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Universidad de Navarra | Biblioteca | Fondo Antiguo | Exposiciones | De la Alquimia a la Química

El nacimiento de la Química moderna

1. Los “padres” de la Química
Aunque en el s. XIII comenzó a vislumbrarse un cambio tras los trabajos de Roger Bacon, quien insistió en potenciar el experimento frente a la especulación, suele considerarse a Robert Boyle (1627-1691), que publicó en 1661 su obra “The Sceptical Chymist”, como el primer químico moderno.Descripción de la imagen De hecho, fue él quien suprimió la primera sílaba del término “al-quimia”. En su obra se desechaba la teoría de los cuatro elementos y se abogaba porque la Química dejase de estar al servicio de la medicina o la alquimia y elevarla a la categoría de ciencia. Otros “padres” de la química fueron los franceses Antoine Lavoisier (1743-1794) y Joseph-Louis Proust (1754-1826), el británico John Dalton (1766-1844) y el sueco Jöns Jacob von Berzelius (1779-1848). El primero, autor del “Tratado elemental de química (1789)” [EST 307.025], asentó las bases de la química moderna al establecer la Ley de la conservación de la masa. Guillotinado durante la Revolución Francesa, discípulos suyos como Antoine-François de Fourcroy (1755-1809) [FA 160.000] y el discípulo y sucesor de éste Louis Jacques Thénard (1777-1857) continuaron su trabajo en los albores de la Química moderna. Thénard, además de realizar numerosos descubrimientos científicos, fue un excelente profesor, y publicó un tratado largamente utilizado como libro de texto para la enseñanza de la Química [FA 281.306]. Proust desarrolló gran parte de su carrera en España, a instancias del Seminario de Vergara primero y del Colegio de Artillería de Segovia después [FA 151.196 (1)], donde formuló su Ley de las proporciones definidas, para finalizar su etapa española dirigiendo el Laboratorio Real de Madrid.

2. Áreas de la Química
Establecidas sus bases, el trabajo sistemático de numerosos científicos dio pie a que comenzaran a aparecer las distintas subdisciplinas que han llegado hasta nuestros días.Descripción de la imagen Así por ejemplo, Thénard, que trabajó también en síntesis de compuestos orgánicos e inorgánicos, demostró una gran destreza en el análisis, y publicó un “Tratado de análisis químico” [FA 260.453]. Berzelius, además de aislar varios elementos químicos, sentó las bases de la notación química moderna dando a cada elemento un símbolo sencillo (aunque propuso el uso de superíndices, H2O) y fue precursor de la Electroquímica (“Essai sur la théorie des proportions chimiques et sur l'influence chimique de l'electricité”) [FA 281.307]. Marcellin Berthelot (1827-1907), uno de los iniciadores de la Termoquímica, desarrolló métodos de síntesis en Química Orgánica, que hasta entonces había sido una disciplina puramente analítica Descripción de la imagen(“Lecciones sobre los métodos generales de síntesis en química orgánica, explicadas en el Colegio de Francia”) [D.QU.ORG. 002.016]. Mateo Orfila (1787-1853), nacido en Menorca aunque afincado en París y considerado el padre de la Toxicología (y su aplicación forense, ya que participó como perito judicial en algún famoso caso de envenenamiento), publicó también un importante tratado de Química Médica (“Elementos de química médica: con aplicacion á la Farmacia y á las Artes”) [FA 260.256].
La oscuridad de la Alquimia se difuminó en parte debido al establecimiento de la nomenclatura moderna, gracias también a Lavoisier, en colaboración con Fourcroy y Berthollet. Un ejemplo en versión española puede verse en la obra de principios del s. XIX “Nomenclatura farmacéutica y sinonimia general de farmacia y de materia médica” [FA 260.459].

3. La divulgación
Al constitucionalista italiano Giuseppe Compagnoni (1754-1833) se le debe uno de los primeros esfuerzos en la divulgación de la nueva ciencia con la publicación a finales del s. XVIII de sus “Cartas físico-químicas Descripción de la imagen(Chimica per le donne)” [FA 280.002]. El químico Justus Liebig, tras una exitosa carrera científica, centró sus esfuerzos en popularizar la química que, para él debía formar parte del conocimiento común [LEG.C 004.235].
A mediados del s. XIX, eran ya habituales las demostraciones químicas destinadas al entretenimiento de las masas, como las de Antoine Fourcroy en París o Humphry Davy en Londres. Son muy conocidas, por ejemplo, las conferencias y charlas de Navidad del discípulo de este último, Michael Faraday, publicadas bajo el título “Historia química de una vela”.

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