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Declaración de la Asociación Médica Mundial sobre el alcohol y la seguridad en carretera


Creación: Asociación Médica Mundial
Fuente: Asociación Médica Mundial
Lengua original: Inglés.
Copyright del original inglés: No
Traducción castellana: Asociación Médica Mundial (modificada)
Versiones previas: Detalladas en el documento
Copyright de la traducción castellana: No
Comprobado el 6 de mayo de 2002

 


Declaración de la Asociación Médica Mundial sobre el alcohol y la seguridad en carretera

Adoptada por la 44ª Asamblea Médica Mundial, Marbella, España, Septiembre de 1992

Introducción

Los muertos y heridos en los accidentes de tránsito y atropellos constituyen un importante problema de salud pública. Puesto que una buena cantidad de muertos y mutilados en carretera son jóvenes, los años de esperanza de vida perdidos por dicha causa igualan a lo que ocurre con las principales epidemias modernas de enfermedades cardiovasculares y el cáncer.

En muchos países, donde el consumo de alcohol es aceptado como parte de la vida diaria, se ha demostrado que los conductores en estado de ebriedad son responsables de casi la mitad de la cantidad de muertos y heridos graves en accidentes de tránsito.

En consecuencia, las medidas que prohiban conducir en estado de ebriedad permitirían un gran mejoramiento en la seguridad en carretera y una notable disminución de muertos y mutilados.

La conducción de un vehículo implica ciertos riesgos. El conductor responsable controla siempre los riesgos que enfrenta y se asegura que el nivel de riesgo nunca sobrepase lo que él estima inaceptable. El alcohol altera la evaluación subjetiva del conductor respecto a los riesgos, de modo que su comportamiento es más arriesgado, al mismo tiempo que disminuye la capacidad de conducción objetiva debido a los efectos del alcohol. Esto origina los accidentes de tránsito por causa del alcohol.

El bebedor que toma la decisión de conducir se ve enfrentado a una decisión análoga con respecto a los riesgos. Se trata principalmente del riesgo de desplazarse por las carreteras con seguridad. La evaluación subjetiva de dicho riesgo se distorsiona progresivamente por los efectos del alcohol. Por lo tanto, es necesario asegurarse que el conductor tomará o no el vehículo antes de que consuma suficiente alcohol como para que afecte realmente su juicio. Esto implica que los límites legales de concentración de alcohol en la sangre de los conductores deben fijarse a un nivel bajo, un nivel donde la evaluación subjetiva de los riesgos sea realista para toda la gente.

Los problemas importantes de salud pública necesitan acciones coordinadas. El detalle de cualquier iniciativa exitosa debe estar basado en un análisis del problema, puesto que afecta a un país y cultura en particular. En la mayoría de los países, los accidentes de tránsito por causa del alcohol tiene como protagonistas en forma desproporcionada a adolescentes y adultos jóvenes, es importante entonces realizar esfuerzos especiales a fin de disminuir el consumo de alcohol en dicho grupo. En muchos de estos casos, el problema del alcohol en la conducción es reflejo de problemas de alcoholismo en el trabajo, en el hogar o en el círculo social.

Para que un programa tenga buenos resultados debe contar con:

- la educación de la población en relación a la seriedad del problema y a las razones por las cuales el alcohol es peligroso para el conductor, a fin de cambiar la actitud de la población en lo que se refiere a beber y conducir.

- el apoyo de estas actitudes por medio de políticas apropiadas de imposición y sanciones legales.

- la identificación de bebedores problemáticos que pueden necesitar medidas adicionales.

Recomendaciones

La Asociación Médica Mundial insta a todas las asociaciones nacionales a promover los siguientes principios:

1. Los accidentes de tránsito a causa del alcohol constituyen un importante problema de salud pública evitable. La salud pública debe orientar sus recursos a este problema en proporción a su importancia.

2. La consideración de medidas de prevención detalladas necesita una buena comprensión de los grupos de edad y sociales, como de las razones sociales que originan los problemas en dichos grupos. Se debe realizar una investigación que muestre esos puntos de manera detallada. Cuando se compruebe la participación de grupos sociales específicos, se deben poner en marcha estrategias globales para tratar sus problemas. Esto puede representar una limitación del consumo de alcohol para dichos grupos y una forma de asegurarse que los que venden bebidas alcohólicas tengan parte de responsabilidad por las consecuencias de dicha venta. Debe existir educación dirigida a un cambio de actitud, respaldada con sanciones, si es necesario; además se debe eliminar el alcohol de los lugares de trabajo.

3. El accidente de tránsito a causa del alcohol debe ser considerado como un problema particular del alcoholismo, mientras que otros incluyen los accidentes de trabajo, desavenencia y violencia familiar y enfermedades. Esto debe reflejarse en el tratamiento médico y legal de los individuos.

a) Nunca se debe perder la oportunidad de rehabilitar a una persona alcohólica. Todo conductor sentenciado por manejo bajo la influencia del alcohol o con un exceso de alcohol en la sangre (o aliento) debe ser controlado por otros problemas relacionados al alcohol y, cuando corresponda, se le debe poner en un programa de rehabilitación.

b) Los programas de rehabilitación previstos para estos efectos deben ser financiados con fondos públicos, en consideración al grave riesgo que representa para el bienestar público el problema de la dependencia del alcohol.

4. La educación de la población debe asegurar que el efecto progresivo del alcohol en los reflejos del conductor y la evaluación de los riesgos sean bien comprendidos. No se debe olvidar, por lo general, los efectos del alcoholismo en la salud y el público debe reconocer los riesgos de complicaciones médicas cuando una persona ebria resulta herida.

a) El mensaje principal de salud debe ser que el alcohol siempre debe consumirse con moderación.

b) El mensaje específico debe ser que no se debe conducir en estado de ebriedad.

c) El problema particular de conductores adolescentes y adultos jóvenes que consumen alcohol debe ser tratado en programas educacionales sobre los efectos del alcohol, que se dicten durante los años escolares a fin de promover una actitud responsable frente al alcohol y la conducción. También se deben tocar otros temas relacionados con el alcohol, en forma simultánea.

5. Los médicos deben reafirmar la necesidad de una baja concentración legal de alcohol en la sangre en los conductores, que no sea superior a 50mg/100ml de sangre o concentraciones equivalentes en el aliento.

Los bajos límites legales tienen un efecto limitado si no se aplica la ley como corresponde. Las asociaciones nacionales deben insistir sobre las siguientes recomendaciones:

i) todo conductor víctima de un accidente grave debe someterse a un control de concentración de alcohol en la sangre (o aliento).

ii) efectuar controles al azar de los conductores, en general o en los momentos donde hay más posibilidades de accidentes de tránsito a causa del alcohol.

 

World Medical Association Statement on Alcohol and Road Safety

Adopted by the 44th World Medical Assembly, Marbella, Spain, September 1992

Preamble

Death and injury from road crashes and motor vehicle collisions with pedestrians constitute a major public health problem. Because so many of those killed and maimed on the roads are young, the years of expected life lost as the result of motor vehicle crashes and collisions rival what occurs with the major modern epidemics of cardiovascular disease and cancer.

In many countries, where the consumption of alcohol is accepted as part of everyday life, it has been shown that alcohol impaired drivers of motor vehicles are responsible for about half of all motors vehicle related deaths and serious injuries.

From this it follows that measures ensuring that alcohol impaired persons never drive will result in a very significant improvement in road safety, and a marked reduction in those killed or maimed on the roads.

Driving a vehicle involves accepting a degree of risk. Prudent drivers constantly monitor the risks they are meeting, and act to ensure that the level of risk never becomes subjectively unacceptable. Alcohol alters the driver's subjective estimate of risks, so that risk taking behaviour becomes more likely, at the same time as objectively measured driving skills are deteriorating due to sedation. This is what leads to alcohol related road crashes.

The person who has been drinking and is making a decision to drive is faced with an analogous decision about risks. The risks to be considered include negotiating the roads safely. The subjective assessment of such risk is progressively distorted by the effects of alcohol.

It is therefore necessary to ensure that drivers consider whether they will drive or not before sufficient alcohol has been consumed to materially affect such judgments. This implies that legal limits on blood alcohol concentration in drivers must be set low, at the level indeed where subjective assessment of risks remains realistic in virtually all people.

Serious public health problems demand coordinated approaches. The detail of any successful approach must be based upon an analysis of the problem as it affects a particular country and culture. In most countries road crashes involving alcohol involve adolescents and young adults disproportionately and special efforts to reduce alcohol consumption by this group will be relevant. In many such examples the problems of alcohol on the road are mirrored by problems associated with alcohol in the workplace or in social or domestic environments.

Successful programmes will involve:

- education of the population concerning the seriousness of the problem and of the reasons why alcohol is dangerous to the driver, with the aim of changing the attitude of the population to drinking and driving;

- underpinning these attitudes with appropriate enforcement policies and legal sanctions; and

- identification of problem drinkers in whom additional measures may be required.

Recommendations

The World Medical Association urges all National Associations to promote the following principles:

1. Alcohol related road traffic crashes constitute a major preventable public health problem. Public health resources commensurate with its seriousness must be directed to this problem.

2. Detailed prevention measures necessitate a good understanding of the age and social groups involved and the social forces that prevail to create the problem in these groups. Research that details these issues must be undertaken. Where particular social groups are found to be involved, comprehensive strategies

must be undertaken to deal with their problem. This may involve limiting the availability of alcohol to that group and ensuring that those involved in the sale of alcoholic beverages share some liability for the consequences of the sale. There must be education aimed at attitudinal change, backed by sanctions if necessary, and attention given to the elimination of alcohol from the workplace.

3. An alcohol related road crash must be seen as one of the inter-related alcohol problems that may affect an individual, the others include work accidents, domestic disharmony and violence, and personal alcoholic disease. The legal and medical treatment of individuals must reflect this.

a) No opportunity to rehabilitate a person who abuses alcohol should ever be lost. Any driver convicted of driving under the influence of alcohol or with excessive blood (or breath) alcohol should be assessed for other alcohol related problems, and where appropriate, entered into a rehabilitation programme.

b) Rehabilitation programmes for such purposes should be publicly funded, in view of the significant risk to the public wellbeing of unresolved alcohol dependence.

4. Education of the population must ensure that the progressive effect of alcohol on both driver skills and the assessment of risks is well understood. The effects of alcohol abuse on health generally must not be forgotten, and there should be a better appreciation by the public of the greater likelihood of medical complications when a drunk person is injured.

a) The primary health message should be that the drinking of alcohol should always be in moderation.

b) The specific message should be that driving should not be undertaken by one who has been drinking.

c) The special problem of adolescent and young adult drivers who drink must be addressed by educational programmes on the effects of alcohol that extend through school years and promote responsible attitudes to drinking and driving. Other issues to do with alcohol should be simultaneously addressed.

5. Doctors should endorse the need for a low legally permissible blood alcohol concentration in drivers, certainly not greater than 50mg/100ml of blood, or comparable breath concentrations.

a) Low legal limits are of limited effect if enforcement is uncertain. National Associations should carefully consider the advisability of insisting:

i) that every driver involved in a significant crash be tested for blood (or breath) alcohol concentrations.

ii) that there be reandom testing of drivers, either generally, or at those times when research has indicated that alcohol related crashes are paricularly likely to occur.


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