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Declaración sobre la disminución de la fecundidad en el mundo


Creación: Consejo Pontificio para la Familia
Fuente: Santa Sede
Lengua original: Italiano
Copyright del original italiano: No
Traducción castellana: Santa Sede
Copyright de la traducción castellana: No
Fecha: 27 de febrero de 1998
Comprobado el 1 de mayo de 2003

 


Declaración sobre la disminución de la fecundidad en el mundo

1. La atención a la evolución demográfica

Conforme al mandato que ha recibido, el Consejo pontificio para la familia sigue de cerca la evolución demográfica de los diferentes países del mundo(1). Con esta finalidad, el Consejo ya ha convocado muchas veces a expertos de renombre internacional. Diferentes reuniones han permitido examinar más en particular la situación propia de cada continente. Así, la situación de América fue objeto de un congreso en México, celebrado del 21 al 23 de abril de 1993(2). La de Asia y Oceanía se estudió durante un coloquio en Taipei, que tuvo lugar del 18 al 20 de septiembre de 1995(3). La diversidad de la evolución demográfica de los países de Europa se examinó en Roma, del 17 al 19 de octubre de 1996(4). El Consejo pontificio para la familia prepara actualmente una reunión dedicada a la situación de los países de África.

Al mismo tiempo, el Consejo pontificio para la familia sigue con atención e interés los trabajos de los centros de investigación, que se dedican a las cuestiones demográficas. Entre estos centros, figura la División de la población, dentro del Consejo económico y social de las Naciones Unidas. Del 4 al 6 de noviembre de 1997, este prestigioso organismo reunió a catorce expertos de renombre internacional con vistas a estudiar la disminución de la fecundidad a escala mundial, en su importancia actual, sus causas y sus consecuencias. Estos expertos no pudieron menos de confirmar lo que todos los datos demográficos indicaban desde hacía ya muchos años, a saber, que la disminución de la fecundidad, que desde hace veinte años afectaba a la mayoría de los países desarrollados industrialmente Europa del norte y del oeste, Canadá, Estados Unidos, Japón, Australia, Nueva Zelanda, se extiende ahora a un número creciente de países en vías de desarrollo, en Europa del sur y del este, en Asia y en el Caribe, y ha causado una disminución de la tasa de fecundidad (total fertility rate o TFR) por debajo del «umbral de reemplazo» de las generaciones en 51 países, que representan el 44% de la población mundial. Como notaba uno de esos expertos a propósito del carácter continuo de este decrecimiento desde 1975, en algunos países que ya entonces presentaban una escasa fecundidad: «Una vez que la transición de la fecundidad ha comenzado, su decrecimiento continúa de manera invariable»(5).

2. Una versión global y errónea

Desde hace demasiado tiempo, la mayoría de los estudios sobre la población difunden una versión global y errónea, según la cual el mundo sería prisionero de un crecimiento demográfico «exponencial», o sea, «galopante», que llevaría a una «explosión demográfica». El Consejo pontificio para la familia, que en una de sus publicaciones (6) había mostrado la inconsistencia de esa versión, se alegra de constatar que, incluso en ciertos organismos de las Naciones Unidas, comienza a reconocerse la verdad de los datos demográficos. En efecto, al cabo de una treintena de años, las conferencias patrocinadas por esa Organización han tenido por efecto despertar inquietudes infundadas sobre las cuestiones demográficas, particularmente en los países del sur. Basándose en estos datos alarmistas, diferentes organismos de las Naciones Unidas han invertido, y siguen invirtiendo, considerables medios financieros, con la finalidad de obligar a numerosos países a adoptar políticas maltusianas. Es un hecho probado que esos programas, supervisados siempre desde el extranjero, contienen habitualmente medidas coercitivas de control de la natalidad. De igual modo, la ayuda al desarrollo está regularmente condicionada a la aplicación de programas de control de la población, que incluyen la esterilización forzada o realizada sin que las víctimas lo sepan. Por otra parte, estas acciones maltusianas son asumidas y ampliadas por los gobiernos nacionales, con la colaboración de organizaciones no gubernamentales (ONG), entre las cuales la más conocida es la Federación internacional de la planificación de la familia (IPPF).

En los países pobres, las primeras víctimas de esos programas son las poblaciones inocentes e indefensas. Se las engaña deliberadamente, impulsándolas a aceptar su mutilación bajo el pretexto falso de que se trata de la condición previa para su desarrollo.

3. Envejecimiento de las poblaciones y de crecimiento demográfico

Esas políticas desastrosas están en total contradicción con la evolución demográfica real, tal como muestran las estadísticas y se deduce del análisis de los datos. Desde hace treinta años, la tasa de crecimiento de la población mundial no deja de disminuir a un ritmo regular y significativo. Ahora, después de haber registrado una disminución impresionante de su fecundidad, 51 países del mundo (entre 185) ya no logran reemplazar a sus generaciones. Precisemos que estos 51 países representan el 44% de la población del planeta. Dicho de otro modo, el índice sintético de fecundidad de esos países, es decir, el número de niños por mujer, es inferior a 2,1. Es sabido que a esta altura se sitúa el nivel mínimo indispensable para la renovación de las generaciones en los países que cuentan con las mejores condiciones sanitarias.

Esta situación es igual en casi todos los continentes. Así, tienen una fecundidad inferior al umbral del reemplazo, en América, Estados Unidos, Canadá, Cuba y la mayoría de las islas caribeñas; en Asia, Georgia, Tailandia, China, Japón y Corea del sur; en Oceanía, Australia; y casi la totalidad de los cuarenta países de Europa. En este último continente, la gravedad de los efectos del envejecimiento lleva ahora a la despoblación, con un número de muertes superior al de los nacimientos. Este saldo negativo ya es un hecho en trece países como Estonia, Letonia, Alemania, Bielorrusia, Bulgaria, Hungría, Rusia, España e Italia.

Más allá del envejecimiento de las poblaciones que implica, esta disminución de la fecundidad plantea, en numerosos territorios, una cuestión particularmente angustiosa: el decrecimiento demográfico, con todos los efectos negativos que acarrea inevitablemente. La perspectiva que se perfila es el aumento del número de países que tienen una fecundidad inferior al reemplazo de las generaciones. De igual modo, está comprobado que va a aumentar el número de países en los que la mortalidad es superior a la natalidad.

La percepción de estas realidades, desde hace mucho tiempo familiares a los demógrafos atentos, es casi desconocida para los medios de comunicación social, la opinión pública y quienes tienen el poder de tomar decisiones. Ha sido prácticamente silenciada en las conferencias internacionales, como pudo constatarse, por ejemplo, con ocasión de la Conferencia de El Cairo, en 1994, o la de Pekín, en 1995.

4. Causas complejas

Las causas de esta situación totalmente inédita son, ciertamente, complejas. J. Cl. Chesnais, del Instituto nacional de estudios demográficos (París), las ha analizado detalladamente durante la reunión de expertos en demografía en la que se abordó la cuestión(7).

En todo caso, algunas son fácilmente identificables. La nupcialidad, en un ambiente que le resulta francamente desfavorable, ha disminuido mucho; esto quiere decir que las personas se casan menos que antes. La edad media de la maternidad ha aumentado claramente, y sigue aumentando. Las leyes del trabajo no facilitan el deseo de las mujeres de conciliar armoniosamente vida familiar y actividad profesional. La ausencia de una verdadera política familiar, en los países más fuertemente afectados por el decrecimiento demográfico, hace que las familias prácticamente no puedan tener el número de hijos que desearían: se estima en 0,6 hijos por mujer la diferencia entre el número de hijos que las mujeres europeas desean y el número que tienen efectivamente(8).

J. Cl. Chesnais concluye su informe sobre las causas de la disminución de la fertilidad introduciendo en demografía un factor que hasta entonces había sido completamente descuidado por los expertos: la relación vivida por las poblaciones entre pesimismo y esperanza.

Según este autor, no podría esperarse un aumento de la fertilidad en los países donde se da el decrecimiento demográfico sin un cambio previo en el «humor» de esos países, haciéndolos pasar del pesimismo actual a un estado espiritual comparable con el de la era del baby-boom, durante la reconstrucción que siguió a la segunda guerra mundial(9).

Junto a las causas relacionadas con las condiciones de vida, y con determinados reajustes socioculturales en los países desarrollados industrialmente, influyen directamente en el decrecimiento demográfico otros factores relacionados con la voluntad del hombre y, por tanto, con su responsabilidad. Se trata de los medios y las políticas de limitación voluntaria de los nacimientos. La difusión de las técnicas químicas de anticoncepción, y frecuentemente la legalización del aborto, han sido decididas mientras que, al mismo tiempo, se debilitaban las políticas favorables a la acogida de la vida.

Desde hace algunos años, a esas causas se ha sumado la esterilización de masas, ya señalada. Es preciso recordar las campañas masivas de esterilización masculina y femenina, realizadas en la India en 1954 y 1976, con todos los escándalos que se produjeron, y que llevaron a la caída del Gobierno de la señora Gandhi(10). En Brasil, entre las mujeres que han utilizado algún método de control de la natalidad, alrededor del 40% han sido esterilizadas.

Precisamente durante estos días, los medios de comunicación nos han informado sobre la campaña de esterilización llevada a cabo el año pasado, con gran publicidad, en Perú, bajo la dirección del ministerio de Sanidad, y que acaba de suscitar un movimiento general, y mundial, de reprobación(11). No sólo se habla de «presiones» ejercidas por los empleados de la sanidad(12) para convencer a las mujeres, en su mayoría analfabetas y poco o nada informadas sobre el alcance real de su «operación»(13), a hacerse esterilizar; se admite también que la operación conllevó la pérdida de vidas humanas. La Iglesia católica, a través de sus obispos, ha exigido un esclarecimiento(14). Pero no es la única: un numeroso grupo de parlamentarios ha exigido que el Congreso peruano examine las esterilizaciones efectuadas (más de cien mil), para verificar en qué condiciones sanitarias y morales se realiza ron. Esos parlamentarios exigen que se diga toda la verdad sobre las violaciones de los derechos del hombre que se perpetraron durante dicha campaña gubernamental(15).

5. Hacia graves desequilibrios

De esas causas principales, mencionadas rápidamente, derivan algunas consecuencias muy preocupantes. La proporción de los jóvenes en las poblaciones disminuye fuertemente. Esto produce una inversión de la pirámide de las edades, con una escasa población de adultos jóvenes, que deben asegurar la producción del país y sostener el peso muerto de una amplia población de personas ancianas, inactivas y que requieren cada vez más cuidados y material médico. En el seno mismo de la población activa se producen profundos desequilibrios entre los jóvenes activos y los activos menos jóvenes, que tratan de asegurarse su empleo en detrimento de las jóvenes generaciones que llegan a un mercado de trabajo reducido.

No se debería olvidar tampoco el influjo de una población anciana en el sistema educativo. En efecto, para afrontar el peso de las personas ancianas, es grande la tentación de recortar los presupuestos dedicados normalmente a la formación de las nuevas generaciones. Esta debilitación del sistema educativo encierra, a su vez, un peligro notable: la pérdida de la memoria colectiva. La transmisión de las conquistas culturales, científicas, técnicas, artísticas, morales y religiosas queda hipotecada gravemente. Notemos también que, contrariamente a lo que se divulga, incluso el desempleo se agrava a causa del decrecimiento demográfico.

Los expertos señalan también algunos otros aspectos de esta evolución: así, el aumento de la edad media de las poblaciones influye, lógicamente, en el perfil psicológico de esa población: carácter sombrío, falta de dinamismo intelectual, económico, científico y social, y falta de creatividad, que parecen afectar a ciertas naciones «viejas», no harían sino expresar la estructura de su pirámide demográfica.

Al mismo tiempo, aumenta la proporción de las personas ancianas que están directamente a cargo de la sociedad, mientras que la base productiva de dicha sociedad, fuente de ingresos para las finanzas públicas, se reduce. Entonces, para garantizar el funcionamiento de los sistemas de seguridad social (mutualidades, pensiones, reembolso por prestaciones, etc.), es grande la tentación de recurrir a la eutanasia. Es conocido que ya se practica en varios países de Europa.

Entre las consecuencias más evidentes de la disminución de la fecundidad, es necesario mencionar también los desequilibrios violentos, previsibles desde ahora, entre países cuyas poblaciones presentan estructuras muy diferentes por edad. Si, por ejemplo, se compara la pirámide de las edades, por una parte, en países como Francia, España e Italia, y, por otra, en países como Argelia, Marruecos y Turquía, impresiona su carácter invertido y las dificultades que esta situación acarrea, cuyos problemas actuales, unidos a la imposibilidad de los países ricos de limitar de modo efectivo la inmigración clandestina desde los países más pobres, son sólo una prefiguración.

Es urgente que la opinión pública y quienes tienen el poder de tomar decisiones estén perfectamente informados sobre esta evolución. Es igualmente urgente rechazar los datos falsos, aducidos frecuentemente en las presentaciones que ocultan sofismas puramente ideológicos, por no hablar de las estadísticas falsificadas. En el campo de la demografía, como en los diferentes campos del saber, los hechos son evidentes y la verdad no puede ocultarse indefinidamente. Alegra constatar que esta verdad se manifiesta cada vez con mayor claridad, puesto que la División de la población de las Naciones Unidas no ha dudado en reunir a ese grupo de expertos para interrogarse sobre la «fecundidad inferior al nivel de reemplazo» (Below replacement fertility). Nada impide superar las inexactitudes y mentiras que muy a menudo se aducen con el fin de «justificar» programas, políticas y otras cosas, totalmente incompatibles con el respeto a los derechos fundamentales del hombre.

6. Celebrar al hombre y sus derechos

A este propósito, ojalá que el quincuagésimo aniversario de la Declaración universal de derechos del hombre reavive la memoria de la comunidad humana. Celebrar esos derechos es celebrar al hombre. Se trata de una ocasión privilegiada para que esta comunidad ponga en práctica el respeto a los valores esenciales que ha firmado y sobre los que se ha comprometido a construir su futuro. Esos valores no deben ser negados por parte de los Estados, de los organismos internacionales, de los grupos privados o de los particulares. Son los siguientes: derecho a la vida, derecho a la integridad física y psicológica, igual dignidad de todos los seres humanos (cf. artículo 1).

Así pues, el año 1998 brinda a todos los hombres y a todas las naciones la ocasión de reafirmar con entusiasmo su adhesión sin reservas a la letra y al espíritu de la Declaración universal de derechos del hombre, firmada en 1948.

Aquí se requiere una gran vigilancia. La fidelidad a la Declaración implica que se excluya toda maniobra que, bajo la cobertura de los así llamados «nuevos derechos», pretenda incorporar el aborto (cf. artículo 3), atentar contra la integridad física (cf. ib.) y destruir a la familia heterosexual y monogámica (cf. artículo 16). Se están realizando actualmente algunas operaciones solapadas en este sentido. Tienen un fin nefasto: privar al ser humano de algunos de sus derechos fundamentales y someter a los más débiles a nuevas formas de opresión (cf. artículos 4 y 5). Las mentiras de que se alimentan estas tentativas desembocan fatalmente en la violencia y la barbarie e introducen la cultura de la muerte(16).

Como ha declarado el Papa Juan Pablo II, «los derechos del hombre trascienden todo orden constitucional». Estos derechos son inherentes a cada hombre. No nacen en absoluto de decisionesconsensuales, renegociablescontinuamente, a merced de las relaciones de fuerza o de los intereses presentes. La existencia misma de estos derechos, reconocidos y declarados solemnemente en 1948, de ningún modo depende de las formulaciones más o menos felices que se encuentran en las constituciones y las leyes (cf. artículo 2, 2). Cualquier constitución, cualquier ley que pretendiera limitar el alcance de estos derechos declarados o falsear su significado, debería ser denunciada enseguida como discriminatoria y, según sugiere el Preámbulo de la Declaración, como sospechosa de fermentos totalitarios.

Sobre la base de esta referencia común a los valores, defendidos al precio de tantas lágrimas, puede regenerarse el entramado de las naciones y construirse una ciudad mundial abierta a la «cultura de la vida». Este ambicioso proyecto no es irrealizable, pero la solidaridad entre los pueblos, que es a la vez su alimento y su fruto, supone como condición previa la reafirmación de la solidaridad de las generaciones.

En consecuencia, el Consejo pontificio para la familia invita a todos los hombres de buena voluntad, y en particular a las asociaciones cristianas, a dar a conocer las realidades objetivas de la evolución demográfica. Los invita a condenar con valentía los programas maltusianos completamente injustificados y, además, totalmente contrarios a los derechos del hombre.

Notas

1) Cf. Consejo pontificio para la familia, Evoluciones demográficas: dimensiones éticas y pastorales, Ciudad del Vaticano, Librería Editora Vaticana 1994, ISBN 88-209-1992-3.

2) Cuestiones demográficas en América Latina en perspectiva del año internacional de la familia 1994, México, abril de 1993, Ediciones PROVIVE, ISBN 980-6256-04-2.

3) International Conference on Demography and the Family in Asia and Oceania, Taipei, Taiwan, R.O.C., 18-20 de septiembre de 1995, The Franciscan Gabriel Printing Co. Ltd, diciembre de 1996, ISBN 957-98831-1-4.

4) Familia et Vita, año II, n. 1, 1997, pp. 3-137.

5) «Once the fertility transition begins, further declines follow invariably», Aminur Khan, Fertility Trends among Low Fertility Countries, Expert Group Meeting on Below-Replacement Fertility, Population Division, Department of Economic and Social Affairs, United Nations Secretariat, UNPOPBRFBP1997 1, p. 11.

6) Cf. nota 1.

7) J. Cl. Chesnais, Determinants of Below-Replacement Fertility, Expert Group Meeting on Below-Replacement Fertility, Population Division, Department of Economic and Social Affairs, United Nations Secretariat, Nueva York, 4-6 de noviembre de 1997, UNPOP BRFBP19972, pp. 3-17.

8) Ib., p. 12.

9) «La segunda mitad de este siglo experimentó el declive del puritanismo y la victoria del materialismo (hedonismo, culto del consumismo, estilo de vida norteamericano). El siglo que viene podría acentuar los límites de este modelo (...). La interpretación trivial del "baby-boom" como una respuesta al crecimiento económico carece de valor. El cambio real y crucial fue el cambio de mentalidad, del luto a la esperanza. ¿Cómo es posible imaginar semejante inversión de la tendencia histórica sin un gran impacto», J. Cl. Chesnais, op. cit., pp. 13-14.

10) El consentimiento de las personas a una intervención quirúrgica hecha en condiciones carentes de higiene se había obtenido ofreciéndoles productos alimentarios. El número de estas esterilizaciones «voluntarias» disminuyó en un 90% al año siguiente de la caída del gobierno de la señora Ghandi. J. H. Leavesley, Update on sterilization, Family Planning InformationService, vol.1, n. 5, 1980.

11) Como indica el diario Le Monde, las acusaciones contra la política de los nacimientos en este país no eran nuevas, «sino que, como hasta ahora provenían de la Iglesia católica, a la opinión pública ya casi no le llamaba la atención, atribuyéndolas a la tradicional oposición de la Iglesia a la anticoncepción. Hoy, sin embargo, precisamente en el seno del tercer congreso nacional de las mujeres campesinas e indígenas estallan las protestas, reanudadas por el sindicato campesino, las organizaciones populares de mujeres, las feministas y los parlamentarios de la oposición». N. Bonnet, La campaña de esterilización en Perú levanta numerosas críticas. La existencia de presiones ejercidas sobre las mujeres ha sido denunciada por un diario y muchas organizaciones, y reconocida por la viceministra de Sanidad, Le Monde, viernes 2 de enero de 1998, p. 3.

12) Como decía el experto norteamericano Richard Clinton: «Los dispensarios tienen cuotas mensuales que respetar...». Por eso, cuando llega el fin de mes, so pena de perder su puesto, los empleados del ministerio de Sanidad se muestran interesados en «animar» a las mujeres quechuas a pasar «por el dispensario», para «vacunar a sus bebés y realizar una pequeña intervención indolora y gratis...». N. Bonnet, La campaña de esterilización en Perú...

13) El diario El Comercio, decidido a conocer la verdad, realizó una vasta encuesta sobre estas esterilizaciones, en las regiones más pobres del país, brindando testimonios que confirman que, a cambio de víveres y de atención para sus hijos, las mujeres se sometieron a la ligadura de sus trompas. El diario explica que el Estado se ocupa de la intervención quirúrgica, pero, cuando esta fracasa, se niega a asumir la responsabilidad de las complicaciones y los fallecimientos. N. Bonnet, La campaña de esterilización en Perú...

14) Joaquín Díez Esteban, La campaña de control de la natalidad se cobra cinco víctimas, Palabra, 1 de febrero de 1998, p. 22.

15) Ib.

16) Juan Pablo II, Centesimus annus, 1991, n. 39.

 

Dichiarazione sulla diminuzione della fecondità nel mondo

La verità sulle evoluzioni demografiche dei Paesi del mondo è ormai incontestabile. È sempre più evidente e riconosciuto che nel mondo si sta vivendo una considerevole decelerazione demografica, che ha avuto inizio verso il 1968. In 51 Paesi, la fecondità è ormai inferiore alla «soglia di sostituzione» delle generazioni. Una quindicina di questi Paesi registra addirittura ogni anno più decessi che nascite. È urgente mettere tutti a conoscenza di questa verità. Occorre porre subito in atto una vera solidarietà, risolutamente volta al futuro e rispettosa della Dichiarazione dei Diritti dell'Uomo, il cui cinquantenario si festeggia quest'anno.

1. L'attenzione per le evoluzioni demografiche

Conformemente al mandato che gli è stato affidato, il Pontificio Consiglio per la Famiglia segue da vicino le evoluzioni demografiche dei diversi Paesi del mondo (1). A tal fine il Consiglio ha già riunito in diverse occasioni esperti di fama mondiale. Le riunioni hanno consentito di esaminare in modo più particolareggiato le situazioni proprie dei vari continenti. Quelle del continente americano sono state il tema del congresso svoltosi a Città del Messico (2) (21-23 aprile 1993). Quelle dell'Asia e dell'Oceania sono state esaminate durante un colloquio tenutosi a Taipei (3) (18-20 settembre 1995). Le differenze nelle evoluzioni demografiche dei Paesi d'Europa sono state analizzate a Roma (17-19 ottobre 1996) (4). Il Pontificio Consiglio per la Famiglia sta attualmente preparando una riunione che sarà dedicata all'esame della situazione dei Paesi africani.

Allo stesso tempo il Consiglio sta seguendo con attenzione e interesse i lavori dei centri di ricerca che si occupano delle questioni demografiche. Fra questi centri figura la Divisione della Popolazione presso il Consiglio economico e sociale dell'ONU. Dal 4 al 6 novembre 1997, questo prestigioso organismo ha riunito quattordici esperti di fama internazionale al fine di esaminare il calo della fecondità su scala mondiale, la sua importanza attuale, le sue cause e le sue conseguenze. Questi esperti non hanno potuto che confermare quello che tutti i dati demografici indicano da diversi anni: il calo della fecondità che da vent'anni colpisce la maggior parte dei Paesi industrializzati Europa del Nord e Occidentale, Canada, Stati Uniti, Giappone, Australia, Nuova Zelanda si sta estendendo a un numero crescente di Paesi in via di sviluppo, nell'Europa Meridionale e dell'Est, in Asia e nei Caraibi. Uno di questi esperti ha osservato, riguardo al carattere costante di questo calo a partire dal 1975 in Paesi che già allora presentavano una fecondità debole: «Una volta iniziata la transizione della fecondità, il suo calo prosegue in modo invariabile» (5).

2. Un'idea globale ed erronea

Da troppo tempo quasi tutti i discorsi sulla popolazione propugnano un'idea globale ed erronea secondo la quale il mondo sarebbe prigioniero di una crescita demografica «esponenziale», ossia «galoppante», che condurrebbe a una «esplosione demografica». Il Pontificio Consiglio per la Famiglia, che ha dimostrato in una delle sue pubblicazioni (6) l'inanità di questa «vulgata», è lieto di constatare che, anche in seno ad alcune agenzie dell'ONU, si comincia a riconoscere la verità dei fatti demografici. Di fatto, da circa trent'anni, le conferenze patrocinate da questa Organizzazione hanno come effetto quello di provocare preoccupazioni infondate sulle questioni demografiche, in particolare nei Paesi del Sud. Su questa base allarmistica, diverse agenzie dell'ONU hanno investito, e continuano a investire, mezzi finanziari considerevoli al fine di costringere un gran numero di Paesi a mettere in atto politiche malthusiane. È appurato che questi programmi, sempre monitorati dall'estero, comportano generalmente misure coercitive di controllo della natalità. Allo stesso modo, l'aiuto allo sviluppo è regolarmente condizionato all'attuazione di programmi di controllo della popolazione che includono sterilizzazioni forzate o compiute all'insaputa delle vittime. Queste azioni malthusiane sonod'altronde riprese da governi nazionali e rafforzatedall'apporto di organizzazioni non governative (ONG) fra le quali la più nota è la Federazione Internazionale per il Planning familiare (IPPF).

Nei Paesi poveri le primi vittime di questi programmi sono le popolazioni innocenti e indifese. Le si inganna deliberatamente spingendole ad acconsentire alla loro mutilazione con il pretesto menzognero che questa è la condizione previa al loro sviluppo.

3. Invecchiamento delle popolazioni e diminuzione demografica

Queste politiche disastrose sono in totale contraddizione con le reali evoluzioni demografiche, così come appaiono nelle statistiche e così come risultano dall'analisi dei dati. Da trent'anni il tasso di crescita della popolazione mondiale non cessa di diminuire a un ritmo regolare e significativo. Dopo aver registrato un calo impressionante di fecondità, 51 Paesi del mondo (su 185) non riescono più a garantire il ricambio generazionale. Precisiamo che questi 51 Paesi rappresentano il 44% della popolazione del pianeta. In altre parole, l'indice sintetico di fecondità di questi Paesi, ossia il numero di figli per donna, è inferiore a 2,1. Si sa che questo è il livello minimo indispensabile al rinnovamento generazionale nei Paesi che beneficiano delle migliori condizioni sanitarie.

Questa situazione si riscontra in quasi tutti i continenti. Hanno così una fecondità inferiore alla «soglia di sostituzione» in America, gli Stati Uniti, il Canada, Cuba e la maggior parte delle isole dei Caraibi; in Asia, la Georgia, la Thailandia, la Cina, il Giappone, la Corea del Sud; in Oceania, l'Australia; e la quasi totalità dei quaranta Paesi dell'Europa. In questo ultimo continente, l'aggravarsi degli effetti dell'invecchiamento sta ormai portando allo spopolamento, con un numero di decessi superiore a quello delle nascite. Questo saldo negativo è già un dato di fatto in tredici Paesi, fra i quali l'Estonia, la Lettonia, la Germania, la Bielorussia, la Bulgaria, l'Ungheria, la Russia, la Spagna e l'Italia.

A dilàdell'invecchiamento delle popolazioni che origina, questo calo della fecondità pone, in molti territori, un problema particolarmente angosciante, quello della diminuzione demografica, con tutti gli effetti negativi che questa inevitabilmente comporta. Si prospetta pertanto un aumento del numero dei Paesi con una fecondità inferiore al ricambio generazionale. Allo stesso modo si reputa che aumenterà il numero dei Paesi il cui la mortalitàè superiore alla natalità.

La percezione di queste realtà, da lungo tempo familiari ai demografi attenti, è quasi sconosciuta ai mezzi di comunicazione sociale, all'opinione pubblica e ai responsabili. È praticamente passata sotto silenzio nelle conferenze internazionali, come si è potuto constatare, ad esempio, in occasione della Conferenza del Cairo del 1994 o in quella di Pechino del 1995.

4. Cause complesse

Le cause di questa situazione completamente inedita sono indubbiamente complesse. J. Cl. Chesnais, dell'Istituto Nazionale di Studi Demografici (Parigi), le ha analizzate in dettaglio durante la riunione degli esperti demografi sopra citata (7).

Alcune di queste cause sono in ogni caso facilmente individuabili. La nuzialità, in un ambiente che non le è per nulla favorevole, è diminuita considerevolmente; ciò significa che le persone che si sposano sono meno che nel passato. L'età media della maternità è nettamente aumentata e continua a crescere. Le regole del lavoro non rispondono al desiderio delle donne di conciliare in modo armonico la vita familiare e l'attività professionale. L'assenza di una vera politica familiare, nei Paesi maggiormente colpiti dal calo demografico, fa sì che le famiglie non possano avere in pratica il numero di figli che desidererebbero avere: si stima dello 0.6 figli per donna la differenza fra il numero di bambini che le donne europee desiderano avere e quelli che effettivamente hanno (8).

J. Cl. Chesnais conclude il suo rapporto sulle cause del calo della fertilità introducendo in campo demografico un fattore fino a quel momento completamente trascurato dagli esperti: il rapporto frapessimismo e speranza vissuto dalle popolazioni. Secondo questo autore un aumento della fertilità nei Paesi colpiti dal calo demografico non può avvenire senza un previo cambiamento dell'«umore» dei loro abitanti, che consenta di passare dall'attuale pessimismo a uno stato d'animo simile a quello dell'era del «baby-boom», durante la fase di ricostruzione che seguì la Seconda Guerra Mondiale (9).

Accanto a queste cause legate alle condizioni di vita, e ad alcuni riassetti socio-culturali nei Paesi industrializzati, altri fattori vincolano direttamente il calo demografico alla volontà degli uomini e dunque alla loro responsabilità. Ci riferiamo ai mezzi e alle politiche di limitazione volontaria delle nascite. La diffusione dei metodi chimici di contraccezione e spesso la legalizzazione dell'aborto sonostati decisi nel momento in cui, contemporaneamente, si indebolivano le politiche favorevoli all'accoglienza della vita.

Da alcuni anni a queste cause si è aggiunta la sterilizzazione di massa, segnalata in precedenza. Basta pensare alle campagne massive di sterilizzazione di uomini e donne di cui l'India è stata teatro nel 1954 e nel 1976, con tutti gli scandali a cui hanno dato luogo, portando alla caduta del governo della signora Gandhi (10). In Brasile, fra le donne che ricorrono a un metodo di controllo della natalità, circa il 40% è sterilizzato.

Proprio in questi giorni i mezzi di comunicazione sociale hanno diffuso la notizia della campagna di sterilizzazione condotta lo scorso anno, a tamburo battente, in Perù sotto l'egida del Ministero della Sanità, notizia che ha sollevato un moto generale e mondiale d'indignazione (11). Non solo si è parlato di «pressioni» esercitate dagli operatori sanitari (12) per convincere le donne in maggior parte analfabete e poco o per niente informate della portata reale di tale «operazione» (13) a farsi sterilizzare, ma si sa anche che l'operazione si è conclusa con la perdita di vite umane. La Chiesa cattolica, attraverso i suoi Vescovi, ha chiesto chiarimenti (14). Non è stata però l'unica a farlo: un vasto gruppo di parlamentari ha chiesto che il Congresso peruviano esamini le sterilizzazioni effettuate (più di 100.000) per verificare in quali condizioni sanitarie e morali sono state compiute. Questi parlamentari esigono che venga a galla tutta la verità sulle violazioni dei Diritti dell'Uomo perpetrate durante questa campagna governativa (15).

5. Verso gravi squilibri

Da queste cause principali, brevemente menzionate, derivano conseguenze estremamente preoccupanti. La proporzione dei giovani nella popolazione sta diminuendo fortemente. Ne consegue un rovesciamento della piramide delle età, con una debole popolazione di adulti giovani che deve garantire la produzione del Paese e sostenere il peso morto di un'ampia fascia di popolazione di persone anziane e inattive, che hanno sempre più bisogno di cure e di materiale medico. All'interno della stessa popolazione attiva si producono profondi squilibri fra i giovani attivi e gli attivi meno giovani, che cercano di assicurarsi l'impiego a detrimento delle giovani generazioni le quali quindi s'inseriscono in un mercato del lavoro ridotto.

Non si può neppure dimenticare l'impatto esercitato da una popolazione anziana sul sistema educativo. Di fatto, al fine di far fronte al peso delle persone anziane, forte è la tentazione di decurtare il budget normalmente destinato alla formazione delle nuove generazioni. Questo indebolimento del sistema educativo comporta a sua volta un rischio considerevole: la perdita della memoria collettiva. La trasmissione dei dati culturali, scientifici, tecnici, artistici, morali e religiosi ne risulta gravemente ipotecata. Osserviamo anche che, contrariamente a ciò che si divulga, la disoccupazione stessaè aggravata dal calo demografico.

Gli esperti sottolineano anche altri aspetti di questa evoluzione: l'aumento dell'età media della popolazione, ad esempio, si riflette logicamente sul profilo psicologico di questa popolazione: la «tristezza», la mancanza di dinamismo intellettuale, economico, scientifico e sociale e l'assenza di creatività che sembrano già colpire alcune nazioni«invecchiate» non farebbero che esprimere la struttura della loro piramide demografica.

Al contempo aumenta il numero delle persone anziane direttamente a carico della società, anche quando la base produttiva di tale società, fonte di entrate nelle finanze pubbliche, si restringe. Di conseguenza, per garantire il funzionamento dei sistemi di assistenza sociale (mutua, pensioni, rimborsi per le spese mediche, ecc.), forte è la tentazione di ricorrere all'eutanasia. Si sa che questa è già praticata indiversiPaesi d'Europa.

Fra le conseguenze più evidenti del calo della fecondità, bisogna menzionare anche gli squilibri violenti, prevedibili fin da ora, fra i Paesi le cui popolazioni presentano strutture di età molto diverse. Se, ad esempio, si paragona la piramide delle età di Paesi come la Francia, la Spagna e l'Italia a quella di Paesi come l'Algeria, il Marocco, la Turchia, si viene colpiti dal loro carattere invertito e dalle difficoltà generate da tale situazione di cui alcuni problemi attuali, legati all'impossibilità per i Paesi ricchi di limitare in modo effettivo l'immigrazione clandestina dai Paesi più poveri, non sono che la prefigurazione.

È urgente che l'opinione pubblica e i responsabili siano perfettamente informati di tali evoluzioni. È parimenti urgente scartare i dati falsi, spesso citati nelle presentazioni per mascherare sofismi puramente ideologici, per non parlare poi delle falsificazioni delle statistiche. In ambito demografico, come negli altri ambiti del sapere, i fatti sono evidenti e la verità non può rimanere nascosta per sempre.Non si può che gioire nel constatare che questa verità diviene sempre più palese, visto che la Divisione della Popolazione delle Nazioni Unite non ha esitato a riunire il gruppo di esperti per interrogarsi sulla «fecondità inferiore al livello di sostituzione» «Below replacement Fertility»). Nulla impedisce che vengano eliminate le inesattezze e lemenzogne troppo spesso utilizzate per «giustificare» programmi, politiche e altri fattori del tutto incompatibili con il rispetto de diritti fondamentali dell'uomo.

6. Celebrare l'uomo e i suoi diritti

A tale proposito il cinquantesimo anniversario della Dichiarazione universale dei Diritti dell'Uomo ravviva la memoria della comunità umana. Celebrare questi diritti significa celebrare l'uomo. Si tratta di un'occasione privilegiata perché questa comunità metta in atto il rispetto dei valori fondamentali che ha sottoscritto e sui quali si è impegnata a costruire il suo futuro. Questi valori devono essere sottratti a qualsiasi contestazione da parte degli Stati, degli organismi internazionali, dei gruppi privati o dei singoli individui. Essi si chiamano: diritto alla vita, diritto all'integrità fisica e psicologica, uguale dignità di tutti gli esseri umani (cfr articolo 1).

L'anno 1998 offre dunque a tutti gli uomini e a tutte le nazioni l'opportunità di riaffermare con entusiasmo la loro adesione incondizionata alla lettera e allo spirito della Dichiarazione Universale dei Diritti dell'Uomo del 1948.

Occorre essere vigili su questo punto. La fedeltà alla Dichiarazione

implica l'esclusione di qualsiasi manovra che, con il pretesto dei cosiddetti «nuovi diritti», miri a incorporare l'aborto (cfr articolo 3), a ledere l'integrità fisica (cfr ibidem), a distruggere la famiglia eterosessuale e monogamica (cfr articolo 16). Attualmente si stanno compiendo subdole operazioni in tal senso. Esse hanno un fine nefasto: privare l'essere umano di alcuni suoi diritti fondamentali e sottomettere i più deboli a nuove forme di oppressione (cfr articoli 4 e 5). Le menzogne di cui si avvalgono questi tentativi sfociano fatalmente nella violenza e nella barbarie e introducono la «cultura della morte»(16).

Come ha dichiarato Papa Giovanni Paolo II, «I diritti dell'Uomo trascendono qualsiasi ordine costituzionale». Tali diritti sono innati in ogni uomo. Non derivano da decisioni consensuali costantemente rinegoziabili, a seconda dei rapporti di forza o degli interessi in gioco. L'esistenza stessa di questi diritti, riconosciuti e proclamati solennemente nel 1948, non è per nulla debitrice delle formulazioni più o meno felici che si trovano nelle costituzioni e nelle leggi (cfr articolo 2, 2). Qualsiasi costituzione, qualsiasi legge che intendesse ridurre la portata di questi Diritti dichiarati o di manipolarne il significato, dovrebbe essere immediatamente denunciata come discriminatoria e portatrice di fermenti totalitari, così come suggerisce il Preambolo della Dichiarazione.

È sulla base di questo riferimento comune ai valori, difesi al prezzo di tante lacrime, che si può rigenerare il tessuto delle nazioni e costruire una città mondiale aperta alla «cultura della vita». Questo progetto ambizioso non è inattuabile, ma la solidarietà fra i popoli, che ne è al contempo l'alimento e il frutto, presuppone come condizione previa la riaffermazione della solidarietà delle generazioni.

Il Pontificio Consiglio per la Famiglia invita pertanto tutti gli uomini di buona volontà, e in particolare le associazioni cristiane, a far

conoscere le realtà obiettive delle evoluzioni demografiche. Li invita a condannare con coraggio i programmi malthusiani del tutto ingiustificati e per di più totalmente contrari ai Diritti dell'Uomo.

Note

1) Cfr Pontificio Consiglio per la Famiglia, Evoluzioni demografiche. Dimensione etica e pastorale, Città del Vaticano, Libreria Editrice Vaticana, 1994, ISBN 88-209-1991-5.

2) Cuestiones Demográficas en América Latina en perspectiva del año internacional de la familia 1994, México, aprile 1993, Ediciones Provive, ISBN 980-6256-04-2.

3) International Conference on Demography and the Family in Asia and Oceania, Taipei, Taiwan, R.O.C. 18-20 settembre 1995, The Franciscan Gabriel Printing Co ltd, Dicembre 1996, ISBN 957-98831-1-4.

4) Familia et Vita, Anno II, n. 1, 1997, pp. 3-137.

5) «Una volta che la transizione della fertilità ha inizio, seguono inevitabilmente ulteriori cali» Aminur Khan, Fertility Trends among Low Fertility Countries, Expert Group Meeting on Below-Replacement Fertility, Population Division, Department of Economic and Social Affairs, United Nations Secretariat, UNPOPBRFBP19971, p. 11.

6) Cfr nota 1.

7) J. Cl. Chesnais, Determinants of Below-Replacement Fertility, Expert Group Meeting on Below-Replacement Fertility, Population Division, Department of Economic and Social Affairs, United Nations Secretariat, New York, 4-6 novembre 1997, UNPOPBRFBP 19972, pp. 3-17.

8) J. Cl. Chesnais, Determinants of Below-Replacement Fertility, p. 12.

9) «La seconda parte di questo secolo ha sperimentato il declino del puritanesimo e la vittoria del materialismo (edonismo, culto del consumismo, stile di vita americano). Il prossimo secolo potrebbe evidenziare i limiti di questo modello... La semplice interpretazione del baby-boom come risposta alla crescita economica non è più sostenibile. Il vero cruciale cambiamento è stato quello dello stato d'animo, dal dolore alla speranza. Come è possibile immaginare una simile inversione della tendenza storica senza un grande shock» J. Cl. Chesnais, Determinants of Below-Replacement Fertility, pp. 13-14.

10) Il consenso delle persone a un'operazione chirurgica fatta in condizioni che sfidavano qualsiasi norma igienica era ottenuto in cambio di un dono in derrate alimentari. Il numero di queste sterilizzazioni «volontarie» scese del 90% nell'anno successivo alla caduta del governo della signora Gandhi. J.H. Leavesley, Update on sterilization, Family Planning Information Service, vol. 1, n.5, 1980.

11) Come indica il giornale Le Monde, le accuse contro la politica delle nascite in questo Paese non erano nuove, «ma, poiché provenivano fino ad ora dalla Chiesa cattolica, l'opinione pubblica non si esprimeva, attribuendole alla tradizionale opposizione della Chiesa alla contraccezione. Oggi tuttavia queste proteste sono giunte al terzo congresso nazionale delle donne contadine e indigene, proteste riprese dal sindacato contadino, dalle organizzazioni popolari delle donne, dalle femministe e dai parlamentari dell'opposizione». N. Bonnet, «La campagna di sterilizzazione in Perù sta sollevando numerose critiche. L'esistenza di pressioni esercitate sulle donne è stata denunciata da un giornale e da diverse organizzazioni e riconosciuta dal vice-ministro della sanità», Le Monde, venerdì 2 gennaio 1998, p. 3.

12) Come ha affermato l'esperto americano Richard Clinton: «Gli ambulatori hanno quote mensili da rispettare»... Ciò spiega la fretta, alla fine del mese, con cui gli operatori sanitari, che rischiavano altrimenti di perdere il loro posto, «sollecitavano» le donne quechua a passare «dall'ambulatorio» per la vaccinazione del figlio e per un piccolo intervento indolore e gratuito. N. Bonnet, La campagne de stérilisation...

13) Il giornale El Comercio, deciso ad avere la coscienza pulita, ha condotto una vasta inchiesta su queste sterilizzazioni, nelle regioni più povere del Paese, raccogliendo testimonianze che confermano che, in cambio di viveri e di cure per i loro figli più giovani, alcune donne si sono sottoposte alla legatura delle tube. Il giornale spiega che lo Stato si è fatto carico degli interventi chirurgici, ma, quando le cose sono andate male, si è rifiutato di addossarsi la responsabilità delle complicazioni e dei decessi. N. Bonnet, La campagne de stérilisation au Pérou...

14) Joaquín Díez Esteban, La campaña de control de la natalidad se cobra cinco víctimas,Palabra,121998,p. 22.

15) Ibidem.

16) Giovanni Paolo II, Enciclica Centesimus annus, 1991, n. 39.


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