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1212 Las Navas de Tolosa

La narrativa de Cervantes

La narrativa de Cervantes >> La Galatea | El Quijote | El Persiles

Primera, y segunda parte de la vida, y hechos del picaro Guzman de Alfarache / escrita por Matheo Aleman ...La producción narrativa de Cervantes está formada por La Galatea (1585), las dos Partes del Quijote (1605 y 1615), las Novelas ejemplares (1613) y el Persiles (1617, obra póstuma), corpus que repasaremos brevemente. Antes de nada, cabe afirmar que la obra narrativa del ingenio complutense constituye la síntesis de las principales modalidades narrativas heredadas del siglo XVI; y, a su vez, que el Quijote, título que inaugura la llamada «novela moderna», viene a suponer la síntesis de toda la narrativa cervantina. ¿En qué consiste ese nuevo modo de novelar cervantino? ¿Por qué el Quijote cambia los parámetros del género narrativo según se conocía hasta entonces? El Quijote es una novela que, en primer término, sintetiza las principales formas novelísticas de aquel tiempo: la novela de caballerías, la novela morisca, la novela sentimental, la novela pastoril (ya hemos visto que Cervantes escribió una, La Galatea, publicada en 1585), la novela llamada «bizantina» o de aventuras griegas (también se ejercitó en este subgénero con Los trabajos de Persiles y Sigismunda, de aparición póstuma en 1617) y, por último, la novela picaresca, de gran auge a finales del siglo XVI y comienzos del XVII. Pero no solo sintetiza esas formas narrativas: en realidad, la inmortal novela cervantina supera todas esas modalidades precedentes y contemporáneas.

Como ha señalado la crítica, el potencial público lector al que se podía dirigir Cervantes era bastante reducido (solo un veinte por ciento de la población, aproximadamente, sabía leer), y quienes leyeron el Quijote en el momento de su aparición fueron miembros de la alta nobleza, hidalgos, clérigos, escolares, etc. Ese número de lectores potenciales se ampliaba algo si consideramos que seguía vigente entonces la práctica de la lectura en voz alta por parte de una persona para un grupo más amplio (recordemos lo que sucede en la venta de Juan Palomeque el zurdo cuando el cura lee ante un variado auditorio la historia de El curioso impertinente). Ese público lector del Quijote posiblemente había leído también —o conocía al menos su argumento— La Celestina de Fernando de Rojas (ficción dialogada, drama en prosa…), estaba al corriente de misceláneas educativas al estilo del Libro áureo del emperador Marco Aurelio de fray Antonio de Guevara, había tenido contacto con obras de tema morisco como la anónima Historia del Abencerraje y de la hermosa Jarifa o las Guerras civiles de Granada de Ginés Pérez de Hita; novelas pastoriles como la Diana de Jorge de Montemayor y sus continuaciones; novelas de caballerías como el Amadís de Gaula; los romances sentimentales a la manera de la Cárcel de amor de Diego de San Pedro; y, especialmente, la novela picaresca, con obras señeras como el Guzmán de Alfarache de Mateo Alemán [FA 152.010] o La pícara Justina de Francisco López de Úbeda, que eran —como ya señalamos— los grandes rivales literarios de Cervantes en el momento de aparición del Quijote.

En aquella época de transición (finales del Renacimiento, Manierismo y principios del Barroco) aún no se utilizaba el término novela para designar a estas obras de ficción en prosa, ni había en castellano ningún vocablo específico para referirse a ellas. Se hablaba indistintamente de libro, historia y romance, término este último ambiguo porque se empleaba también para un tipo de composición en verso. Los romances o protonovelas tenían en común un factor: la suma de aventuras de distinto tipo, según el principio de la variedad (la variedad era un elemento estimado porque se consideraba que gustaba y entretenía al lector). La voz novela deriva del italiano novella, y comienza a utilizarse con el sentido específico de ‘relato breve’, como sucede en las Novelas ejemplares.

Cervantes fue, sin duda alguna, un gran escritor y también un magnífico lector que supo sacar gran provecho de sus abundantes y diversas lecturas. Y, así, en el Quijote dará entrada a las distintas modalidades narrativas practicadas hasta entonces, incorporando y modificando sus técnicas y estructuras habituales, para fraguar algo nuevo y genial: Cervantes, con el Quijote, crea la novela moderna, un modo realista y verosímil de cultivar el género narrativo que cambiaría para siempre el curso de su expresión.

Para comprender mejor este proceso magistralmente culminado por Cervantes, debemos considerar con especial detenimiento el caso de la novela picaresca, que supuso un importante paso hacia la definición de este nuevo modo de novelar. La mayor innovación de la picaresca radicaba en el hecho de aportar una perspectiva realista al relato. En estas obras el pícaro cuenta su vida él mismo, es decir, sin intermediarios. La condición de protagonista se la otorga el hecho de haber vivido unas andanzas que él considera que tiene la autoridad de contar, desde su propia perspectiva y con su voz propia. En este sentido, el pícaro se opone al protagonista heroico e idealizado de las novelas de caballerías, de las pastoriles, etc., porque es un antihéroe, un personaje con una genealogía ruin, que además refiere su historia en primera persona. Por otro lado, las novelas picarescas introducen un ambiente costumbrista, cercano al lector, con la incorporación, desde el punto de vista lingüístico, del habla popular, de las expresiones coloquiales, junto con diversos aspectos de la problemática social (entre los que destaca el tema de la mendicidad o el deseo de ascenso en la escala social).

Mucho se ha discutido la relación de Cervantes con la picaresca, y si bien es cierto que nunca publicó una novela picaresca canónica, es obvio también que entró en fructífero diálogo con el canon y redactó algunas piezas con temas, personajes y ambientes claramente picarescos o apicarados (pensamos, sobre todo, en relatos como Rinconete y Cortadillo y el Coloquio de los perros). Cervantes sabe dar un toque personal, poner una nota de originalidad en todos aquellos géneros o subgéneros literarios que aborda. En su comedia El rufián dichoso hay un célebre diálogo entre Curiosidad y Comedia donde salen a relucir los cambios que se han operado en la dramaturgia de su tiempo: frente a un teatro acomodado a los preceptos del Arte, ahora triunfa otro tipo de teatro que se ajusta al gusto del público, según la conocida formulación de Lope en su Arte nuevo («Y escribo por el arte que inventaron / los que el vulgar aplauso pretendieron / porque, como las paga el vulgo, es justo / hablarle en necio para darle gusto»). Pues bien, en ese pasaje Comedia pronuncia estos versos:

Los tiempos mudan las cosas
y perficionan las artes,
y añadir a lo inventado
no es dificultad notable.

Pues bien, creemos que estas palabras, «añadir a lo inventado», constituyen un lema que se podría aplicar perfectamente, no solo al conjunto del teatro cervantino, sino a la totalidad de su producción literaria.

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Textos: Mariela Insúa Cereceda / Carlos Mata Indurain
Fotografías y diseño: María Calonge, David Aznar e Inmaculada Pérez

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