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Universidad de Navarra

 

Arnao Guillén de Brocar, impresor de bulas

 

Con esta bula, ya son cinco las que se conocen del taller de  Brocar: Bula de indulgencias en favor de la Catedral de Pamplona fechada entre 1492 y 1501. La segunda es la Bula a favor del Monasterio de Santo Espíritu del Monte impresa en 1495, de la que no ha subsistido ningún ejemplar pero de la que hay constancia documental. Después la Bula de indulgencias a favor de la Catedral de Burgo de Osma impresa en 1498. La cuarta es: la Bula de indulgencias y carta de hermandad, para vivos y difuntos, que otorgaba el Monasterio de San Agustín de Burgos a los cofrades de su Santo Crucifijo impresa en Logroño en 1506 y la quinta: Bula en favor de las iglesias y el hospital de Bermeo impresa en Logroño en 1507. Entre ellas no hay similitud alguna, la primera se imprime con el tipo 75G, la que hoy presentamos con los tipos 82G y 111G, y las impresas en Logroño: con tipos 81G, 64G, c.73-74G la de 1506; y con tipos 72G y 136G la de 1507.

La primera de estas bulas lleva el texto en latín, las otras en castellano. La primera tiene 18 líneas impresas, la tercera 59, la cuarta y la quinta 31 y 38 respectivamente. La primera, la cuarta y la quinta llevan impreso el sello xilográfico, la tercera carece de él. En el contenido tampoco se encuentran similitudes.

 

 

 

 

 

 

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 Es probable que Guillén de Brocar en su etapa de Pamplona imprimiese otras bulas todavía no aparecidas. Esta hipótesis puede fundamentarse en la documentación del proceso abierto en Zaragoza, a instancia y requisicion del honrable Arnalt Guillem de Brocario maestro de enprenta de las bullas...contra Juan Artus de Mur, por el impago de la Bula a favor del Monasterio de Santo Espíritu del Monte, que le había encargado.

Brocar, más tarde, por concesión real es impresor de la Bula de la Santa Cruzada en el Monasterio de Prado en Valladolid entre 1514 y 1519, y en el Monasterio de San Pedro Mártir en Toledo entre 1518 y 1521. La actividad como impresor de la bula en ambos monasterios se prolongará a lo largo de toda su vida, sin que haya abandonado su taller de Alcalá.

No es extraño que un impresor afamado como lo fue Arnao Guillén de Brocar prestase atención a la impresión de bulas pues "el pueblo consumía cantidades ingentes de estos productos impresos", que eran algo cotidiano en la vida de los hombres de la España medieval. Los reyes y los obispos encontraron en la imprenta el mejor aliado para la difusión de las bulas; por otro lado, las imprentas con elevadas tiradas obtenían crecidos recursos económicos.

 

 

Descripción bibliográfica  |  El hallazgo  |  Descripción material de la bula impresa por Brocar  |  

Don Alfonso de Fonseca y las bulas a favor de las iglesias catedrales  |  

La identificación tipográfica  |  Arnao Guillén de Brocar, impresor de bulas  |  Bibliografía