ORORBIA.
Parroquia de San Julián.
Retablo Mayor.
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Obra destacada es este retablo mayor que preside la cabecera de la parroquia de San Julian de Ororbia, una monumental empresa renacentista de hacia 1530 que reúne uno de los conjuntos más notables de tablas pintadas de este momento en el arte navarro. Su mazonería dispone de un alto banco de hornacinas entre balaustres, más ancho que el resto del retablo. Sobre él asienta un gran cuerpo flanqueado por balaustres gigantes, que abarca tres pisos de cinco calles, articulados los dos primeros por columnillas y el tercero por pilastras, y culminadas sus cajas por tracerías renacentistas. Un friso decorado con roleos y floreros da paso al ático tripartito entre pilastras culminado por un medio punto que remata en frontón triangular. Esta estructura arquitectónica acoge una solución combinada de esculturas de bulto en las hornacinas del banco y en la que se abre en la calle central de los dos primeros pisos, mientras que en el resto de las calles del cuerpo y en el ático se distribuyen interesantes tablas de pintura. Comenzando por el banco, en él se suceden las tallas de San Juan Evangelista, la Magdalena, San José, la Virgen con el Niño y San Juanito -ocupando la hornacina central- San Miguel, San Cristóbal y un Santo Papa que quizás se pueda identificar con San Gregorio. Son esculturas pertenecientes a la misma época que el retablo, y por tanto cercanas a la corriente expresivista, a excepción de la talla de San José barroca popular; y de la de San Miguel de un incipiente romanismo propio de fines del siglo XVI.

Las calles de los diferentes pisos se cubren con tablas pintadas por un artista todavía no identificado y que se conoce con el apelativo de Maestro de Ororbia. La identificación de este anónimo pintor con Juan de Bustamante no parece sostenible. Las tablas relatan en el primer piso escenas de la vida del titular, San Julián, extraídas de la Leyenda Dorada de Jacobo de la Vorágine, y que en Navarra guarda una estrecha relación con la de don Teodosio de Goñi; se reconocen los siguientes episodios: El ciervo anunciando al santo que va a matar a sus padres, San Julián informado por su mujer de la muerte de sus progenitores, la Construcción de un hospital y la Travesía nocturna en la barca de un ángel disfrazado de peregrino. El segundo piso recoge escenas de la Infancia de Cristo, esto es, la Huida a Egipto, la Matanza de los Inocentes, la Presentación en el templo y Jesús ante los Doctores; esta iconografía se completa con la del piso superior reservado a la Anunciación, la Visitación, la Virgen con el Niño entre San Abdón y San Senén, el Nacimiento y la Epifanía. El ático en cambio alberga episodios de la Pasión de Cristo, ocupando la Crucifixión la caja central, flanqueado por la Flagelación y la Resurrección y coronada por el Padre Eterno.