
TAFALLA.
Parroquia de Santa María.
Crucificado.
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En el brazo del crucero de la Epístola de la parroquia de Santa María se emplaza el retablo del Santo Cristo del Miserere, que fue labrado para albergar el Crucificado que Juan de Anchieta hizo para esta parroquia. La encarnación fue contratada en 1600 con el pintor Juan de Landa, que por entonces estaba ocupado en la policromía y dorado del retablo mayor, realizándose a partir de esta fecha, aunque no estuvo acabado hasta 1613, una vez muerto el propio Landa, por lo que es su viuda María de Moret la encargada de entregarlo a la parroquia. Esta puso reparos por su elevado coste y por no ajustarse con exactitud al contrato, procediéndose a su tasación, encomendada al pintor Miguel de Salazar y al escultor Bernabé Imberto por parte de los patronos de la parroquia y a Joan de Olabe y Pedro González en representación de la viuda de Landa, que fue obligada a realizar algunas mejoras en el retablo.
Este retablo sirve de marco al magnífico Crucificado de Juan de Anchieta que lo preside desde la caja central del cuerpo.
Sin ningún tipo de exageraciones, este Crucificado es el mejor del romanismo navarro, destacando por su figura de porte apolíneo y hermoso desnudo, que ofrece la típica anatomía miguelangelesca, suavemente matizada en sus músculos y carnes. Semejante tratamiento reciben las telas del paño de pureza, resuelto en plásticos pliegues curvos de textura lanosa; éste se reduce al mínimo para dejar ver las bellas carnes del vientre y muslos. Su cabeza caída es extraordinaria, de César romano, con rostro sereno y de idealizada belleza, enmarcado por cabelleras y barbas de abultados mechones de excelente talla. El Cristo conserva su policromía original de encarnaciones marfileñas, debida al propio Landa, a diferencia del retablo que fue repintado en 1789 por el dorador Juán José del Rey.