DERECHOS HUMANOS: precedentes intelectuales

Teología medieval

La teología del siglo XIII alcanzó un gran esplendor gracias a figuras como San Buenaventura, San Alberto Magno o Santo Tomás de Aquino. Especialmente será éste último el autor de la obra que será elegida como libro de texto para la formación dominicana y en las Universidades desde el s. XV, dando ocasión de una importante renovación de la teología medieval: su gran obra de sistematización teológica, la Summa Theologiae, acabará desplazando el tradicional comentario a las Sententiae de Pedro Lombardo.

En cuanto a las fuentes para los derechos humanos, podrían destacarse varios referentes de interés:
Ya en la obra de Lombardo, se destacan varios puntos que serán relevantes, como el tratamiento de la creación del hombre en especial dignidad respecto de otras realidades creadas (a las que dedica el libro II), dignidad que se concentra en su creación a imagen y semejanza de Dios (Sent., II, d. 16); la distinción entre naturaleza y persona y la definición de ésta última (Sent., I y III).

Continuando la tradición teológica y filosófica previa, para Santo Tomás la persona es la realidad de máxima dignidad y perfección de entre lo creado, es el fin de la creación, y como realidad ha sido hecha a imagen y semejanza (imago Dei) capaz con su acción de retornar el mundo a su creador. También da un nuevo alcance a la noción de “derecho natural y de gentes” romana articulando un fundamento natural común a todos los seres humanos, que es la medida que debe respetar toda legislación humana, que debe proporcionar los medios para cumplir el fin del hombre y sus comunidades (en un desarrollo que será recogido con fruto por la escolástica del s. XVI. Además plantea la consecuencia de que (q. 21, a. 1) si la naturaleza humana ha sido creada con una finalidad propia, aquello que necesita para el cumplimiento de su fin en cierto modo le es debido, es un bien para su naturaleza: “A cada cual se le debe lo que es suyo. Decimos que es de alguien lo que está ordenado a él”.

Los estudiosos de las fuentes de los derechos humanos destacan como un precedente suyo la obra del franciscano Juan Duns Escoto; en el Beato Escoto se subraya la interna especificidad en su ser y su obrar del ser humano con la articulación de naturaleza y libertad, que da al tema del derecho humano un nuevo trasfondo. Escoto distingue dos formas de voluntad (affectio commodi y affectio iustitia), de manera que, como el ser humano tiene el don divino de la libertad, es capaz de una relación no sólo posesiva y beneficiosa para sí (como cualquier otra realidad), sino también de una voluntad y acción respetuosa del otro (affectio iustitia). En Escoto, además, se modifica la relación entre naturaleza y libertad y las características del “estado de naturaleza”, las condiciones de existencia humana antes de la caída, con una importante incidencia en los autores ingleses del siglo XVII en la definición de una noción secularizada de naturaleza humana.

Otro elemento relevante como precedente será la obra de Guillermo de Ockham (en el contexto de la polémica franciscana y la revisión del “estado de naturaleza”) porque en sus obras teológicas y políticas se configura la idea de “los derechos subjetivos”.

Share |
Universidad de Navarra
Textos: Idoya Zorroza
Fotografías y diseño: María Calonge e Inmaculada Pérez

Creative Commons License