BACAICOA.
Parroquia de San Juan Bautista.
Retablo Mayor.
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Una espléndida ambientación barroca se plasma en el magnífico retablo mayor de la parroquia de San Juan Bautista de Bacaioca que amplía sus alas con los enmarques de la puerta de la sacristía y su contraria que empalman a su vez con los retablos laterales; sin embargo resta belleza al conjunto el sillarejo visto de los muros, sobre los que no se recorta con limpieza la silueta movida del retablo. Este, de estilo rococó propio de la segunda mitad del siglo XVIII, se concibe con una traza de marcada verticalidad formada por un alto banco de netos decorados con ricos motivos de rocalla que da paso al cuerpo de tres calles con pilastras en los laterales y columnas con el tercio inferior marcado en el centro, con decoración aplicada de cintas florales y cabezas de querubines con enmarque de rocalla en el tercio inferior de la columna. Como remate se alza un ático curvo entre dobles machones y exuberantes aletones laterales.

El efectismo barroco viene dado tanto por el dinamismo de la traza patente en las cornisas quebradas o en la prolongación del nicho central hasta invadir el ático como en la abundancia decorativa de temas vegetales, rocallas, guirnaldas florales, querubines, etc. Tipológica y técnicamente este retablo, como los laterales, queda al margen de los talleres navarros. El sagrario-expositor es otro elemento integrado perfectamente en el conjunto. El expositor abierto está formado por columnas muy decoradas en las que apoya un alto entablamento y la cúpula del remate. La escultura, por su mediocre calidad contrasta con la realizacion arquitectónica. Representa a San Lorenzo y San Antonio que centran a San Juan Bautista, el titular, que preside en una hornacina sobre un fondo escenográfico de querubines, y un paisaje desértico, sin omitir los símbolos propios del santo, el libro y el córdero. Con el Calvario del ático y la Inmaculada del templete se completa la iconografía, siendo ésta la imagen que presenta mayor interés por su delicadeza dieciochesca. El altar conserva un decorativo frontal rococó, de madera dorada, época a la que también pertenecen dos blandones

El retablo se prolonga por los laterales englobando los medios puntos de las puertas, con arcos decorados a base de palmas, ces y rocallas que forman una gran peana donde apoyan dos grandes grupos escultóricos ecuestres, guardando la simetría el de Santiago Matamoros y el de San Martín, que contribuyen a la espectacularidad del conjunto. Peor calidad ofrecen los bultos de San Francisco Javier y San Fermín, situados en un lateral de las mencionadas puertas.