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Santa Teresa, entre las artes y las letras

Producción literaria

Producción literaria: Libros autobiográficos | Obras ascéticas y místicas | Obras menores, poesías y posteridad literaria   
Diego de Yepes (Jer.). Vida, virtudes y milagros de la bienauenturada virgen Teresa de Iesus, madre fundadora de la nueua reformacion de la orden de los Descalços y Descalças de Nuestra senora [sic] del Carmen. Caragoça : por Angelo Tauanno, 1606. FA 137.234
1. Libro de la Vida
También llamado Libro grande, Mi alma o Libro de las misericordias de Dios, fue compuesto por invitación de su director espiritual, Francisco de Soto y Salazar. Se trata de una segunda redacción hecha en torno a los años 1564-1565 sobre otra versión previa, de unos diez años antes. Lo termina, por tanto, a sus 50 años de edad, y es su primer libro: antes únicamente había redactado pequeñas piezas autobiográficas, las llamadas Relaciones, «especie de instantáneas de su interioridad, que ella seguirá escribiendo hasta el penúltimo año de su vida» (Preámbulo a Las páginas más bellas de Teresa de Jesús, selección de textos por Tomás Álvarez, OCD, Burgos, Monte Carmelo, 2002, p. 6), las cuales llegarían a sumar un total de 67 piezas.
En la Vida hay dos núcleos esenciales, el biográfico y el didáctico-espiritual. En lo que toca a la parte estrictamente biográfica, Martínez Llamas ha señalado estas etapas descritas: infancia y juventud (caps. I-III); primeros años de su vida religiosa (caps. IV-X); progreso en su oración mental (caps. XXIII-XXIV); detalle de las mercedes divinas que recibió antes de la fundación del convento de San José (caps. XXX-XXXIV); y culminación de su biografía espiritual tras la fundación de ese primer convento (caps. XXXV-XL).
Teresa de Jesús, Santa, 1515-1582. Los libros de la Santa Madre Teresa de Iesus fundadora de los monasterios de monjas y frailes Carmelitas Descalzos de la primera regla. Madrid : por Luis Sanchez ..., 1627. FA 137.056La Vida cuenta su proceso de vida religiosa y las gracias sobrenaturales recibidas, desde su infancia (cap. 1) hasta su “conversión” definitiva (capítulo 9). En el recorrido por los sucesos de la vida, al medio de la peripecia biográfica, se van intercalando los componentes didáctico-espirituales, a saber: una digresión sobre los cuatro grados de la oración mental mediante la alegoría del huerto (caps. XI-XII); la explicación doctrinal de algunos fenómenos místicos (caps. XXV-XXX); y un discurso didáctico sobre los efectos que producen en el alma los favores divinos (caps. XXXVII-XL). Santa Teresa quiere explicar de forma sencilla e inmediata las altas experiencias místicas y hacerlas comprensibles para sus lectores; para ello se sirve de imágenes tomadas de elementos de la vida cotidiana, así como de comparaciones, alegorías y metáforas. Especialmente interesante es la alegoría del riego, que es la gracia vivificadora de Dios: cuando aumenta el riego —cuando aumenta la gracia—, aumentan también los frutos del ejercicio ascético y la oración.

2. Libro de las Fundaciones
Viene a ser una continuación de la Vida, en cuanto al contenido autobiográfico, pues aquí sigue el relato de su vida desde 1567 hasta 1572. Sabemos que la «andariega de Dios» fundó o reformó numerosos conventos en Castilla, La Mancha y Andalucía. Pues bien, este Libro de las Fundaciones, escrito a ruegos del Padre Ripalda, viene a ser una especie de libro de viajes que incluye la descripción de todas esas fundaciones, llegando hasta el año de 1572: se cuentan las diversas peripecias vividas y los peligros que acechaban en el camino, aparecen los amigos y los adversarios, etc. Debió de componerse entre 1573 y 1582 (más exactamente, lo inicia en 1573 y lo continúa en dos etapas distintas, en 1576 y en 1582).
La génesis de la obra es el encuentro con un misionero franciscano —seguidor del Padre Las Casas— recién regresado de América: se detiene en San José de Ávila y, con su conversación, hace arder los deseos misioneros de Teresa. Su primera aventura es el viaje de Ávila a Medina del Campo, y se refiere su encuentro con fray Juan de la Cruz, al que gana para su causa, en Duruelo; se cuentan otras fundaciones, retrata a diversos personajes e introduce abundantes digresiones sobre temas espirituales. Son muchos los pasajes que la retratan a la santa como andariega y vagabunda, desviviéndose para ser mensajera de Dios:
«4. No pongo en estas fundaciones los grandes trabajos de los caminos, con fríos, con soles, con nieves, que venía vez no cesarnos en todo el día de nevar, otras perder el camino, otras con hartos males y calenturas, porque, gloria a Dios, de ordinario es tener yo poca salud, sino que veía claro que nuestro Señor me daba esfuerzo. Porque me acaecía algunas veces que se trataba de fundación, hallarme con tantos males y dolores, que yo me congojaba mucho, porque me parecía que aun para estar en la celda sin acostarme no estaba; y tornarme a nuestro Señor, quejándome a Su Majestad y diciéndole que cómo quería hiciese lo que no podía, y después, aunque con trabajo, Su Majestad daba fuerzas, y con el hervor que me ponía y el cuidado, parece que me olvidaba de mí.
5. A lo que ahora me acuerdo nunca dejé fundación por miedo del trabajo, aunque de los caminos, en especial largos, sentía gran contradicción; mas en comenzándolos a andar me parecía poco, viendo en servicio de quién se hacía y considerando que en aquella casa se había de alabar el Señor y haber Santísimo Sacramento. Esto es particular consuelo para mí, ver una iglesia más, cuando me acuerdo de las muchas que quitan los luteranos: no sé qué trabajos, por grandes que fuesen, se habían de temer a trueco de tan gran bien para la cristiandad; que aunque muchos no lo advertimos, estar Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, como está en el Santísimo Sacramento en muchas partes, gran consuelo nos había de ser. Por cierto así me le da a mí muchas veces en el coro cuando veo estas almas tan limpias en alabanzas de Dios, que esto no se deja de entender en muchas cosas, así de obediencia como de ver el contento que les da tanto encerramiento y soledad y la alegría cuando se ofrecen algunas cosas de mortificación: adonde el Señor da más gracia a la priora para ejercitarlas en esto, veo mayor contento; y es así que las prioras se cansan más de ejercitarlas que ellas de obedecer, que nunca en este caso acaban de tener deseos» (Fundaciones, cap. 18, 4-5).

3. Libro de las Relaciones
Este Libro de las Relaciones, compuesto entre 1560 y 1579, sirve de complemento a los dos anteriores en tanto es relato de sus experiencias espirituales. Son cartas dirigidas a San Pedro de Alcántara, y a sus confesores y directores espirituales, en las que Teresa cuenta los distintos favores recibidos de Dios.

4. Cartas
Se ha calculado que Santa Teresa pudo escribir 15.000 cartas, de las que se conservan unas 450, dirigidas a los más variados destinatarios: a sus familiares, a sus amigos y amigas, empezando por sus monjas carmelitas; a obispos y teólogos, incluido su Padre General, el italiano J. B. Rubeo (Rossi) o el Padre Gracián, etc., e incluso al rey Felipe II. «Escritas, casi todas, en los últimos catorce años de su vida, constituyen el mejor muestrario de su humanismo y feminismo, de su estilo coloquial y del extenso arco de sus relaciones sociales», leemos en Las páginas más bellas de Teresa de Jesús, p. 155. Y se añade, con bella expresión: «Cada carta de la Santa es algo así como un jirón de su vida en plena marcha» (p. 156). Las cartas, en su variedad de fechas y destinatarios, de objetivos, muestran sus variados estados de ánimo.

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Textos: Ricardo Fernández García / Carlos Mata Indurain / Javier Sesé Alegre
Fotografía y Diseño Web: María Calonge e Inmaculada Pérez
Marzo de 2015

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