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La musicoterapia en la Edad Media | 2

La herencia del saber clásico fue trasladada a la Edad Media a través de fragmentos de la ciencia griega conservados en una literatura enciclopédica que floreció en los siglos V y VI. Entre los autores de transición destacan Boecio y S. Isidoro. Antes, es preciso destacar a San Agustín, quien escribió en el 387, De musica, compuesto por seis libros. Se trata de una obra de influencia neoplatónica. La música es definida como “la ciencia de modular el bien”, porque tiene que ver con la medida y el equilibrio, de lo que deriva su perfección. La música sería “el arte del movimiento ordenado”, lo que se mueve armoniosamente siguiendo una proporción de tiempo y de intervalos, por lo que incluye la danza y la poesía. Racionalidad y sensibilidad se entrelazan en la percepción musical.

La música fue considerada como una rama de la filosofía y de las matemáticas. Al-Kindi (800-877), primer teórico árabe de la música, se preocupó de la notación y discutió las connotaciones cosmológicas de la música. Practicó la musicoterapia: se dice que intentó curar a un tetrapléjico con música. Sin embargo, el maestro de la teoría musical del Islam fue Al-Farabi (870-950). En sus obras intentó conciliar las doctrinas platónicas y aristotélicas. Desarrolló las habilidades propias del músico, expuso su teoría musical en “el gran libro de la Música” (Kitab al-Musiqa to al-Kabir), traducido más tarde al latín por Gundisalvo (De Scientiis y Ortu Scientarum). Su influencia continuó hasta bien entrado el siglo XVI. Señala: “el hombre y el animal, bajo el impulso de sus instintos emiten sonidos que expresan las emociones, tanto puede dar lugar a la alegría como al miedo. La voz humana expresa una gran variedad de matices -tristeza, ternura, rabia. Estos sonidos, en la diversidad de sus notas, causan en la persona que oye como la reminiscencia de sentimientos o pasiones, enervándoles o tranquilizándoles”.

Otra fuente árabe es la traducción del médico de Bagdad, Ishaq ibn 'Imran (+908) del tratado sobre la melancolía de Rufo de Éfeso que tendrá gran relieve en el Renacimiento. El Tratado incluía la música como tratamiento del exceso de la bilis negra, característica de esta enfermedad.

En el mundo occidental la figura más destacada del siglo XIII fue el franciscano español fray Juan Gil de Zamora (Johannes Aegidius Zamorensis) (c. 1240-c. 1320), quien, siguiendo la tradición enciclopedista, escribió una Historia naturalis. Su obra musical, titulada Ars musica tiene como fuente principal las Etimologías de S. Isidoro del que también toma la interpretación alegórica.

Las ideas clásicas acerca de la música aparecen también en la poesía didáctica de la edad media, un ejemplo lo tenemos en la Introducción a los “Milagros de Nuestra Señora” de Gonzalo de Berceo. Muchos acontecimientos profanos y religiosos se celebraban con danzas acompañadas de canto o de música instrumental. Se conocen baladas (ballare), rondós (rondellus), etc. En el códice escurialense de las Cantigas de Santa María de Alfonso X El Sabio, aparecen más de 40 instrumentos.

En medicina, la música era recomendada para prevenir y curar las afecciones del ánimo. Su indicación se vincula, sobre todo, a los Regimina sanitatis y al tratamiento del dolor.

Universidad de Navarra


Textos: Pilar León Sanz
Música: Charo Lanz
Fotografías y diseño: María Calonge e Inmaculada Pérez
Noviembre 2015

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