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Historiador de la Compañía

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Vita Ignatii Loiolae qui religionem clericorum Societatis Iesu instituir

Considerada su obra maestra, la primera edición apareció en 1572 en latín y en 1583 en español. Los textos definitivos fueron los de 1586 —que presentamos en esta exposición, FA 135.012— y el de 1605.
La vida de San Ignacio de Loyola es un ejemplo de biografía histórica muy cuidada, alejada de las legendarias hagiografías medievales, pero pone mucho de autobiográfico en ella, tanto que levantó reticencias entre los censores de las primeras ediciones que obligaron a Ribadeneyra a “despersonalizar” el trabajo, ya que lo acusaron de haber escrito una Vita con demasiadas referencias personales y nacionales y pocos milagros.
No debió de satisfacer este relato de Ribadenayra, pues el general Everardo Mercurián encargó a otro ilustre escritor jesuita, el padre Juan Pedro Maffei, una nueva vida.
Lo más novedoso que ofrece Ribadenayra es el recorrido por el proceso interior, la sicología del santo, la conversión y transformación espiritual de San Ignacio EST 301.812.

Aunque la empieza a escribir por mandato de San Francisco de Borja EST 302.031 también lo impulsan otras razones:
Un piadoso y debido agradecimiento y una sabrosa memoria y dulce recordación de aquel bienaventurado varón y padre mío, que me engendró en Cristo, que me crió y sustentó; por cuyas piadosas lágrimas y abrasadas oraciones, confieso yo ser eso poco que soy.

Insiste en su propósito de veracidad:
Y porque la primera regla de la buena historia es que se guarde verdad en ella; ante todas cosas protesto, que no diré aquí cosas inciertas y dudosas, sino muy sabidas y averiguadas; contaré lo que no mismo oí, ví y toqué con las manos en nuestro B. P. Ignacio a cuyos pechos me crié […]
también diré lo que el mismo padre contó de sí a ruegos de toda la Compañía […]
escribiré asimismo lo que yo supe de palabra y por escrito del Padre Maestro Laínez el cual fue casi el primero de los compañeros que nuestro bienaventurado Padre Ignacio tuvo y el hijo más querido […]

En el cap. 13 de libro 5 aborda la cuestión de los milagros considerados inherentes a la santidad, pues imagina —como así sucedió— que algunos se preguntarán sobre este detalle al considerar escasos los recogidos en la Vita. La respuesta es clara:
No solo no me parece que faltan milagros para ilustrar la vida deste gran siervo suyo, antes tengo para mí que está esclarecida con muchos y maravillosos milagros tan resplandecientes y tan claros como es la luz del mediodía.

El verdadero milagro del fundador es, a juicio de Ribadeneyra, la creación misma de la Compañía y todo lo que ha logrado en su extensión por el mundo y en el servicio a la Iglesia:
Y el mayor y más excelente milagro de todos es que se hayan convertido muchos millares de ánimas al conocimiento de su Criador.
Para poner pues fin a esta mi historia, digo que a mi juicio, ningunos otros milagros de nuestro B. Padre Ignacio se pueden ni deben comparar con estos que habemos dicho pues son tan grandes, tan claros y tan provechosos...

Historia de la Conquista del Reino de Navarra

Ribadeneyra, Pedro de, Vita Ignatii Loiolae qui religionem clericorum Societatis Iesu instituit / A Petro Ribadeneira sacerdote Societatis ..., Madriti : apud viduam Alphonsi Gómezij, Regij Typographi, 1586. FA 135.012

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