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Declaración de la Asociación Médica Mundial sobre los problemas éticos de pacientes con enfermedades mentales


Creación: Asociación Médica Mundial
Fuente: Asociación Médica Mundial
Lengua original: Inglés.
Copyright del original inglés: No
Traducción castellana: Asociación Médica Mundial (modificada)
Versiones previas: Detalladas en el documento
Copyright de la traducción castellana: No
Comprobado el 26 de abril de 2002

 


Declaración de la Asociación Médica Mundial sobre los problemas éticos de pacientes con enfermedades mentales

Adoptada por la 47ª Asamblea General

Bali, Indonesia, Septiembre 1995

Introducción

Históricamente, la sociedad ha considerado al paciente con enfermedad mental como una amenaza para los que lo rodean, en lugar de una persona que necesita ayuda y atención médica. En consecuencia, por falta de tratamiento eficaz muchos pacientes con enfermedad mental eran enviados a asilos por largos períodos o de por vida. El objetivo del tratamiento en estos casos era evitar la autodestrucción y la conducta agresiva hacia otras personas.

En la actualidad, el progreso en la terapia psiquiátrica permite una mejor atención de los pacientes con enfermedad mental.

Drogas eficaces y otros tratamientos pueden sanar los casos leves y producen largas recuperaciones en pacientes más graves.

Los pacientes con enfermedad mental deben considerarse, tratarse y tener el mismo acceso a la atención médica que cualquier otro paciente.

El psiquiatra es un médico que tiene las mismas obligaciones con su paciente, como cualquier otro especialista.

Es por eso que el rol impuesto al psiquiatra como agente de la sociedad no debe permitirse que afecte o debilite su función principal como curador.

Principios éticos

1. La AMM considera que la discriminación asociada a la psiquiatría y a los enfermos mentales debe ser eliminada. Este estigma a menudo desalienta a las personas que necesitan ayuda psiquiátrica, lo que agrava su situación.

2. El psiquiatra aspira a una relación terapéutica fundada en la confianza mutua. Debe informar al paciente la naturaleza de la condición, procedimientos terapéuticos, (incluyendo posibles alternativas y el riesgo de cada una) y el resultado esperado.

La condición de un paciente con enfermedad mental incapaz de ser autónomo, no es distinta de la de cualquier otro paciente legalmente incapacitado. El debe ser tratado como cualquier otro paciente que está temporal o permanentemente incapacitado. Un paciente con enfermedad mental, incluso un psicópata, no debe ser considerado automáticamente incapacitado. Se debe respetar su opinión en las áreas donde puede tomar decisiones. Si un paciente no puede tomar decisiones sobre su atención médica, se debe obtener el consentimiento de un representante autorizado, conforme a las leyes vigentes.

3. Los medios excepcionales se deben usar en un paciente con enfermedad mental sólo cuando se encuentre en estado grave y pueda representar una amenaza para él o para los demás. Los médicos deben considerar la hospitalización obligada como excepcional y por lo tanto, utilizar este recurso sólo durante y cuando sea médicamente necesario.

4. Cada psiquiatra debe ofrecer al paciente la mejor terapia disponible, según sus conocimientos, y lo debe tratar con la preocupación y respeto que corresponde a la dignidad de todos los seres humanos. El psiquiatra que trabaja en una institución, el ejército o la cárcel, se puede ver enfrentado a un conflicto entre sus responsabilidades hacia la sociedad y sus obligaciones con el paciente. Su primera lealtad debe ser hacia el paciente Cuando se pide al psiquiatra que actúe como agente de la sociedad, en lugar de en beneficio de su paciente, se debe informar al paciente del conflicto, de modo que no se sienta traicionado o culpe al médico por las medidas ordenadas por las autoridades legales.

5. Se debe salvaguardar el secreto y privacidad de todos los pacientes. Cuando lo exija la ley, el psiquiatra revelará sólo la información específica y solamente a la autoridad correspondiente. Los bancos de datos que permiten la transferencia automática de información de una autoridad a otra pueden ser utilizados, siempre que se respete el secreto médico.

6. El psiquiatra nunca debe hacer uso de sus posibilidades profesionales para violar la dignidad o los derechos humanos de ningún individuo o grupo, y nunca debe permitir que los deseos personales, sentimientos, prejuicios o creencias interfieran con el tratamiento. Tampoco el psiquiatra debe aprovechar su posición profesional o la vulnerabilidad de un paciente para abusar de su autoridad, como por ejemplo utilizar el trabajo de un paciente para fines personales o tener relaciones sexuales con un paciente.

Recomendación

Las asociaciones médicas nacionales deben publicar esta Declaración y utilizarla como base para reafirmar las fundaciones éticas del ejercicio de la psiquiatría.

 

World Medical Association Statement on Ethical Issues Concerning Patients with Mental Illness

Adopted by the 47th General Assembly

Bali, Indonesia, September 1995

Preamble

Historically, society has regarded patients with mental illness as a threat to those around them rather than a sick person in need of support and care. Therefore, in the absence of efficient treatment many patients with mental illness were confined to asylums for all or part of their lives. The aim of such treatment in these cases was to prevent self-destructive behaviour and aggressive behaviour toward others.

At the present time, progress in psychiatric therapy allows better care of patients with mental illness. Efficient drugs and other treatments are capable of curing mild cases and bringing about long remissions for patients whose conditions are more serious.

Patients with mental illness should be viewed, treated and have the same access to care as any other patient.

The psychiatrist is a physician with the same obligations towards his/her patient as any other specialist.

Thus, the role, sometimes imposed upon the psychiatrist, as society's agent, should not be allowed to undermine or erode their primary role as healers.

Ethical Principles

1. The WMA believes that the discrimination associated with psychiatry and the mentally ill should be eradicated. This stigma often discourages people in need from seeking psychiatric help, therefore aggravating their situation.

2. The psychiatrist aspires for a therapeutic relationship founded on mutual trust. He/she should inform the patient of the nature of the condition, therapeutic procedures (including possible alternatives and the risk of each), and the expected outcome.

The condition of a patient with mental illness incapable of exercizing his/her autonomy does not differ from that of any other legally incompetent patient. He/she should be treated like any other patient who is temporarily or permanently incompetent. A patient with mental illness, including psychosis, should not automatically be considered to be legally incompetent. His/her judgement should be respected in areas where he/she is capable of making decisions. If the patient lacks the capacity to make a decision as to his/her medical care, surrogate consent should be sought from an authorized representative in accordance with applicable law.

3. Involuntary treatments should be used in the treatment of a patient with mental illness only when he/she is in an acute state and may pose a threat to himself/herself or others. Physicians should consider compulsory hospitalization to be exceptional and, therefore, should utilize it only when and as long it is medically necessary.

4. Every psychiatrist should offer to the patient the best available therapy to his/her knowledge, and should treat him/her with the solicitude and respect due the dignity of all human beings. The psychiatrist practicing in an institution, the military, or prison, can be faced with a conflict between his/her responsibilities to society and his/her obligation to the patient. His/her primary loyalty must be to the patient. When the psychiatrist is required to act as an agent for society instead of in the patient's best interest, the patient should be made aware of the conflict so that he/she does not feel betrayed by or blame the doctor for measures mandated by legal authorities.

5. The confidentiality and privacy of all patients should be safeguarded. When required by law, the psychiatrist should disclose only the relevant material and only to the relevant authority. Data banks which allow automatic transfer of information from one authority to another may be used provided that medical confidentiality is respected.

6. A psychiatrist must never use his/her professional position to violate the dignity or human rights of any individual or group and should never allow his/her personal desires, needs, feelings, prejudices or beliefs to interfere with the treatment. Nor should a psychiatrist take advantage of his/her professional position or the vulnerability of a patient to abuse his/her authority, such as by using a patient's labor for personal purposes or by having sexual relations with a patient.

Recommendation

National Medical Associations should publicize this Statement and use it as a basis for affirming the ethical foundations of psychiatric practice.


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