VILLAFRANCA.
Vista del Paseo del Marqués de Vadillo.
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El paseo del marqués de Vadillo en Villafranca, villa situada a la margen izquierda del río Aragón, con las imponentes fábricas de la parroquia de Santa Eufemia y el convento del Carmen, por un lado, y el mirador que domina la vega, por el otro, constituye uno de los más bellos conjuntos urbanísticos de Navarra.

Ocupa un lugar destacado entre ambos edificios religiosos el monumental palacio de los Bobadilla, antiguamente de los Martínez de Arizala, que debió construirse a finales del siglo XVII o comienzos del siglo XVIII. Se concibe como un gran bloque de ladrillo, muy proporcionado, con predominio de la horizontal, que ya de por sí revela el rango y prestigio social de los señores que lo habitaron.

Tiene cuatro fachadas, cada una con dos cuerpos y un ático; el primer cuerpo es de ventanas rectangulares, el segundo de balcones adintelados con rejería de la época y el ático de arquillos de medio punto con pilastrillas cajeadas y labores geométricas, que se asemejan a las de exterior de la parroquia. De las cuatro fachadas cabe destacar la de poniente, que es la principal; en ella se guarda una rigurosa simetría en la articulación de los vacíos y macizos. El eje de la composición viene dado por una portada adintelada de piedra y un balcón superior, que monta sobre tres ménsulas, aismismo de piedra; a ambos lados de este eje aparecen pares de ventanas rectangulares y balcones de rejería corrida. Se completa la fachada con una hornacina entre pilastrillas, con timpano curvo, similar a otra de la fachada meridional, que probablemente serviría para albergar alguna imagen religiosa.

Desde el Paseo del Marqués de Vadillo y por la abertura que media entre la parroquia y el palacio de los Bobadilla se accede a la Plaza de los Fueros, y de aquí, tras rebasar el edificio del Ayuntamiento, se llega a la Plaza Mayor. De esta forma aparecen tres espacios abiertos comunicados entre sí y enlazados por un eje longitudinal, cuya sucesión da lugar a continuos ensanchamientos y estrangulamientos, que a su vez determinan una serie de pantallas y planos escorzados. Como resultado de tan complicado trazado se producen unas interesantes perspectivas de carácter escenográfico, que resaltan de manera especial los monumentos del conjunto.