ARMAÑANZAS
Parroquía de Santa María.
Retablo mayor. Detalle.
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Armañanzas, pueblo situado en la zona occidental de la merindad de Estella, se enclava sobre un pequeño montículo entre dos laderas. En uno de los extremos de la zona alta del pueblo se halla ubicada la iglesia parroquial de Santa María de origen medieval.

Preside su interior un retablo mayor, no muy grande, dedicado a Santa María, de estilo plateresco fechable hacia 1560. Aunque se desconoce su autor se le viene atribuyendo a Andrés de Araoz y su taller.

En el banco del retablo se representan en relieve el pasaje del Descendimiento y el Santo Entierro; en el primer cuerpo también en relieve el Nacimiento de Jesús, la talla de San Juan Bautista del siglo XV aunque retocada en el siglo XVIII, procedente de su ermita y, finalmente el relieve de la Epifanía, en la imagen. Se abre el segundo cuerpo con la escena de la Anunciación, a la que sigue la talla de la Virgen sedente con el Niño coronada por ángeles y el relieve de la Visitación; en el ático se aloja una talla de la Asunción rodeada de ángeles y sobre ella el busto del Padre Eterno. Los ángeles trompeteros que flanquean el ático son barrocos.

El sagrario del retablo presenta planta trapezoidal con sus tres frentes enmarcados por columnas de igual factura que las del retablo, en posición avanzada. El relieve de Cristo a la columna se figura en la puerta del tabernáculo y en los laterales a San Pedro y San Pablo, en los tres casos bajo doseles.

Esta obra forma parte de un importante grupo de retablos influidos por la zona de la Rioja, que lo constituyen el de Genevilla, Lapoblación y El Busto, si bien el de Armañanzas cabe considerarlo «el más flojo y con una lineacion de paños más lineal y profunda». El conjunto del retablo ofrece la característica expresividad del segundo tercio del siglo XVI, con las figuras de cabellos serpenteantes, boca entreabierta y plegados largos y ondulados, a veces de ingenua interpretación; la línea curva se observa asimismo en las posturas que adquieren los personajes. De gran belleza es la Virgen con el Niño tratada con una amplitud de volúmenes clásica junto a un barroquismo en la disposición del plegado. El retablo conserva la policromía original con abundante uso de oro. Algunas telas se decoran a punta de pincel con motivos florales, dando lugar a una ornamentacion cuajada. Frisos de grutescos pintados adornan algunas partes de la mazonería.