
MURUZÁBAL.
Parroquia de San Esteban.
Retablo de los Santos Juanes
Preside la capilla del Escolar o de San Juan Bautista de la Parroquia de San Esteban el retablito de los Santos Juanes, gótico de finales del siglo XV o comienzos de la centuria siguiente. Se compone de banco con tracerías y un cuerpo estructurado por pináculos que definen tres calles, las laterales con cuatro tablas bajo doseles dispuestas en dos alturas, en tanto que en la central se abre una hornacina coronada por dosel calado sobre la que se eleva un pequeño ático. En el arranque de los pináculos se disponen dos escudos iguales, de campo partido, el primero cuartelado: primero y cuarto, cinco vasijas, segundo, león rampante, tercero, veros; en el segundo cuartel aparecen tres palomas. Dichas armas se corresponden con las del Escolar de Muruzábal. Protege el conjunto un guardapolvo restaurado. El retablo conserva pinturas sobre tabla de tradición hispanoflamenca, obra de un maestro local; en el banco aparecen figuras de medio cuerpo, el primero un santo mártir con hacha, quizá San Mateo, Santiago con el bordón y la calabaza, Cristo resucitado entre dos ángeles, San Andrés con la cruz aspada y Santo Tomás; este último lleva su nombre grabado en caracteres góticos en la parte superior. Los tableros inferiores del cuerpo representan santas emparejadas, Santa Catalina y Santa Agueda a un lado, Santa Bárbara y Santa Quiteria al otro, en tanto que en los superiores aparece San Martín partiendo la capa y San Miguel en actitud de pesar las almas y alanceando al demonio. Son pinturas de gran ingenuidad compositiva y riqueza de colorido en las que predominan los tonos rojos, verdes y ocres. Las figuras se envuelven en ricas indumentarias de pliegues quebrados, con brocados de oro y adornos de joyas. Los santos del banco, de caracterizado rostro enmarcado en nimbos en resalte, se recortan sobre un fondo dorado; por su parte las santas, de rostro suave y melancólico aparecen elegantemente ataviadas en un fondo arquitectónico; finalmente en las escenas de San Martín y San Miguel aparece el típico paisaje flamenco de pequeñas colinas con arbolillos. Su autor se muestra conocedor del estilo hispanoflamenco propagado por la geografía navarra con tipos de expresión suave en relación con el Maestro de San Lorenzo de Muniáin y con el Maestro de San Julián de Nagore.
Por su parte la hornacina central alberga dos tallas de los Santos Juanes, de estilo gótico de la segunda mitad del siglo XV erguidos, uno portando libro y cordero y el otro el cáliz, con pliegues quebrados y rostros de rasgos finos enmacados por cabellos geometrizados. Encima se dispone un Crucificado renacentista expresivista, del segundo tercio del siglo XVI.