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Declaración de la Asociación Médica Mundial sobre la enseñanza médica


Creación: Asociación Médica Mundial
Fuente: Asociación Médica Mundial
Lengua original: Inglés.
Copyright del original inglés: No
Traducción castellana: Asociación Médica Mundial (modificada)
Versiones previas: Detalladas en el documento
Copyright de la traducción castellana: No
Comprobado el 30 de abril de 2002

 


Declaración de la Asociación Médica Mundial sobre la enseñanza médica

Adoptada por la 39a Asamblea General, Madrid, España, Octubre de 1987

Preámbulo

La enseñanza médica es un aprendizaje continuo que comienza con la admisión en la escuela de medicina y termina con el retiro del ejercicio activo. Su objetivo es preparar a los estudiantes de medicina, a los médicos residentes y a los médicos en ejercicio, a aplicar los últimos descubrimientos científicos en la prevención y tratamiento de enfermedades que afectan al ser humano, y en el alivio de enfermedades actualmente incurables. La formación médica inculca también en los médicos normas éticas de pensamiento y conducta que ponen énfasis en el servicio al prójimo más que en el lucro personal. Todos los médicos, sea cual sea su práctica, son miembros de una profesión. Como miembros de la profesión médica, todos los médicos deben aceptar la responsabilidad de mantener no solamente altos niveles personales de formación médica, sino también de mantener altos niveles de formación médica para la profesión. Esta formación debe basarse en los siguientes principios:

Principios de enseñanza médica

Principio I. Principios fundamentales de la enseñanza médica

La enseñanza médica comprende la formación que conduce al primer diploma profesional, la formación clínica preparatoria para el ejercicio de la medicina general o de una especialidad, y la educación continua que debe acompañar al médico durante toda su vida activa.

La profesión, las facultades y otras instituciones docentes, así como el Gobierno, comparten la responsabilidad de garantizar el alto nivel y la calidad de la enseñanza médica.

Principio II. La enseñanza médica universitaria

La finalidad de la enseñanza médica es formar médicos que, conforme a su preparación, tienen derecho a ejercer su profesión sin limitaciones.

El primer diploma profesional debe representar el término de un programa de estudios que califica al estudiante para elegir entre una gran variedad de carreras que incluye la atención de pacientes, la salud pública, la investigación clínica o fundamental y la docencia médica. Cada una de estas carreras exige una formación complementaria a la requerida para el primer diploma profesional.

Principio III. La enseñanza de la facultad

La formación médica que lleva al primer diploma profesional debe ser impartida por una facultad organizada. La facultad debe poseer calificaciones académicas adecuadas que solamente pueden obtenerse a través de la formación profesional y la experiencia. La selección de la facultad debe basarse en las calificaciones de cada individuo sin consideración alguna de edad, sexo, raza, credo, tendencia política o nacionalidad.

La facultad tiene la responsabilidad de crear un ambiente académico en el que el aprendizaje y la investigación puedan desarrollarse al máximo. En este respecto, las instituciones académicas deben realizar investigaciones para mejorar el conocimiento médico y la prestación de una atención médica de la más alta calidad. La responsabilidad por los objetivos, contenido, presentación y evaluación de la enseñanza impartida incumbe a la facultad con la participación de las asociaciones médicas nacionales. La facultad tiene la responsabilidad de elaborar su propio curriculum básico obligatorio en un ambiente académico de libertad en el que el aprendizaje y la investigación puedan desarrollarse al máximo. La facultad debe revisar el curriculum con frecuencia y para ello debe tomar en cuenta las necesidades de la comunidad y el aporte de los médicos en ejercicio siempre que dichas necesidades no dañen la calidad de la enseñanza médica. El reconocimiento de la facultad requiere que esta disponga de bibliotecas, laboratorios de investigación, clínicas y áreas de estudio en cantidad suficiente para responder a las necesidades de todos los estudiantes. Además, debe haber una estructura administrativa adecuada y registros académicos apropiados. Una vez que los elementos vitales están disponibles, la formación clínica de médicos generales y de especialistas puede ser patrocinada por una universidad o por un hospital.

Principio IV. El contenido de la enseñanza médica

El programa docente debe incluir el estudio de las ciencias biológicas y del comportamiento, así como el de los aspectos socio-económicos de la atención sanitaria. Estas ciencias son indispensables para comprender la medicina clínica. Debe exigirse también el sentido crítico y autodidacta, así como una profunda adherencia a los principios éticos que sirven de base a la profesión.

Principio V. La formación clínica

La parte clínica de la enseñanza médica debe estar centrada en el examen supervisado de pacientes y debe incluir experiencias directas en el diagnóstico y tratamiento de enfermedades. La parte clínica debe comprender el diagnóstico personal y la experiencia terapéutica con acceso gradual al nivel de responsabilidades. Se debe mantener una relación adecuada entre el número de estudiantes admitidos y la enseñanza a la cabecera del paciente.

La facultad debe asegurarse de que los estudiantes que reciben el primer diploma profesional hayan adquirido un conocimiento adecuado de la medicina clínica, la experiencia necesaria para evaluar los problemas clínicos y para tomar decisiones de manera independiente, y que tengan la actitud y la personalidad que son propios de un médico de ética.

Principio VI. La selección de estudiantes

Una formación liberal amplia es altamente deseable antes de emprender el estudio de la medicina. La selección de estudiantes de medicina debe hacerse de acuerdo con su capacidad intelectual, motivación, formación previa y personalidad. El número de estudiantes admitidos no debe exceder ni los recursos educacionales disponibles ni las necesidades de la población. La selección de estudiantes no debe estar influenciada por consideraciones de edad, sexo, raza, credo, tendencia política o nacionalidad.

Principio VII. La enseñanza medica post-universitaria

Es deseable que el médico continúe su formación médica tras la obtención del primer diploma profesional, y que elija una especialización entre la atención de pacientes, la salud pública, la investigación clínica o básica, o la docencia médica. Programas estructurados de formación clínica deben preceder al ejercicio de la medicina no supervisada incluyendo tanto la medicina general como las especialidades. La profesión médica tiene la responsabilidad de verificar que los programas

de formación clínica que siguen al primer diploma profesional hayan sido concluidos satisfactoriamente.

Principio VIII. Enseñanza medica continua

Todo médico debe estudiar durante toda su vida. Los programas educacionales son indispensables si el médico desea estar al corriente del progreso de la medicina y si desea mantener los conocimientos y la experiencia necesaria para prestar una atención de alta calidad. Los avances científicos son esenciales para una atención médica adecuada. Las escuelas de medicina, los hospitales y las sociedades profesionales comparten la responsabilidad de desarrollar programas de educación médica continua y de ponerlos a disposición de todos los médicos.

La demanda de asistencia médica, de prevención de las enfermedades y de consultas en materia de salud exige el más alto nivel de enseñanza médica universitaria, post-universitaria así como de formación médica continua.

 

World Medical Association Declaration on Medical Education

Adopted by the 39th World Medical Assembly, Madrid, Spain, October 1987

Preamble

Medical Education is a continuum of learning beginning with admission to medical school and ending with retirement from active practice. Its purpose is to prepare medical students, resident physicians and practicing physicians to apply latest scientific advances for the prevention and cure of human diseases and the alleviation of presently incurable diseases. Medical Education also inculcates into physicians ethical standards of thought and behaviour, that emphasize service to others rather than personal gain. All physicians, whatever their practice, are members of one profession. As members of the medical profession, all physicians must accept the responsibility for not only maintaining high personal standards of medical education but also for maintaining high standards of medical education for the profession. This education must be grounded in the following principles:

Principles of Medical Education

Principle I. Basic principles of medical education

Medical Education includes the education leading to the first professional degree, the clinical education that is preparatory to the practice of general medicine or a specialty and the continuing education that must undergird the lifelong work of the physician.

The profession, the faculties and other educational institutions, and the government share the responsibility for guaranteeing the high standards and quality of medical education.

Principle II. Undergraduate medical education

The goal of medical education is to educate physicians who are entitled, consistent with their training, to practice the profession without limitation.

The first professional degree should represent completion of a curriculum that qualifies the student for a spectrum of career choices, including patient care, public health, clinical or basic research, or medical education. Each career choice will require additional education beyond that required for the first professional degree.

Principle III. Education by the faculty

Medical Education leading to the first professional degree must be conducted by an organized faculty. The faculty must possess the appropriate academic qualifications that can only be achieved through formal training and experience. The selection of faculty should be based upon the individual's qualifications without consideration of age, sex, race, creed, political persuasion and national origin.

The faculty is responsible for creating an academic environment in which learning and inquiry can thrive in a maximal way. As such, active research to advance medical knowledge and the provision of the highest quality of care must occur in academic settings to demonstrate the highest medical standards. The goals, content, format and evaluation of the educational experiences provided are the responsibility of the faculty with participation of National Medical Associations. The faculty is responsible for providing its own obligatory basic curriculum in a academic environment of freedom in which learning and inquiry can thrive in a maximal way. Frequent reviews of the curriculum, allowing for the needs of the community and for input from practicing physicians should be conducted by the faculty, to the extent that community needs do not harm the quality of medical education. Recognition of faculty requires that library resources, research laboratories, clinical facilities, and study areas be available in sufficient quantity to meet the needs of all learners. In addition, the proper administrative structure and academic records must be maintained. When the necessary elements are available the clinical education of practitioners and specialists can be sponsored by either a university or a hospital.

Principle IV. Content of medical education

The educational experience should include the study of the biological and behavioral sciences and the socio-economics of health care. These sciences are basic to the understanding of clinical medicine. Critical thinking and self-learning should also be required, as should firm grounding in the ethical principles upon which the profession is built.

Principle V. Clinical education

The clinical component of medical education must be centered on the supervised study of patients and must involve direct experiences in the diagnosis and treatment of disease. The clinical component should include personal diagnostic and therapeutical experiences with gradual access to responsibilities. An adequate relation of the numbers admitted for training and teaching at the bedside of the individual patient must be observed.

Before beginning independent practice, every physician should complete a formal program of clinical education. This program, usually of at least one year's duration, should be characterized by a supervised increase of responsibility for the management of clinical problems.

The faculty is responsible for determining that students who receive the first professional degree, have acquired a basic understanding of clinical medicine, the basic skills needed to evaluate clinical problems and take appropriate action independently, and have the attitude and character to be an ethical physician.

Principle VI. Selection of students

A broad liberal education is highly desirable before embarking on the study of medicine. Students should be selected for the study of medicine on the basis of their intellectual ability, motivation, previous training, and character. The numbers admitted for training must not exceed the available educational resources and the needs of the population. Selection of students should not be influenced by age, sex, race, creed, political persuasion or national origin.

Principle VII. Postgraduate medical education

It is desirable that the doctor takes up postgraduate medical education following the first professional degree, and he should make his choice between specialising for patient care, public health, clinical or basic research, or medical education. Formal programs of clinical education should precede the practice of unsupervised medicine including both general medicine and specialty. The medical profession is responsible for determining the satisfactory completion of programs of clinical education that follow the first professional degree.

Principle VIII. Continuing medical education

All Physicians are committed to lifelong learning. These educational experiences are essential if the physician is to keep abreast of developments in medicine and if the physician is to maintain the knowledge and skills necessary to provide high quality care; scientific advances are essential to an adequate health care of the people. Medical schools, hospitals and professional societies share the responsibility for developing and making available to all physicians opportunities for continuing medical education.

The demand to provide medical care, prevent disease and give advice in health matters calls for the highest standards of undergraduate postgraduate and continuing medical education.


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