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Doce Principios de la Asociación Médica Mundial sobre la prestación de atención médica en cualquier sistema nacional de atención médica


Creación: Asociación Médica Mundial
Fuente: Asociación Médica Mundial
Lengua original: Inglés.
Copyright del original inglés: No
Traducción castellana: Asociación Médica Mundial (modificada)
Versiones previas: Detalladas en el documento
Copyright de la traducción castellana: No
Comprobado el 26 de abril de 2002

 


Doce Principios de la Asociación Médica Mundial sobre la prestación de atención médica en cualquier sistema nacional de atención médica

Adoptados por la 17ª Asamblea Médica Mundial, Nueva York, EE.UU., octubre 1963

y enmendados por la 35ª Asamblea Médica Mundial, Venecia, Italia, octubre 1983

Preámbulo

Las formas en que la atención médica está organizada a través del mundo son muchas y variadas, y van desde la no intervención más absoluta hasta la organización total y exclusivamente gubernamental.

Sería imposible describir en detalle todos los sistemas, pero puede decirse que mientras algunos países se limitan a socorrer a los más indigentes, otros han creado un sistema de seguro contra enfermedades y otros han ido aún más lejos al proporcionar una completa atención médica. La iniciativa personal se asocia así a varios niveles con las políticas y acciones gubernativas en el campo de la atención médica, lo que permite multiplicar indefinidamente las modalidades de prestación de servicios médicos.

En este sentido, lo ideal indudablemente es "la prestación de servicios médicos más modernos, unida al respeto absoluto de la libertad del médico y del paciente".

Sin embargo, dicha fórmula es demasiada imprecisa para ser utilizada en la solución de problemas que surgen cada día en la aplicación de los diversos sistemas nacionales (que existen, quiérase o no).

La AMM tiene el deber de salvaguardar los principios básicos de la práctica médica y la defensa de la libertad de la profesión médica. En consecuencia, no se puede esperar que emita juicios de valor sobre los diferentes sistemas, pero tiene el deber incontestable de decidir, en la medida posible, en qué términos puede colaborar la profesión médica con los Servicios de Salud del Estado.

Principios

I. Las condiciones de participación de los médicos en cualquier sistema de atención médica deben ser propuestas de común acuerdo con los representantes de sus organizaciones médicas.

II. Todo sistema de atención de la salud debe permitir que el paciente consulte al médico de su preferencia y que el médico trate a un paciente de su elección sin que esta posibilidad prive a ninguno de los dos de sus derechos en ninguna forma. El principio de libre elección debe también aplicarse en el caso de que el tratamiento médico o parte de él sea realizado en un centro de asistencia médica. Los médicos tienen la obligación profesional y el deber ético de atender a cualquier paciente en una emergencia.

III. Todo sistema de atención de la salud debe ser accesible a cualquier médico titulado, sin que por ello ni la profesión médica ni el médico individualmente estén obligado a prestar allí sus servicios si no desean hacerlo.

IV. El médico debe contar con la libertad de ejercer su profesión en el lugar que él prefiera y de practicar la especialidad que él posee. Las necesidades médicas impuestas por cada país deben ser atendidas y la profesión debe orientar a los médicos jóvenes cuando y como sea posible hacia las regiones donde ellos sean más requeridos. Si se diera el caso de que estos puestos fueran considerados en otras regiones, se debiera ofrecer a los médicos que aceptan dichos puestos, un incentivo adecuado de manera que su equipamiento sea satisfactorio y su nivel de vida esté de acuerdo con sus responsabilidades profesionales.

V. La profesión médica debe estar debidamente representada en todos los organismos oficiales relacionados con problemas de salud y enfermedad.

VI. La naturaleza confidencial de la relación médico-paciente debe ser reconocida y observada por todos aquellos que participan en el tratamiento y control de un paciente, y debe también ser debidamente respaldada por las autoridades.

VII. Debe garantizarse la independencia moral, profesional y económica del médico.

VIII. Cuando la remuneración de los servicios médicos en cualquier sistema nacional de atención de la salud no ha sido estipulada por acuerdo directo entre el paciente y el médico, la autoridad encargada de la remuneración debe compensar adecuadamente al médico.

IX. La remuneración de los servicios médicos debe tomar en consideración los servicios prestados y no debe ser determinada solamente por la posición financiera del organismo encargado del pago, o conformarse a decisiones unilaterales del gobierno: ella debe ser aceptable para el grupo que representa a la profesión médica.

X. La revisión de los servicios médicos con el propósito de garantizar la calidad, o la utilización de los servicios, tanto en cuanto a la cantidad como al costo, deben ser realizadas solamente por médicos y se deben medir según las normas locales o regionales y no según las normas nacionales.

XI. En el mejor interés del paciente, no debe existir restricción alguna del derecho del médico para prescribir medicamentos o cualquier otro tratamiento que considere apropiado según las normas médicas corrientes.

XII. Se debe estimular al médico para que participe en cualquier actividad cuyo propósito sea ampliar sus conocimientos y mejorar su posición profesional.

 

World Medical Association Twelve Principles of Provision of Health Care in any National Health Care System

Adopted by the 17th World Medical Assembly, New York, USA, October 1963, and

amended by the 35th World Medical Assembly, Venice, Italy, October 1983

Preamble

Medical care is organized throughout the world in many different ways, from the most complete laisser-faire, to medical services organized exclusively and completely by the State.

It would be impossible to describe all the systems in detail, but one may say that while some countries only help those in dire need, others have organized a system of health insurance, and others have gone even further in organizing complete medical care. Personal initiative is associated in varying degrees with government policies and action in the health care field, and this serves to multiply indefinitely the ways in which medical care is provided.

The ideal, in this field, is certainly the "provision of the most up-to-date medical care while entirely respecting the freedom of both physician and patient".

A formula of this nature is however too imprecise to be of use in solving the problems which arise in the daily application of the various national systems (which exist whether one likes it or not).

The WMA has a duty to safeguard the basic principles of medical practice and defence of the freedom of the medical profession. In consequence it cannot be expected to produce valued judgement on the different systems, but has an overwhelming duty to decide as far as it is possible, upon what terms the medical profession can collaborate with State Health Services.

Principles

I. The conditions of medical practice in any system of health care shall be determined in consultation with the representatives of organizations of physicians.

II. Any health care system should allow the patient to consult the physician of his choice, and the physician to treat only patients of his choice, without the rights of either being affected in any way. The principle of free choice also should be applied in cases where medical treatment or a part of it is provided in treatment centers. Physicians have a compelling professional and ethical duty to attend to a patient in an emergency.

III. Any health care system should be open to all licensed physicians; neither the medical profession nor the individual physician should be forced to take part if they do not so wish.

IV. The physician should be free to practice his profession where he wishes and also to limit his practice to a given specialty in which he is qualified. The medical needs of the country concerned should be satisfied and the profession, wherever possible, should seek to orient young physicians toward the areas where they are most needed. In cases where these areas are less favorable than others, physicians who go there should be aided by appropriate incentives so that their equipment is satisfactory and their standard of living is in accordance with their professional responsibilities.

V. The profession should be adequately represented on all official bodies dealing with problems concerning health or disease.

VI. The confidential nature of the physician-patient relationship must be recognized and must be observed by all those who collaborate at any stage of the patient's treatment or in the control thereof. This should be duly respected by authority.

VII. The confidential nature of the physician-patient relationship must be recognized and must be observed by all those who collaborate at any stage of the patient's treatment or in the control thereof. This should be duly respected by authority.

VIII. When the remuneration for medical services in any national health care system is not fixed by direct agreement between physician and patient the remunerating authority must adequately compensate the physician.

IX. The remuneration of medical services should take into consideration the services rendered and should not entirely be fixed according to the financial status of the paying authority or as a result of unilateral government decisions and should be acceptable to the agency which represents the medical profession.

X. The review of physician's services for the purpose of quality safeguards or the utilization of services both as to the number and cost, should be carried out by physicians only and should be measured against local or regional rather than national standards.

XI. In the higher interest of the patient there should be no restriction of the physician's right to prescribe drugs or any other treatment deemed appropriate by current medical standards.

XII. The physician should be encouraged to participate in any activity directed toward improving his knowledge and status in his professional life.


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