TUDELA.
Catedral.
Retablo de Santa Catalina.
Juan de Leví.
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La capilla de San Joaquín en la catedral de Tudela, situada en el ábside correspondiente a la nave del Evangelio, acoge desde 1971 el pequeño retablo de Santa Catalina que antes se hallaba en la capilla de la Virgen de la Esperanza. Esta magnífica pieza, una de las joyas de la catedral de Tudela, presenta rasgos estilísticos del gótico internacional y se viene atribuyendo tradicionalmente al pintor aragonés Juan de Leví, posible autor también del retablo de Santa Catalina de Tarazona y una de las figuras más interesantes de los comienzos del siglo XV en esta zona del Ebro.

Se compone su traza de amplia predela dividida en siete compartimentos por columnillas y arcos polilobulados, tres cuerpos con cinco calles -la central más destacada-, marcadas por delgados baquetones y arquillos similares a los anteriores, rematado el cuerpo superior por agudos pináculos y gabletes contorneados por tracería gótica. El banco está ocupado por pinturas sobre tabla que narran escenas de la vida de Cristo, como la Anunciación, Visitación, Repudio de San José, Aparición del ángel a San José, los Reyes Magos ante Herodes, la Epifanía y la Circuncisión. Sobre el cuerpo se distribuyen diversos pasajes de la vida de la Santa titular, algunas de difícil identificación, presididas por la monumental figura de Santa Catalina con el orante y un rey coronado a sus pies que ocupa todo el ámbito de la calle central; ésta se corona por el pequeño Calvario pintado en el remate. Los tableros de las calles laterales son de dimensiones menores y desarrollan las escenas del prendimiento, prisión, juicio, flagelación y martirio de la santa. Sobresale en todas estas pinturas su uniformidad estilística de colorido vivo, con predominio de los tonos brillantes, así como el carácter caligráfico de las figuras -limpiamente recortadas sobre el fondo-, de gran dinamismo y expresividad.