HUARTE-ARAQUIL
Santuario de San Miguel de Aralar.
Frontal.
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Preside el presbiterio del templo un frontal de forma rectangular que mide 2 metros de longitud por 1,14 de altura en su parte más elevada que es la central. Como soporte emplea cuatro tablas antiguas de haya más una de roble añadida en 1765 en la parte superior que forma la elevación de la zona central. Hay huellas de travesaños perpendiculares de madera que sujetaban las tablas en la parte posterior. También hay señales de la posición original de los esmaltes que al parecer estaban más holgados en anchura que en la actualidad.

Este soporte lígneo se halla cubierto por unas planchas de cobre sobredorado que forma una estructura de una mandorla central, ovalada y lobulada, y doce arquillos de medio punto repartidos en dos registros soportables por columnas caladas con palmetas y flores con sus correspondientes basas y capitelillos con palmetas, pencas y pequeñas conchas. Sobre los arquillos montan unas arquitecturas repujadas a base de torres, chapiteles y templetes que pueden aludir a la Jerusalén Celeste. Todos los fondos de los esmaltes están cubiertos por un finísimo vermiculado que alcanza también a los arcos y mandorla exceptuándose el fondo de las arquitecturas. Toda esta estructura se halla adornada por una pedrería semipreciosa de forma circular u ovoide, que alterna una piedra grande rodeada por cuatro pequeñas salvo en la mandorla donde se dispone una de gran tamaño y encima cuatro en forma de cruz. Sobre el cobre hay treinta y nueve planchas de esmalte tipo champlevé, es decir, sobre celdillas excavadas en el cobre, de extraordinaria finura y color. En las figuras el esmalte se completa a veces con el cincelado de pies y manos y con el relieve saliente de las cabezas cinceladas y sin esmaltar a excepción de los ojos. El color combina el azul claro, azul intenso, azul turquesa, verde, negro, blanco con algún leve toque de rojo. Todo ello se combinan con exquisito gusto .

El programa iconográfico ha dado lugar a diversas interpretaciones. El centro del frontal lo ocupa la mandorla mística en la que aparece María sedente con su hijo en el regazo en la representación como trono de Cristo. María con su cabeza coronada está sentada sobre un arco y sobre un cojín cilíndrico apoyando sus pies sobre un escabel y sujeta con sus dos manos al Niño. Este, también coronado, bendice con la mano derecha y porta el libro con la izquierda. La Virgen viste una túnica de blanco rosado y un manto con dos tonos de azul y verde. A ambos lados de la cabeza de María están el alfa y la omega y la estrella de la Epifanía que orienta sobre el significado general del frontal, una teofanía de la Encarnación. Perfila la mandorla una cenefa cuyo centro de azul intenso está ocupado por estrellitas y festoneado a ambos lados por azul más claro. Rodean la mandorla cuatro placas triangulares con el Tetramorfos de figuras estilizadas. El correspondiente a San Mateo, el ángel, porta en su mano una filacteria con la inscripción A IO:SB que ha dado lugar a distintas lecturas que identificaban a la fecha o al autor. Parece más probable que sea una alusión al Apocalipsis de San Juan, esto es, el alfa y la omega con el nombre de Cristo en abreviatura en el centro según la última interpretación dada por I. Ursúa Irigoyen.

En el registro superior hay seis arquerías, tres a cada lado que cobijan a seis apóstoles, el próximo a la mandorla es San Pedro, el único que se distingue porque porta la llave. En el registro inferior, aparecen a un lado los tres reyes magos ricamente vestidos, coronados y portando los vasos de las ofrendas, y al otro otras tres figuras sobre cuya identificación hay disparidad de criterios. En primer lugar un ángel que aparece sobre un montículo o nube y porta un libro en su mano, que para unos es San Miguel en visión apocalíptica y para otros San Gabriel en la Anunciación que se correspondería con la figura femenina siguiente identificable en ese caso con la Virgen. El tercer personaje es el más problemático viste con riqueza, cubre su cabeza con un casquete y porta cetro. Parece tratarse de un rey en el que se marcan diferencias con respecto a los tres reyes bíblicos y que podría ser el monarca donante. Para otros sería San José, lo que parece menos verosímil por su atuendo lujoso y porque no suele acompañar a la Virgen en la Anunciación. Rodea cada una de estas figuras un festón en blanco y dos tonos de azul. En el remate del frontal hay cuatro pequeñas figuras de apóstoles que completan los doce con los seis del primer registro más de los dos apóstoles evangelistas. Además hay una hilera de dieciocho medallones en la parte alta del frontal que representan escenas de lucha entre tallos vegetales.

Diversas son las hipótesis que se han formulado sobre la cronología y origen. Así Lojendio lo sitúa a comienzos del siglos XIII, Uranga e Iñiguez lo fechan en el reinado de García el Restaurador (1134-1150) y Gauthier lo data entre 1175 y 1185. Respecto a su origen los autores se dividen entre los que lo consideran silense y los que opinan que es de origen limusino.