito infatti compiere il male neppure in vista del raggiungimento di un bene. (Giovanni Paolo II, Enc. Evangelium vitae, 57).

La vita dell uomo proviene da Dio, è sempre suo dono, partecipazione del suo soffio vitale (Giovanni Paolo II, Enc. Evangelium vitae, 39). La selezione embrionale, comportando la volontaria eliminazione di una vita umana, non può essere giustificata né in base al principio del cosiddetto male minore né in base a quello del duplice effetto: né luno né laltro, infatti, trovano applicazione in questo caso. Non va inoltre sottovalutata la possibilità che ladozione della tecnica della riduzione embrionale porti ad una mentalità eugenistica, in forza della quale, mediante le tecniche di diagnosi pre-natale, si arrivi a misurare il valore di una vita umana soltanto secondo parametri di normalità e di "benessere fisico" (Giovanni Paolo II, Enc. Evangelium vitae, 63), alla luce di un concetto riduttivo di "qualità della vita".

Il Signore della vita accompagni i genitori nelladempimento del loro altissimo compito e li sostenga nellimpegno di rispettare il diritto allesistenza del nascituro. Egli guidi, al tempo stesso, coloro che sono al servizio della vita a fare tutto il possibile per salvare la madre e i bambini. Per fortuna, grazie agli importanti progressi scientifici compiuti in questi anni, non sono pochi i casi in cui gravidanze multiple hanno potuto essere condotte felicemente a termine.

Resta comunque certo che, se fa parte del limite umano dover talvolta assistere impotenti alla morte prematura di creature innocenti, non potrà mai essere moralmente lecito provocare la morte volontariamente.

Città Del Vaticano, 12 Luglio 2000

Cardinale Alfonso López Trujillo
Presidente

Francisco Gil Hellín,
Segretario


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