
LECAROZ.
Colegio de Nuestra Señora del Buen Consejo.
Crucificado.
Se conserva, en un nicho del lado del Evangelio en la iglesia del colegio de Nuestra Señora del Buen Consejo de Lecaroz, un Crucificado (185 x 155) perteneciente a Alonso Cano, llevado a cabo en los años de su etapa madrileña (1638-52) para el monasterio benedictino de Montserrat. Este sería su emplazamiento original hasta que a principios del siglo XIX, con motivo de la invasión francesa, se trasladó a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando; una vez desaparecido el peligro regresó al monasterio, de donde volvió a salir con la desamortización y definitiva supresión del convento para ingresar nuevamente en la Academia. Allí permaneció hasta 1891, año en el que fue donado al Colegio de los Padres Capuchinos de Lecároz. El cuerpo de Cristo, tratado con gran naturalidad, destaca por la exactitud de sus proporciones y el perfecto estudio anatómico.
Se le representa exangüe, con la cabeza levemente inclinada sobre su hombro derecho; su rostro de finos rasgos refleja un cierto expresivismo de tradición granadina, con los ojos entornados, cabellos de mechones lacios de gran efecto plástico y barba rizosa partida de apurado tratamiento. El resto del cuerpo presenta un canon esbelto en el que cada uno de sus miembros ha sido cuidadosamente modelado. Al igual que en sus demás crucificados, los dedos de las manos no aparecen extendidos sino que se contraen. Cubre el cuerpo un reducido paño de pureza que se ajusta al vientre por una cuerda, cuyos dinámicos y complicados pliegues caen por detrás de la figura. La policromía -aunque retocada- contribuye a lograr un efecto dramático tanto por la palidez que aflora en su rostro como por la multitud de hilillos de sangre que caen por la cabeza, brazos, torso y piernas.