
JAVIER.
Castillo.
Crucificado.
Localización.
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La decoración pictórica de la Capilla del Cristo del castillo de Javier está dedicada a la Danza de la Muerte. Fechada en el ultimo cuarto del siglo XV, dentro de un gótico avanzado con algún elemento ya renacentista.
En la representación de la danza macabra de Javier, el mensaje de trascendencia del tema viene dado, por la presencia del Crucificado, en este caso una magnifica talla (180 x 160) de igual cronología y estilo que las pinturas que completan la decoración, último cuarto del siglo XV. A Cristo se le representa muerto con la cabeza suavemente inclinada sobre el hombro, enmarcado por una larga cabellera de amplios rizos. Sobrecoge por su expresión enigmática de dulce sonrisa, muy gótica. El naturalismo del estilo se plasma en la anatomía con tendones muy marcados en las extremidades y las costillas dramáticamente modeladas. El paño de pureza se ajusta totalmente al cuerpo, con pliegues paralelos doblándose el extremo del mismo hacia el interior, en una solución poco vista en la zona. En conjunto todo el Crucificado se aleja de la escultura regional. La pared que le sirve de fondo se decora con símbolos de la Pasión.
Dada la cronología que se le ha dado a la decoración pictórica y al Crucificado cabe pensar que fueron los padres de Javier, don Juan de Jaso y doña María de Azpilcueta, los que encargaron el conjunto. La tradición piadosa une devocionalmente al Santo misionero con este Crucificado, atribuyéndole el milagro de que sudó sangre cuando el Santo expiró en Goa.