JAVIER.
Castillo.
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El castillo de Javier se halla frente al complejo parroquial de dicho municipio, edificado sobre la misma roca. Aparece ante los visitantes con su complicado lenguaje defensivo de torres, almenas, saeteras, matacanes y fosos, todo ello reconstruido a lo largo del siglo XX con el objetivo de devolverle su aspecto original, ya que sufrió importantes daños en 1516, tras la demolición ordenada por el Cardenal Cisneros.

La existencia de una acuarela pintada por el Marqués de Villa Antonia en el siglo XIX que se guarda en el castillo así como fotos antiguas sirven para ilustrar el aspecto que por entonces ofrecía el mismo, motivado en parte por la mencionada demolición. Ante todo se ve que el castillo quedó con todas las alturas desmochadas, sin ninguna almena, y con el resto de los elementos defensivos fragmentados, lo que le restó carácter de fortaleza lo mismo que el anular los pasos de ronda cubriéndolos con reja así como las torres. Con todo ello, además del hecho de abrir una serie de ventanas rectas, el castillo se transformó en una gran casa señorial.

El nucleo más antiguo del castillo lo constituye la torre del Homenaje, también llamada de San Miguel o la Torraza. Forma un bloque prismático con sillares de gran tamaño dispuestos a soga y tizón en la parte baja según soluciones constructivas del siglo X propias del prerrománico, si bien algún autor adelanta la fecha de esta parte al siglo IX, en tanto que considera del siglo X el resto de la torre con el muro que la envuelve, que ofrece en su interior aparejo en forma de espina de pez. Igual cronología otorga Iñiguez a la capilla del Santo Cristo, con cabecera semicircular y nave reducida y estrecha. Durante la Baja Edad Media se construiría la muralla exterior, de la parte principal y en la época posterior el resto. Dado el estado actual de la investigación con respecto a estos siglos medievales resulta difícil concretar fechas, si bien parece correcto pensar que la torre se construyera como más tarde en el siglo X y a partir de entonces, se iría ampliando la fortaleza a lo largo de los siglos XI y XIII según una planta semicircular, dando origen a lo que se ha venido llamando «la camisa envolvente», donde se localiza la capilla de San Miguel y el cuarto del santo. La estructura de la capilla del Santo Cristo también denota antigüedad. A ella se accede desde el exterior a través de unas escaleras semicirculares y a su vez sirve de paso hacia las dependencias altas del castillo a las que se llega por una escalera muy empinada, encajada entre lienzos de muros.

Comparando el castillo en su estado actual y el que presenta la maqueta, conservada en el interior que reproduce su hipotético aspecto en 1506, antes de la demolición de Cisneros, se comprueba que prácticamente se ha reconstruido todo, salvo el palacio de los padres de Javier, situado en el lugar de la basílica construida por Goicoechea. Se han recuperado los fosos, con el primer baluarte al que se penetra por una puerta de medio punto con matacán superior. Este acceso conecta con el puente levadizo y la portada principal, un gran arco ligeramente apuntado de grandes dovelas e intradós muldurado que sigue la tipología arraigada en los años finales del siglo XV y comienzos del siguiente. Sobre el mismo se alza un relieve con tres escudos con las armas de los padres de Javier sostenidos por ángeles de cuerpo entero, de igual cronología que el arco, si bien el marco rectangular que lo encuadra ha sido muy restaurado.

En resumen, siguiendo a Recondo, el castillo de Javier nace a partir de la torre exenta o del Homenaje, con una primera ampliación semicircular, con dos torres laterales, una de las cuales, la de la izquierda, cobija la capilla del Cristo. Paulatinamente se fue completando el sistema defensivo con fosos y murallas sin perder la disposición semicircular a manera de arco tensado.

El complejo sufrió una nueva ampliación a finales del siglos XV o comienzos del siglos XVI cuando don Juan de Jaso construye un cuerpo de vivienda en una de cuyas habitaciones nació el santo.

En la última década del siglo XIX , el arquitecto Ángel Goicoechea inició la restauración del castillo así como la construcción de una nueva basílica de estilo ecléctico.