Cátedra de Patrimonio y Arte Navarro  
  CURSO DE VERANO 2006  
  "ACERCAR EL PATRIMONIO. EL VALLE DE BAZTAN: HOMBRES, ARQUITECTURA Y PAISAJE"  
Palacios de Baztan
Dra. Pilar Andueza Unanua. Cátedra de Patrimonio y Arte Navarro


Palacio Jarola. Elvetea

La presencia de una densa, rica y cuidada arquitectura doméstica en Baztán, dentro de la cual destaca por su elevada proporción un sobresaliente conjunto de palacios y casas señoriales, está totalmente ligada a lo que Julio Caro Baroja denominó "hora navarra del siglo XVIII". Bajo esta denominación puso de manifiesto un fenómeno socioeconómico por el que numerosos navarros, especialmente baztaneses, debido entre otros factores a una severa legislación familiar de heredero único, se vieron obligados a emigrar. En sus puntos de destino -fundamentalmente Madrid, el Nuevo Mundo y ciudades comerciales como Cádiz-, y apoyados por una tupida red de parentescos, paisaje y amistad, llegaron a ocupar cargos de gran relevancia al servicio de la corona española, tanto en la administración como en el ejército, así como en la Iglesia. Pero muchos de ellos se dedicaron también con gran éxito a los negocios, compatibilizando en no pocas ocasiones ambas actividades, originando vastos patrimonios y un rápido ascenso en la escala social. La fortuna amasada por muchos de estos baztaneses revirtió en gran medida en sus localidades de origen. La familia dejada atrás y la casa solar ocuparon un lugar privilegiado entre sus recuerdos y añoranzas. Por eso, además de aumentar su patrimonio material, acabar con las deudas familiares y entregar dotes a las mujeres de la familia, la remodelación o reconstrucción de la casa familiar se convirtió en elemento primordial para muchos de ellos. Al fin y al cabo el nuevo edificio sería la manifestación más clara del poder alcanzado, un escaparate ante los vecinos de la nueva situación de la familia, capaz además de pervivir en el tiempo.
De esta manera se generó en Baztán, durante la segunda mitad del siglo XVII y especialmente en el siglo XVIII, una fuerte actividad constructiva, prácticamente febril, que renovó en gran medida la imagen del valle con numerosas casas señoriales, y palacios, coincidiendo con la reconstrucción y dotación de muchas de sus parroquias, de las casas concejiles y casas rectorales.
En líneas generales se puede hablar de dos tipos de construcciones dentro de la arquitectura doméstica barroca de Baztán: por un lado aquélla que sigue la arquitectura popular de la zona y desarrolla el tipo caserío, y por otro lado, una arquitectura culta y señorial que incorpora pilastras y columnas en su portada, multitud de balcones con ricas rejerías, aleros labrados de gran voladizo, si olvidar, en unas y otras el omnipresente escudo de armas que habla de la nobleza de sus habitantes.
Entre las primeras construcciones cabe destacar por ejemplo la casa Dorrea de Azpilkueta, construida a instancias del obispo de Durango y Michoacán (Nueva España) Martín de Elizacoechea, la Buztinaga de Errazu, solar del obispo de Pamplona Irigoyen y Dutari, o el palacio cabo de armería Hualde de Errazu, así como la casa Indacoechea de Irurita, a la que está ligada el título nobiliario de conde de Guaqui.
Edificios que, partiendo del modelo citado, fueron incorporando elementos de la arquitectura culta resultan la casa Echeverzea de Maya o la casa Echeverría o Lamiarrita en Arizkun, erigida en 1712 por Juan Tomás de Goyeneche, tesorero de la reina, así como la casa Iturraldea de Arizcun, casa nativa de Juan Bautista Iturralde, ministro de Felipe V y marqués de Murillo, que ordenó su reconstrucción junto al convento de Clarisas, también patrocinado por él. Todas ellas incorporan soportales en su planta baja.
De gran interés resultan también los palacios de fachada pétrea, entre los que destaca especialmente el palacio Jarola de Elvetea, un edificio que fue construido en 1674 por el capitán Miguel de Vergara y Borda, prototipo de hombre emprendedor que combinó su dedicación a las milicias con los negocios. Se inspiró para ello en edificios ya construidos como la casa Urdanibea de Lesaca o el palacio Apeztegui de Errazu. Pero también sirvió de modelo a su vez para la construcción el ayuntamiento del valle pocos años después y para el palacio Datue, ambos en Elizondo. Dentro de esta tipología resultan dignos de mención el palacio Arrastoa y el palacio Borda de Maya, erigido en 1702 como reflejo del ascenso social de una familia dedicada a los negocios.
Tipología propia de tierras baztantesas es el palacio torreado. Entre ellos, y parece que sirviendo de modelo a los demás, se erigió el palacio Reparacea de Oyeregui, al que siguieron la casa Iriartea de Errazu y la casa de los Gastón de Iriarte en Irurita, ambas ligadas a la misma familia. Siguiendo este diseño, cerca de Pamplona, se construiría, todo él en piedra de sillería, en 1763 el palacio de Subiza, merced a su patrocinio por un baztanés, oriundo de Garzáin, Pedro Fermín Goyeneche.
No obstante, el ejemplar de arquitectura palaciega más sobresaliente de Baztán lo constituye la casa Arizcunenea, que junto con el palacio Arozarena, ambos en Elizondo se hallan ligados al linaje de los Arizcun. Fueron patrocinados por uno de sus miembros, Miguel de Arizcun que, asentado en Madrid, alcanzó gran fortuna merced a los negocios, especialmente asientos militares, recibiendo además el título de marqués de Iturbieta. Él costeó ambas construcciones finalizadas para 1740 y envió ricos ajuares para alhajar ambos edificios.


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