
IRACHE
Monasterio de Santa María la Real.
Exterior.
Localización.
|
El monasterio de Irache es uno de los grandes monasterios medievales navarros. A diferencia de otros monasterios navarros, como el de la Oliva o Iranzu jamás fue abandonado, lo que evitó su ruina, conservándose hasta la actualidad en buen estado. De época medieval aún queda la magnífica iglesia de mediados del siglo XII, ya que las restantes dependencias se reformaron o hicieron de nuevo en siglos posteriores. En el siglo XVI se construyó el rico claustro plateresco, que se halla al sur del templo, y las estancias vecinas a él. Luego, en el transcurso de la siguiente centuria, se agregó otro claustro con sus dependencias al occidente del bloque primitivo, justamente a los pies de la iglesia así como la monumental torre de estilo herreriano. Todo este complejo forma un gran conjunto monumental, que abarca una amplia extensión, tal como es propio de este tipo de edificios.
Sin duda alguna, la iglesia de Irache sustituyó a otra más antigua, quizá prerrománica que desde su fundación servía al monasterio. Por causas desconocidas, quizá por ser insuficiente, se levantó la actual, cuyas obras fueron iniciadas a mediados del siglo XII. A una primera etapa, todavía románica, pertenece la cabecera con su triple ábside y el crucero. Continuó la construcción por las naves, cubriéndose además el crucero, pero no ya en románico, sino en estilo cisterciense, bajo la inspiración de Santo Domingo de la Calzada. Las obras debieron prolongarse hasta el siglo XIII.
En planta se concibe como un templo de tres naves, cada una de tres tramos, cuadrados los de la nave central y los de las naves laterales corresponden a la mitad de aquéllos; sigue un crucero, no destacado en planta, y triple ábside semicircular, sobresaliendo por su amplitud el central. Acertadas son sus proporciones, sirviendo de módulo el cuadrado que corresponde a cada uno de los tramos de la nave central; las naves y el crucero comprenden dos grandes cuadrados a su vez, compuesto cada uno por cuatro módulos; los ábsides de la cabecera se rigen asimismo por este orden, con una proporción de uno a cuatro de módulo entre el central y los laterales. Este tipo de planta recuerda el de Santa María la Real de Sangüesa, comenzada a construir unos años antes.
Los alzados de las naves se definen por gruesos y pesados arcos ojivales que montan en pilares cruciformes con medias columnas pareadas en sus frentes, excepto en el crucero que son únicas, y otras acodilladas casi enteras, sobre pedestales prismáticos y bases circulares entre besantes; las columnas de la nave central son de orden gigante y normales las que reciben directamente los arcos transversales así como las que dan a las naves externas. En los muros perimetrales de éstas también aparecen pares de columnas adosadas con otras en los codillos. Los tramos de los pies de la nave central presentan a la altura de las cubiertas tribunas bajo arcos apuntados, decrecientes, en cuyos muros frontales se abren parejas de óculos. El crucero mantiene en sus brazos la altura de la nave central, marcando la diferencia con las laterales. En él y en la nave se localizan marcas de cantero.
En alzados, el ábside central se divide en tres cuerpos, separados por impostas con tacos, motivos vegetales en círculos y puntas de diamante que se prolongan por los brazos del crucero. La parte inferior es maciza y encima de ella monta una serie de arcos de medio punto de rosca exterior taqueada sobre columnillas y entre ellos se localizan tres ventanas abocinadas, cuyos arcos apoyan en pilares con otras columnillas. Remata una línea de óculos y arquillos ciegos de medio punto intercalados, que al llegar al primer tramo se sustituyen por arcos de medio punto con pares de columnas. Sirve de acceso un arco apuntado doble que descarga en columnas únicas de orden gigante, más delgadas que las de las naves. Como cubiertas, los ábsides se cubren por cuartos de esfera, las naves reciben bóvedas de crucería mientras sobre el crucero voltea una media naranja sobre trompas aveneradas construida a finales del siglo XVI o principios del siguiente.