PUENTE LA REINA.
Parroquia de Santiago.
Retablo Mayor.
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El ámbito presbiterial de la Parroquia de Santiago de Puente la Reina, está presidido por un monumental retablo mayor. La licencia para hacer el retablo fue concedida por el obispo de Pamplona el 17 de julio de 1657. El retablo concebido como una obra mixta de pintura y escultura fue contratado en Estella con anterioridad a 1665 por Gabriel de Berástegui, vecino de Estella y José de Huici, vecino de Echarri-Aranaz. Se obligaron a poner los cuadros en el retablo con «las figuras e istorias que se ubiesen de pintar fuesen de elección de la dicha villa, obra de buenos pintores, los mejores del reino y pintados con vivos colores». Además Juan de Huici se compromete «a hacer los bultos del señor Santiago a caballo... y Nuestra Señora de la Concepción de mano de Luis Fernández de la Vega por cuenta y coste del dicho Huici». Los bultos deberían entregarse el 21 de abril de 1665 y el retablo debía quedar acabado en 21 de abril de 1667. El sagrario fue obra de los mismos maestros que lo hicieron con columnas salomónicas y otras labores que excedían en 300 ducados al valor del sagrario que tenían obligación de hacer. El retablo fue estimado en 4.000 ducados. Finalmente parece que la talla del Santiago a caballo fue ejecutada por Pedro López Frías con quien se concertó en 60 ducados por los que se le hacen pagos en 1679, año en el que le pagaron 200 ducados a Sebastián Carrasco, maestro dorador, por el dorado y estofado del sagrario.

Su traza es ochavada para adaptarse a la cabecera poligonal. Por su estructura y decoración -triglifos y cogollos en el friso y hojas decorativas carnosas- parece responder al modelo de retablo imperante a fines del siglo XVII, obra de Berástegui y Huici. Pero este retablo que debía incorporar pinturas fue modificado en el siglo XVIII con tableros en el banco y placas sobre las hornacinas de un follaje más ligero, lineal y nervioso. Esta modificación del siglo XVIII debe de corresponder a la obra realizada para 1742 por el escultor Francisco Barona, que hizo las imágenes, y el maestro tallista José de la Calle, los cuales perciben pagos por el retablo mayor de Santiago y por el mayor de San Pedro. En el período rococó el retablo recibió unos aletones de rocalla tanto en el cuerpo como en el ático. Más adelante, en la segunda mitad del siglo XVIII se retiró el Santiago a caballo de López Frías y se hizo una hornacina central neoclásica para albergar la escultura nueva del titular; una magnífica imagen de gusto clasicista cortesano.

Su estructura se compone de banco con tableros decorados con ingenuos relieves del siglo XVII de carácter naturalista que representan la Aparición de la Virgen a Santiago y la Decapitación del santo entre cuatro netos cubiertos por ornamentación, los dos centrales con la cruz de Santiago entre veneras. Estos tableros ocultan sendos relicarios a cada lado. En uno se alberga la momia de San Plácido traída en 1734 y en el otro un retablito relicario con las reliquias de San Pardo enviadas desde Roma en 1697. Finalmente en 1795 don Francisco de San Juan y Bernedo regaló a la iglesia un importante conjunto de reliquias, entre ellas la del Lignum Crucis. Monta sobre él un orden gigante de columnas acanaladas corintias que forman tres calles, la central con una hornacina de gusto neoclásico de hacia 1770, entre columnas con guirnaldas y frontón con gloria y escudo de Santiago; en las laterales se disponen hornacinas mixtilíneas aveneradas que albergan santos situados sobre peanas de follaje y se culminan por aparatosas placas de follaje. Sigue después un friso con triglifos y cogollos de hojas carnosas que resta del retablo de Huici y Berástegui. Culmina en ático de tres calles entre pilastras con pendientes y remate curvo con un escudo sobre cartela vegetal entre sendos blasones de Puente la Reina y, en lo más alto, la cruz de Santiago y la venera.

La escultura es toda de bulto entero. Comprende las tallas de San Sebastián y San Roque. Son dos medianas tallas barrocas de gusto popular que deben de ser obra de Francisco Barona que hizo las imágenes. En la hornacina central está instalada la escultura de Santiago de excelente calidad de estilo académico, procedente probablemente de los talleres de la corte. Se halla en pie y porta cayado y libro. Se envuelve en un manto sabiamente plegado que valora el volumen de la figura. Lleva también esclavina con las conchas de peregrino. Su cabeza se ladea respecto al cuerpo. La policromía muy entonada presenta la túnica parda y el manto un acertado color ocre.